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Mundial 2026

Eloy Olaya, mundialista con España en México 86: "El penalti contra Bélgica me persigue para siempre"

"Tenía muy claro hacia dónde iba a lanzarlo. Y quizá es de lo poco que me arrepiento", rememora el exfutbolista sobre la fatídica tanda en los cuartos de final de la Copa del Mundo de 1986 frente a los belgas

Eloy Olaya posa para la entrevista.

Eloy Olaya posa para la entrevista. / A. M.

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Andrés Menéndez

Gijón
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Eloy Olaya (Gijón, 1964) revive el Mundial de México 86. Y, cómo no, sus fantasmas: aquel penalti fallado ante Bélgica en cuartos del que se cumplen 40 años. Este viernes (21.00 h.) la selección española, en la misma ronda, vuelve a enfrentarse a los belgas en la Copa del Mundo.

Si le digo la palabra Mundial, ¿qué se le viene a la cabeza?

Algo maravilloso. Creo que es el culmen para cualquier futbolista profesional. Sobre todo cuando, por aquel año 1986, siendo jugadores del Sporting y con 21 o 22 años, habíamos estado en todas las selecciones de categorías inferiores. Tanto Ablanedo como yo estábamos en la sub-21 jugándonos el Campeonato de Europa.

Le convocan para un partido amistoso, pero nadie le garantiza la presencia en el Mundial.

No, no, evidentemente no. Veníamos con una selección con muchos jugadores muy asentados y de grandísima experiencia. Estaban Goikoetxea, Maceda, Camacho, Zubizarreta, que era habitual ya también, y en mi posición Poli Rincón, Lobo Carrasco, Sarabia, que quizá era el que se estaba cayendo, pero había estado. Era una selección que venía de ser subcampeona de Europa en Francia en el 84 y estaba muy asentada. Sí es verdad que en ese periodo 84-86 entrábamos jugadores jóvenes que despuntábamos en la categoría, como Salinas, Míchel, Butragueño, Tomás Reñones o Calderé. Jugadores jóvenes que estábamos jugando al máximo nivel en nuestros equipos y, en este caso, el Sporting estaba compitiendo en la parte alta de la clasificación de Primera División. Eso lógicamente marcaba mucho y el Sporting estaba destacando, estaba en un punto de mira importante. La verdad es que lo viví con satisfacción, pero no pensé en aquel momento… No pensé que en octubre o noviembre del 85 iba a acabar yendo al Mundial, todavía quedaba tiempo. Fui convocado para ese partido, luego para otros amistosos, porque España ya estaba clasificada, y después seguí yendo con la sub-21 porque nos jugábamos los cuartos de final, las semis y posteriormente la final del Campeonato de Europa. Éramos unos habituales de la sub-21 con Luis Suárez y, si no pasaba nada, éramos jugadores que habitualmente íbamos convocados.

¿Qué recuerdo le deja el Mundial de México?

Muy buen recuerdo. Mire, fíjese que hace 40 años que jugábamos en Monterrey frente a Argelia. Ganamos 3-0 y era el tercer partido, el último de la fase de grupos. Yo debuté con la selección absoluta y salí en la segunda parte con 1-0. Di la asistencia a Calderé en el segundo gol y luego llegó el tercero. Se acumulan muchas emociones.

Hace una eliminatoria impresionante ante Argelia.

Sí, es un recuerdo imborrable. Creo que posteriormente hubo momentos maravillosos, como el día de Querétaro, contra Dinamarca, cuando volví a salir en la segunda parte, esta vez sustituyendo a Julio Salinas. Pero creo que en aquel momento fue especial. Primero porque aquella convocatoria no era como ahora, que van 22 o 25 jugadores. De aquella éramos menos y apenas había cambios. Y Miguel Muñoz y Vicente Miera tuvieron más confianza en mí que en jugadores con un grandísimo peso específico, como eran Poli Rincón o Lobo Carrasco.

¿Cómo gestionó aquello en México siendo un chaval?

