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Del 17 al 19 de julio

De la calle al alto rendimiento: Graviteo consolida la profesionalización del deporte urbano

Los riders que llevarán GRAVITEO al límite en el Circuit de Barcelona-Catalunya

Alberto Ginés, durante su participación en la final de IFSC Climbing World Cup en Alcobendas. | ALBA VIGARAY

Alberto Ginés, durante su participación en la final de IFSC Climbing World Cup en Alcobendas. | ALBA VIGARAY

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Begoña González

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Barcelona
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Seguramente, ninguno de los surferos californianos que empezó a patinar las aceras de la ciudad en los años 50 buscando las sensaciones del mar en el asfalto imaginó jamás que un día ese entretenimiento sería una disciplina olímpica. Probablemente, tampoco se le pasó por la cabeza en ningún momento a los escaladores que trepaban paredes en espacios naturales por el simple hecho de conquistar la montaña. Pero desde 2020, tanto la escalada como el skateboard forman parte del programa olímpico y cuentan detrás con una estructura federativa y apoyo institucional que han permitido dar un salto de calidad a sus deportistas. El próximo fin de semana, sus máximos exponentes competirán del 17 al 19 de julio en el Circuit de Barcelona-Catalunya en Graviteo, un evento pionero de deportes urbanos organizado por Prensa Ibérica y Fira Circuit, con el apoyo de Esportcat - Generalitat de Catalunya, Fundación Deporte Joven y Consejo Superior de Deportes.

A pesar de que ahora, estas disciplinas estén presentes en multitud de eventos incluidos los Juegos Olímpicos, Tokio 2020 no supuso el punto de partida de la profesionalización de la escalada y el skateboard, sino el acelerador definitivo de un proceso que llevaba años gestándose en España. Ambas disciplinas ya contaban con estructuras competitivas y con presencia internacional, pero la condición de deporte olímpico cambió la dimensión del proyecto. La llegada de financiación del Consejo Superior de Deportes (CSD) y del Comité Olímpico Español (COE), la creación de programas específicos de alto rendimiento y la necesidad de competir por medallas obligaron a las federaciones a replantear su organización.

"Cuando entras en el marco de ser un deporte olímpico, pasas a otra categoría dentro del sistema deportivo. Las exigencias son máximas porque el mayor evento que existe son los Juegos Olímpicos", resume el presidente de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME), Bernat Clarella. En el caso de la escalada, el proceso comenzó antes de Tokio con la designación del CAR de Sant Cugat como centro de referencia para el alto rendimiento y una importante inversión en instalaciones específicas y tecnología aplicada al entrenamiento. El objetivo, por aquel entonces, era preparar las mejores condiciones posibles para Alberto Ginés, el máximo exponente español de la disciplina y único representante español en los juegos que acabaría conquistando el histórico oro olímpico en Tokio 2020.

Competiciones en GRAVITEO
Imagen que representa las competiciones en GRAVITEO.

Especialización para Los Angeles

A partir de ese éxito, la estructura ha seguido evolucionando de la mano del deporte. En París 2024, hubo una primera división de categorías con dos modalidades: la velocidad por un lado y el boulder y la dificultad por otro. Con ello, la federación fue pasando de un modelo muy centrado en un reducido grupo de deportistas a otro mucho más especializado, con responsables para cada modalidad —bloque, dificultad y velocidad—, programas específicos de tecnificación que ya serán independientes en la próxima edición y la incorporación de la paraescalada, que debutará en Los Ángeles 2028. El objetivo, para la actual cúpula directiva, ya no es únicamente formar olímpicos, sino construir una base amplia que garantice el relevo generacional y permita mantener a España se mantenga entre las potencias internacionales.

Y es que, ya en París 2024, la delegación española de escalada ya fue más amplia y sumó a Erik Noya y Leslie Romero. La venezolana debutó como primera escaladora olímpica representando a España (su madre es malagueña) en unos juegos y consiguió un meritorio diploma olímpico que se sumó al segundo diploma de aquella edición que consiguió Ginés. De cara a Los Angeles, la federación espera poder presentar una delegación más amplia con representantes para cada una de las tres modalidades. 

Los escaladores, sin embargo, aseguran que todavía queda un gran camino por recorrer a nivel de representación mediática y reconocimiento y afirman que a pesar de que cada vez es mayor el apoyo de las marcas, siguen estando lejos del foco. Una realidad que varía un poco en lo que atañe a los rollers y skaters, cuyas disciplinas, más ligadas a la cultura urbana han recibido desde siempre un mayor apoyo económico de patrocinadores y marcas.

La cultura popular se enreda en la burocracia

En ese sentido, el skateboard ha seguido un camino diferente al de la escalada, condicionado por una identidad históricamente ligada a la calle y a una cultura ajena a las estructuras tradicionales del deporte. El presidente de la Real Federación Española de Patinaje (RFEP), Carmelo Paniagua, recuerda que el trabajo de institucionalización comenzó antes del reconocimiento olímpico, cuando la federación, que engloba otras disciplinas olímpicas como el hockey patines, empezó a integrar los deportes urbanos dentro de su organización y a crear competiciones oficiales. "Hicimos un gran esfuerzo para acercarnos a una comunidad muy vinculada a la calle y conseguimos encauzarla dentro de la estructura federativa", explica.

Para el skate y el roller, otra de las modalidades que está ganando más peso dentro de la federación y que estará presente también en eventos como GRAVITEO, el mayor desafío no fue técnico, sino cultural. Muchos skaters percibían la federación como una limitación a la libertad con la que siempre habían practicado este deporte. Y en consecuencia, la estrategia pasó por demostrar que la estructura federativa no sustituía esa esencia, sino que abría la puerta a competir en Campeonatos del Mundo y, posteriormente, en los Juegos Olímpicos. La aparición de referentes internacionales y la consolidación de un calendario competitivo terminaron por reducir esas reticencias a las que todavía le sigue frenando la falta de apoyo institucional.

Profesionalización del deporte

En ambos deportes, la profesionalización se ha traducido en la creación de equipos técnicos permanentes, programas de seguimiento, concentraciones, planificación anual y criterios objetivos de selección para las competiciones internacionales. Sin embargo, en el skate, aunque existe un seguimiento continuado de los deportistas y programas de tecnificación, la federación reconoce que todavía no dispone de un centro nacional de entrenamiento específico para una disciplina olímpica que aspira a competir por medallas.

Así, a pesar de que la RFEP ha desarrollado programas de tecnificación y seguimiento de deportistas, sus dirigentes consideran que el siguiente paso pasa por disponer de un centro nacional específico de entrenamiento con instalaciones olímpicas de las que en España todavía no hay que permita competir con las grandes potencias internacionales. Por el momento, los máximos exponentes nacionales de esta disciplina como Egoitz Bijueska, Naia Laso, Julia Benedetti, Guifré Obradors, Lucas Caballero, Carla Martín, Eneritz Quincoces y Álex Fernández se ven obligados a competir en el extranjero para continuar tecnificándose y prometiendo un mayores aspiraciones para Los Angeles 2028.

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