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Mundial 2026

¿Qué gana España si se corona campeona del mundo? Del impulso al consumo al efecto sobre las exportaciones

La FIFA ha fijado en 50 millones de dólares la recompensa para el campeón del Mundial, dentro de un reparto global de 871 millones entre las selecciones participantes pero los efectos en el consumo y la marca del país son superiores a esa cuantía

Pedro Porro y Mikel Oyarzabal de España celebran uno de los goles contra Francia.

Pedro Porro y Mikel Oyarzabal de España celebran uno de los goles contra Francia. / Carlos Ramírez / EFE

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Begoña González

Begoña González

Barcelona
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Cada gran éxito deportivo suele ir acompañado de una pregunta recurrente: ¿qué premio recibirán los vencedores? A título individual, los futbolistas se embolsarán cerca de 600.000 euros de la Real Federación Española de Fútbol, pero como país, España también sacará algún tipo de rédito de la victoria. Con la Roja ya clasificada para la segunda final mundialista de su historia, la respuesta que ofrecen los estudios económicos es clara: la victoria genera un impacto positivo, pero sus efectos son limitados en el tiempo y están lejos de provocar un cambio estructural.

El beneficio más evidente se aprecia durante la competición. La clasificación de la selección nacional para las rondas decisivas dispara la actividad en numerosos sectores, especialmente en la hostelería, según destaca Pedro Santa Cruz, director de Freedom24 Iberia, en un informe recientemente publicado. Los principales beneficiados son los bares y restaurantes, que registran un incremento de clientes coincidiendo con los encuentros, mientras que también aumentan las ventas de televisores, camisetas, banderas y otros artículos relacionados con el torneo. Las celebraciones posteriores contribuyen igualmente a ese aumento puntual del gasto. "Según datos de los bares y restaurantes españoles que operan con la plataforma de pagos Square, las transacciones aumentaron un 36% durante los partidos de la fase de grupos respecto a periodos equivalentes sin competición, con picos del 66% en ciudades como Sevilla", afirma Santa Cruz.

A esta inyección de consumo se añade el premio deportivo. La FIFA ha fijado en 50 millones de dólares la recompensa para el campeón del Mundial, dentro de un reparto global de 871 millones entre las selecciones participantes. Se trata de una cifra récord para el organismo, aunque su peso sobre la economía española resulta prácticamente testimonial si se compara con el tamaño del PIB nacional. "Para la economía española, la escala es otra: con un PIB de 1,69 billones de euros en 2025, según el INE, el premio deportivo de 50 millones equivale, aproximadamente, a un cuarto de hora de actividad económica del país", valora el economista.

Marca España

Sin embargo, el mayor efecto económico de conquistar un Mundial no llega por el dinero que reparte la FIFA ni por las consumiciones durante los partidos. Diversas investigaciones académicas señalan que el principal beneficio aparece meses después y tiene más relación con el comercio exterior que con el consumo interno. El informe analizado, uno de los trabajos más recientes sobre esta cuestión, fue publicado en 2024 por el economista Marco Mello, y concluye que los países campeones experimentan un incremento temporal de su crecimiento económico durante los dos trimestres posteriores al torneo. Según el estudio, la explicación está en el fortalecimiento de la imagen internacional del país vencedor, un factor que favorece las exportaciones y mejora la percepción de sus empresas y productos en los mercados internacionales. "El informe estima que ganar el Mundial eleva el crecimiento interanual del PIB en al menos 0,48 puntos porcentuales durante los dos trimestres posteriores. El canal principal no es el consumo interno, sino las exportaciones. Una explicación plausible es que la victoria actúe como una enorme campaña publicitaria de la marca país", apunta el experto.

Este fenómeno convierte el triunfo deportivo en una herramienta de promoción exterior difícil de igualar mediante campañas publicitarias convencionales. Aun así, los propios investigadores insisten en que se trata de un efecto moderado y pasajero, cuya magnitud debe interpretarse con prudencia. Los economistas también advierten de que parte del incremento del gasto durante un Mundial responde a un simple cambio en los hábitos de consumo. Muchos aficionados destinan dinero a ver el partido en un bar o comprar productos relacionados con la competición, pero reducen ese mismo gasto en otras actividades durante los días posteriores. En otras palabras, no todo el dinero que mueve el torneo supone una creación neta de riqueza.

Impacto a corto plazo

La experiencia española tras el Mundial de Sudáfrica de 2010 ilustra bien esa realidad. Aquel triunfo reforzó la proyección internacional del país y elevó la moral colectiva, pero no alteró el rumbo de una economía inmersa entonces en una profunda crisis. Como señaló en su momento la entonces vicepresidenta económica, Elena Salgado, el impacto sería "a muy corto plazo", mientras que el crecimiento seguiría dependiendo de factores como la inversión, la productividad o la estabilidad institucional.

Las investigaciones tampoco respaldan la idea de que organizar un Mundial garantice importantes beneficios económicos. Algunos análisis concluyen que las inversiones necesarias para albergar el torneo pueden incluso superar los ingresos generados, una cuestión que volverá a situarse en el centro del debate cuando España sea una de las sedes de la Copa del Mundo de 2030.

En definitiva, levantar un Mundial sí aporta beneficios económicos. Incrementa el consumo en determinados sectores, fortalece temporalmente la imagen internacional del país y puede impulsar las exportaciones durante algunos meses. No obstante, esos efectos desaparecen con relativa rapidez y no modifican los pilares sobre los que se sostiene el crecimiento de una economía. El mayor legado de un título mundialista sigue siendo, por encima de cualquier cifra, su capacidad para proyectar al país en el exterior y generar un sentimiento compartido entre millones de aficionados.

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