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Consulta en un equipo histórico de Barcelona

El Europa decide hoy su futuro a mitad de camino entre el club de barrio y los sueños de grandeza

Los socios del club de Gràcia votan si prefieren jugar la próxima temporada en Can Dragó o en el Narcís Sala

La directiva amagó con renunciar a Primera RFEF por la imposibilidad de utilizar su campo, que no dispone de césped natural

La incertidumbre sobre la escuela y el fútbol base provoca malestar entre algunos padres

El Nou Sardenya, el viernes, durante el campus de verano para niños del equipo.

El Nou Sardenya, el viernes, durante el campus de verano para niños del equipo. / Zowy Voeten

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Daniel G. Sastre

Daniel G. Sastre

Barcelona
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No pasa muchas veces que un club de Primera RFEF, la tercera categoría del fútbol español, consulte a su masa social sobre un asunto trascendental para su futuro. Y menos que lo haga un histórico como el Club Esportiu Europa, uno de los 10 equipos que disputaron la primera temporada de Primera División, en 1929. Pero esta semana, los más de 3.000 socios del club del barrio de Gràcia de Barcelona participan en una votación que no constituye una encrucijada en los 129 años de trayectoria del Europa, pero sí marcará la tendencia para los próximos años.

Los problemas empezaron, paradójicamente, cuando el primer equipo masculino del Europa subió de categoría, hace ahora un año. Ganar la liga en el grupo 3 de Segunda Federación supuso, además del ascenso, la obligación de jugar el año siguiente sobre césped natural. El del Nou Sardenya, feudo del equipo desde 1940, es artificial, y el Europa tuvo que disputar la mitad de la temporada pasada como local en Can Dragó, a unos cinco kilómetros de casa, en el distrito de Nou Barris. “Si en los partidos de casa en el Nou Sardenya recaudábamos entre 15.000 y 20.000 euros, en Can Dragó nos entran unos 1.500 euros”, se quejan desde el club. La temporada, sin embargo, fue muy buena en lo deportivo: el equipo acabó quinto de su grupo, y jugó el playoff para subir a Segunda División, pero cayó contra el filial del Celta.

La situación económica es uno de los principales condicionantes de la situación actual. Según los números del club, completar dos temporadas jugando en Can Dragó podría suponerle al Europa un perjuicio económico de hasta 900.000 euros. En vista de la situación, y de que otro histórico de la ciudad que también juega sobre césped artificial, el Sant Andreu, ha subido a Primera RFEF y también está obligado a buscar una solución, el Ayuntamiento de Barcelona tomó cartas en el asunto. El pasado 27 de abril, el consistorio anunció que instalaría césped natural en los estadios –municipales- de ambos equipos. Todo el mundo parecía contento.

Las diferencias entre el césped artificial y el natural

Ese día, el Ayuntamiento también anunció que el nutrido fútbol base del Europa dispondría de nuevos espacios para entrenar en las instalaciones de Llars Mundet, a unos cinco kilómetros del Nou Sardenya y en el distrito de Horta-Guinardó. Este dato tiene que ver con el otro factor clave para entender la situación: el malestar, o al menos la inquietud, de decenas de padres de Gràcia con hijos en las categorías inferiores del Europa, y que se han pasado semanas sin saber dónde entrenarían y jugarían sus partidos mientras durasen las obras. Además, el césped natural no permite ni mucho menos un uso tan intensivo como el artificial: cuando se instale, quedará para usufructo casi exclusivo del primer equipo. En otros años, en mayo o junio ya se había hecho la planificación completa de la temporada siguiente; ahora, en pleno julio todavía hay flecos en el aire.

