Andà p'allá, bobo
Final de padres (Messi) contra hijos (Lamine), casados contra solteros

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Veinte años les separa y a nadie le importa. Uno de los sueños de todo el mundo futbolístico, bueno, de todo el mundo futbolístico no sé, no creo que a los madridistas les haga mucha gracia que la final de la Copa del Mundo la protagonicen dos ídolos azulgranas, se ha cumplido: la España de Lamine Yamal y la Argentina de Leo Messi se verán, el domingo (21.00 horas) en la final del Mundial más polémico de la historia, con ‘show’ a la americana incluido.
Dos estilos de fútbol totalmente distintos, dos apuestas que no tienen nada que ver, dos maneras de llegar a la gran cita diferentes, dos conceptos diversos para mantener una misma ilusión y, sobre todo, tratar de llevar a un país a una de sus conquistas preferidas, soñadas, ganar la copa Jules Rimet.
La España de Luis de la Fuente, Lamine Yamal y compañía se presenta en Nueva York después de haber protagonizado la mayor y más espectacular exhibición futbolística del Mundial, de los 102 partidos que se han disputado. La Argentina de Lionel Scaloni jugará la final después de superar cuatro partidos de infarto y protagonizar cuatro remontadas insospechadas ante Cabo Verde, Suiza, Egipto e Inglaterra. Dos grandes amigos frente a frente.
De la Fuente y Scaloni saben lo que se van a encontrar. Al seleccionador español no le sorprenderá nada de lo que verá el domingo y el mallorquín de la albiceleste vive en la España de Pedri, la ve cada día, la estudia cada día, sabe el destrozo que le puede hacer. Nada nuevo para ellos.

Lamine Yamal y Leo Messi, unidos por el Barça, unidos por sus selecciones. / INSTAGRAM
De la Fuente sabe que nunca hay que dar por derrotada a Argentina. “Al final, somos los mejores, duela a quien duela y digan lo que digan”, dijo Messi ayer. No, perdón, ustedes son campeones, pero la mejor es España. “Somos únicos y no es arrogancia, es corazón”, añadió Scaloni. Son únicos remontando, metiéndole corazón y fe, pero no jugando al fútbol, no, jugando al fútbol la que es única (y eso lo ha reconocido el mundo entero) es la ‘Roja’.
El próximo Balón de Oro
Este destrozado Mundial, en el que han pasado cosas inauditas, como entradas a 30.000 dólares para la final, ha terminado ofreciéndonos la mejor de las finales posibles, con mucha diferencia. La del campeón contra el mejor equipo; la de Leo Messi, de 39 años, contra Lamine Yamal, de 19, 20 años de diferencia y dos maneras, lógicamente, de interpretar el fútbol y jugarlo, convirtiéndolo, desde la serenidad y sabiduría de la ‘Pulga’ hasta la verticalidad y escalofrío del joven culé, en el mayor espectáculo del mundo.
Es el fútbol de los padres contra el fútbol de nuestros hijos. Es el fútbol que se va con el fútbol que llega. Es el liderazgo de siempre, sereno, casi oculto, contra el liderazgo ruidoso, ostentoso, llamativo, viral, de redes. Es el talento eterno de Leo contra el relámpago Lamine que viene.
Es casados contra solteros. Papá y su hijo, sentados ante el televisor con un cajón de palomitas sobre la mesa. Es disfrutar de lo que se va frente a la marabunta que llega. Es la última oportunidad de Messi contra el primer día de coronación de Lamine Yamal. Es el partido que coronará al próximo Balón de Oro: el noveno de Messi o el primero de Lamine Yamal.
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