Entrevista
Hèctor Ibar, presidente del Europa: "Nunca nos planteamos realmente renunciar a Primera RFEF"
El dirigente del equipo de Gràcia afirma que siempre pensaron que encontrarían una solución y que entiende la preocupación de los padres por la incertidumbre sobre el fútbol base

Hèctor Ibar, presidente del Europa, durante la asamblea del 1 de julio. / Cedida

Hèctor Ibar, presidente del Europa, es un hombre que habla claro. En su opinión, el club tuvo que llevar la situación al extremo para encontrar una salida aceptable para el club tras el anuncio de que la instalación del césped natural en el Nou Sardenya va a retrasarse hasta noviembre de 2027.
¿Cuál es la relación con el Ayuntamiento?
La fotografía entre el día de la asamblea y hoy ha cambiado. Entre otras cosas, yo creo que gracias, precisamente, a la asamblea. En la reunión de abril, el alcalde nos comunica que pondrán césped natural tanto en el Nou Sardenya como en el Narcís Sala. Salimos todos muy contentos. Para nosotros había un detalle muy importante. Dependemos mucho del fútbol base, además de que forma parte de nuestra filosofía. Si tenemos que sacar todos los equipos de fútbol base del Nou Sardenya necesitamos obligatoriamente un campo alternativo. El campo de l'Àliga no es suficiente porque ya lo estamos utilizando actualmente. En esa misma reunión nos dicen que nos acondicionarán el campo de Llars Mundet, y quedamos a la espera de lo que determinen los técnicos. Pasan 15 días, pasa un mes, y entonces ya nos convocan solo a nosotros, y nos comunican, el 27 o 28 de mayo, que el césped del Nou Sardenya no estará listo hasta noviembre de 2027. Eso significa que toda la próxima temporada tendremos que jugar fuera del Nou Sardenya. Nosotros mostramos nuestro total desacuerdo.
Y es entonces cuando se decide convocar la asamblea.
Sí. El impacto económico de jugar fuera de casa durante toda una temporada es inasumible. Y eso es completamente cierto, no nos lo inventamos. Después tenemos una reunión con el concejal David Escudé. Nos dice que el Ayuntamiento nos ayudará con la parte económica. Le presentamos los números con total transparencia: la caída prevista de socios, de venta de entradas, de patrocinadores, de merchandising y el coste del alquiler de Can Dragó. En todo momento nos transmite que nos ayudarán a asumir ese impacto económico.
¿Y cuándo se plantea la posibilidad de renunciar a la categoría?
El 25 de junio, el Ayuntamiento nos comunica que lo único que asumirán será el alquiler de Can Dragó. Esa ayuda solo cubría una parte muy pequeña del impacto económico. Nosotros ya les habíamos dicho que, si no teníamos una solución económica clara, convocaríamos una asamblea y someteríamos a votación de los socios qué preferían.
Pero ¿en algún momento la junta llegó a plantearse realmente renunciar a la categoría?
No. En ningún momento. Nosotros siempre pensamos que, de una forma u otra, acabaríamos encontrando los recursos necesarios. En la asamblea explicamos, paso por paso, todo el proceso, todas las reuniones que habíamos mantenido y todo el trabajo realizado para intentar encontrar una solución. Dos días después, el Ayuntamiento nos convocó a una reunón en la plaza Sant Jaume con el alcalde.
¿Qué ocurrió en esa reunión?
Allí se comprometieron a ayudarnos a absorber el impacto económico derivado del calendario de las obras.
¿Qué significa exactamente eso? ¿Cómo puede concretar esa ayuda el Ayuntamiento?
A través de patrocinadores. Ya hemos hablado con tres o cuatro empresas concretas y ahora tenemos que dar continuidad a esas conversaciones para que puedan ayudarnos. En otros sitios, como en Sabadell, los alumnos ayudan directamente a sus clubes. En nuestro caso se está buscando una fórmula indirecta. También existe la posibilidad de subvencionar actividades relacionadas con el fomento del fútbol, con niños y niñas, que sería una vía para ese objetivo. En cualquier caso, el alcalde siempre dijo que cualquier ayuda debía poder explicarse públicamente. Aquí no hay nada oculto.
¿Cuál es la relación con el Ayuntamiento?
Nosotros solo podemos estar agradecidos al Ayuntamiento por toda la ayuda que nos ha prestado. Cuando conocimos los plazos de las obras, lo que no tenía ningún sentido era la comparación entre los calendarios del Nou Sardenya y del Narcís Sala, siendo dos obras del mismo tipo. Nosotros respondemos ante la masa social del Europa. Somos un club propiedad de sus socios, no de un empresario japonés al que le dé igual poner uno, dos o tres millones de euros. Por eso la comparación entre ambos casos es tan sangrante. Llegó un momento en el que no nos quedó más remedio que ponernos serios.
¿Y la opción de jugar en el Narcís Sala es realmente viable? ¿Existe la posibilidad de que el primer equipo juegue allí en lugar de hacerlo en Can Dragó?