En los presupuestos del club para el ejercicio 2025-2026, los ingresos previstos entre las matrículas de la escuela de fútbol (564.211 euros) y las del fútbol base (477.059 euros) suponían más de dos tercios de la entrada total prevista de dinero (1.692.759 euros), y estaban muy por encima de los 210.077 euros que se esperaban obtener en las taquillas. En esas cifras queda claro de qué manera se relacionan los dos elementos de la ecuación. Y también por qué hay preocupación en el club sobre la situación de las categorías inferiores, sobre la que en las últimas semanas han recibido centenares de consultas. El Europa respondía a quienes se les dirigían con un mensaje, al que ha tenido acceso este diario, en el que lamentaba la “intranquilidad” que había generado la incertidumbre y añadía: “Os queremos transmitir que si finalmente se ve afectada la escuela por el inicio de las obras en el Nou Sardenya, el club pondría facilidades como un servicio de lanzaderas para trasladarse al nuevo campo, o en caso de que consideréis que mejor no continuar se os reembolsaría la parte proporcional de la matrícula”.

Barcelona. Campus de verano de futbol para niños en el estdio Nou Sardenya campo de el CE Europa. 10 de julio de 2026. Cultura. AUTOR: ZOWY VOETEN

Campus de verano en el Nou Sardenya, el viernes. / Zowy Voeten

Pero, como era previsible, no va a ser tan fácil instalar césped natural en el Nou Sardenya. Tras la reforma de 1995, el estadio tiene debajo un gran aparcamiento y un polideportivo, lo cual complica enormemente la obra en términos de seguridad. Se calcula que la instalación de césped natural comportaría un peso extra de entre 300 y 350 kilos por metro cuadrado de terreno. A finales de mayo, el Ayuntamiento de Barcelona comunicó al Europa que, por la complejidad de los estudios técnicos necesarios y de la obra, el césped natural no estaría listo hasta noviembre de 2027.

Consulta modificada

El club dijo basta. Convocó una asamblea el pasado 1 de julio y el presidente, Hèctor Ibar, planteó a los socios la situación desde su punto de vista: una temporada más, como mínimo, del primer equipo fuera del Nou Sardenya era inasumible económicamente sin una implicación mayor del Ayuntamiento. Y lanzó la bomba en forma de consulta: habría una votación esta semana, entre el 6 y el 12 de julio, en la que habría que elegir entre jugar en Can Dragó o en el Narcís Sala –como primera opción- o bien renunciar a la categoría y descender a Segunda RFEF, donde alcanza con el césped artificial. El Narcís Sala es el campo del Sant Andreu, eterno rival ciudadano del Europa, que ya expresó alguna reticencia a esa solución pese a que juega en unas instalaciones municipales. En su caso, la obra es mucho más fácil y rápida. “Se prevé que la instalación de césped natural en el Narcís Sala, con un presupuesto de 1,8 millones, empiece este verano y acabe a finales de año, una vez se hayan licitado las obras con un trámite de urgencia”, dicen fuentes del Ayuntamiento.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, se movió rápido y junto al concejal de Deportes del Ayuntamiento, David Escudé, convocó a los dirigentes del Europa a una reunión dos días después de la asamblea. “De ese encuentro, salió el compromiso del Ayuntamiento de incrementar su ayuda”, dicen desde el Europa, en forma de búsqueda de fórmulas imaginativas para lograr los recursos económicos que resarzan al equipo de su exilio forzoso y garanticen su viabilidad. A cambio, el club cambió la pregunta de la consulta: los socios ya no tienen que elegir entre ir a un estadio fuera del barrio o renunciar a jugar en Primera RFEF, sino entre jugar en Can Dragó o en el Narcís Sala. El descenso voluntario ya está descartado.

Mientras esperan al resultado del domingo, en el club subrayan que el retraso de la obra del Nou Sardenya ha servido al menos para que todo el mundo sepa ya que las categorías inferiores del Europa seguirán toda la temporada que viene entrenándose en el barrio. Sin embargo, algunos padres lamentan que la incertidumbre hizo que apuntaran a sus hijos a otros equipos hace ya semanas, y el club admite que se han visto algo afectadas las inscriciones en el campus de verano. “Aunque no tenían una papeleta fácil, entre el primer equipo y el fútbol base, han priorizado el primer equipo. Y cuando los técnicos se han pronunciado sobre la dificultad de la obra, han intentado recular”, resume uno de ellos.

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