Lo gestionamos increíblemente bien, como grupo. También porque pasamos tantos problemas y tantas historias que aquello nos unió mucho. La organización fue horrible. Se juntaron muchas cosas: problemas con las primas, con la Federación… Cuando llegamos allí, creo que fue sobre el 18 de mayo, a Tlaxcala, cerca de Puebla, donde estábamos concentrados, aquello era horroroso. Ahora es difícil explicárselo a la gente joven. No había móviles ni nada parecido. Las llamadas había que pedirlas en recepción y solo había dos líneas de teléfono para toda la selección. Pedías una llamada y la pasaban dos horas después. Normalmente llamábamos después de comer, porque aquí ya era de noche, y todos coincidíamos a la misma hora. Además, en Tlaxcala la seguridad era complicada y hubo muchísimos problemas. Y luego estaba el tema de los hoteles. Después del partido contra Argelia, cuando nos fuimos a Querétaro, nos metieron en un hotel provisional para pasar una noche, porque después íbamos a ocupar el hotel de Dinamarca o el de Alemania, dependiendo de quién cambiara de sede. El hotel al que nos llevaron era horroroso, parecía de carretera. No lo pudimos ver bien porque era de noche, pero llegamos a las habitaciones y, a la media hora, empezamos a bajar todos.

Eloy Olaya, como futbolista del Sporting.

Eloy Olaya, como futbolista del Sporting. / @RealSporting

No durmieron allí.

No. Nos apañaron el hotel de Dinamarca para pasar esa noche.

¿Tan malos eran los hoteles?

Horrorosos.

¿Qué tenían?

Había cucarachas. Era un hotel provisional, pero era lamentable en todos los sentidos.

Esa experiencia le ha marcado.

Te marca toda la vida. El que queda campeón queda marcado. He dicho, y así se lo transmitía a los jugadores cuando entrenaba, que el futbolista tiene que tomar decisiones constantemente. Si de cien decisiones acierta noventa y nueve, es un fenómeno. Si acierta diez, ya no lo es tanto. El fútbol es una sucesión continua de decisiones y, en ese sentido, nunca tuve miedo a asumir responsabilidades. Con el Sporting nos quedábamos muchas veces después de los entrenamientos para practicar penaltis. Y con la selección llevábamos casi cuarenta días lanzándolos prácticamente a diario.

¿Cuánto le persigue ese penalti?

Le persigue a uno siempre. La historia quedó ahí. Luego ocurrió lo de Joaquín contra Corea o el penalti fallado por Raúl en la Eurocopa. Siempre hay una acción que podría haber cambiado el signo del partido y, quién sabe, de toda una competición.

¿Le amnistió el gol de Iniesta?

Sí, ese gol me amnistió. Creo que ese gol nos liberó a todos. Igual que la parada de Casillas a Robben. Antes hubo ocasiones como la de Julio Salinas o la de Cardeñosa, que quedaron marcadas en la memoria colectiva

Eloy Olaya, en su etapa como secretario técnico del Sporting.

Eloy Olaya, en su etapa como secretario técnico del Sporting. / JJ

Cuando España ganó el Mundial de Sudáfrica, Vicente del Bosque tuvo palabras muy bonitas hacia las generaciones anteriores. Recuerdo que dijo que ellos habían tenido esa pizca de fortuna que quizá nos faltó a otros grupos que también habíamos hecho grandes campeonatos y habíamos dejado el escudo de España muy alto.¿Descansó por fin cuando España fue campeona del mundo?

Sí, claro que descansé. Nosotros nos habíamos quedado a las puertas de conseguir algo muy importante. Estábamos convencidos de que, si eliminábamos a Bélgica, podíamos hacer algo grande.

¿Tenía muy claro dónde iba a lanzar el penalti?

Sí, lo tenía claro. Y quizá es de lo poco que me arrepiento. Miré a Pfaff y, según se colocó, cuando cogí carrera hacia atrás pensé en cambiar de lado. Tuve la tentación de tirarlo al otro porque me dio la sensación de que se iba a lanzar hacia su derecha. Y se tiró hacia ese lado. Lo que pasa es que golpeé muy mal el balón. Como iba convencido de que tenía que pegarle fuerte y abajo, pensé: "No cambies de idea".

¿Qué se piensa en esos segundos previos al lanzamiento?

No se piensa en nada. Se escucha el murmullo de la gente.

¿Lo escuchó?

Sí, claro que se escucha. Cuando vas caminando hacia el punto de penalti lo oyes perfectamente.

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