Es una posibilidad que estamos valorando. También lo hemos hablado con David Escudé y él considera que puede ser una buena opción. En cualquier caso, cuando se inscriban los equipos habrá que indicar un campo principal y otro alternativo. Como no podremos empezar la temporada en el Nou Sardenya, el campo principal sería Can Dragó y el Narcís Sala podría figurar como campo alternativo. En primer lugar, dependerá de lo que decida la mayoría de los socios del Europa. En segundo lugar, de que el Ayuntamiento considere que es una opción viable y pueda llegar a un acuerdo con el Sant Andreu para encontrar la fórmula que permita hacerlo posible.
Al margen de esta votación y de todo lo que ha ocurrido, el Europa ha estado muy cerca de ascender a Segunda División. ¿Ha llegado el momento de decidir qué quiere ser el club en el futuro? Es decir, si quiere seguir siendo el equipo de Gràcia y una gran escuela de fútbol o si quiere aspirar a competir en categorías superiores.
Esa es una cuestión muy importante porque los valores del Europa son los que son. Si hoy no existiera la obligación de jugar sobre césped natural, nosotros podríamos competir perfectamente en Primera RFEF. Lo haríamos con tranquilidad y con solvencia económica, aunque seguramente seguiríamos teniendo el presupuesto más bajo de la categoría, como ya ha ocurrido esta temporada. Otra cosa distinta es la Segunda División. Si este año hubiéramos ascendido, desde el punto de vista económico habríamos tenido muchos problemas y, además, el Nou Sardenya tampoco cumpliría los requisitos exigidos por la Liga de Fútbol Profesional, incluso aunque ya tuviera césped natural. En ese caso habríamos tenido que jugar en otro estadio, como podría ser el de la RCDE Stadium, el Johan Cruyff o el Estadi Olímpic, por ejemplo. Lo que sí quiero dejar muy claro es que el hecho de que el Europa siga siendo propiedad de sus socios no es un obstáculo para competir en Primera RFEF. Lo que sí supone un problema es no poder jugar en nuestro campo, porque eso reduce mucho la capacidad para atraer público y genera un impacto económico que lo complica todo.
¿Cuántos niños y niñas forman actualmente parte del fútbol base?
Tenemos una escuela interna de fútbol con unos 800 niños y niñas, que compiten entre ellos. Además, en el fútbol federado contamos con 48 equipos: 34 masculinos y 14 femeninos.
Ha habido preocupación entre muchos padres del fútbol base por la incertidumbre sobre dónde iban a entrenar y jugar sus hijos. Algunos incluso han decidido llevarlos a otros clubes. ¿Qué les diría?
Sinceramente, me sabe muy mal. Desde finales de mayo hasta el 25 de junio estuvimos intentando resolver toda esta situación y, precisamente por esa incertidumbre, retrasamos durante un mes la apertura de las inscripciones para la escuela de la próxima temporada. Entiendo perfectamente la preocupación de las familias. Hubo un momento en el que, aunque todavía no podíamos explicarlo todo, decidimos abrir igualmente las inscripciones porque ya no podíamos retrasarlas más. Para nosotros la escuela es muy importante. Este verano hemos notado un pequeño impacto negativo en el campus de julio, probablemente debido a toda esta incertidumbre. Nuestra intención es que todas las personas que quieran formar parte de la escuela del Europa puedan seguir haciéndolo, aunque durante un tiempo no podamos utilizar el Nou Sardenya.
Si finalmente se instala el césped natural, aunque sea en 2027, ¿los padres del fútbol base tienen que asumir que, en el futuro, sus hijos ya no podrán entrenar habitualmente en el Nou Sardenya?
A partir de noviembre de 2027, cuando el campo tenga césped natural, es evidente que tendremos que reducir al mínimo su utilización. Un terreno de juego de césped natural solo puede soportar una determinada carga de uso. Por eso también hemos pedido al Ayuntamiento que estudie la posibilidad de instalar un césped híbrido, que ofrece una mayor resistencia y permitiría hacer un uso más intensivo del campo que un césped natural convencional.
Suscríbete para seguir leyendo
- Quim Domènech, vicepresidente de DAZN: 'Hemos entendido que la gente quiere disfrutar de los eventos en cualquier momento, lugar y dispositivo
- Qué bueno es Rodri, que viaja con Ryanair y no en avión privado
- España se proclama campeona del mundo de gimnasia rítmica tras una histórica actuación
- Unai Núñez, central del RCD Espanyol: 'Sergio Ramos era mi ídolo y que me ayudara a debutar con España fue un privilegio
- Enfado monumental de Florentino y cabreo mayúsculo de Mourinho con la pérdida de Rodri
- El Barça alcanza un principio de acuerdo con el City por Rodri
- Muere a los 33 años Prichard Colón, el boxeador que quedó en silla de ruedas por los golpes ilegales de su rival durante una pelea
- Muere atropellado el ciclista británico Finlay Tarling (19 años), del equipo de Iniesta