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El Tourmalet

Usted también forma parte de la historia del Tour

Tourmalet por Sergi López Egea

Tourmalet por Sergi López Egea / REDACCIÓN

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Sergi López-Egea

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Barcelona
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Los ecos tardarán en apagarse, pero este domingo más, mucho más. Yo no sé si una vecina o vecino de una localidad agraciada por el Tour se ha percatado de lo que significa el paso de la carrera por su pueblo. Incluso invitaría a que alcaldesas y alcaldes -seguramente la oposición, del color que sea, no pondrá impedimentos- pusieran una placa, que no vale tanto dinero, en el lugar por donde transitará la prueba recordando que “el 5 de julio de 2026 el Tour pasó por esta calle durante la disputa de la segunda etapa”. En Francia lo hacen.

Lo he contado muchas veces. Cuando el Tour llega a un pueblo en cualquier departamento francés la gente enloquece. Siempre hay algún vecino que se queja porque hay ruido, porque llegan demasiados forasteros o porque no ha podido sacar el coche del garaje, pero son muy pocos, la verdad. Los comerciantes preparan los escaparates de los negocios y buscan bicis, viejas o rotas, da igual, de debajo de las piedras. Hay banderines amarillos por todas partes, los bares colocan barras en la calle, hay bandas musicales.

El 14 de julio

En el verano francés los habitantes de las localidades más pequeñas del interior del país sólo salen dos veces de noche: el 13 o 14 de julio (depende) y cuando pasa el Tour. El resto de los días, a las 21 horas, ya están todos recluidos en su casa. A veces no hay un alma. Encontrar un establecimiento donde te sirvan una ensalada, aunque sea pequeñita y no obligue a abrir la cocina, cuesta Dios y ayuda.

Pero si llegas en la noche agraciada por el Tour todo cambia. Es una razón para que los vecinos se vuelvan a ver, comenten lo bien que se lo han pasado y celebren que su pueblo se haya visto en más de 180 países gracias a la magia de la televisión.

Pues es lo que ocurrirá este domingo con el paso del Tour por las carreteras de Tarragona y Barcelona. A los que no les interese la competición o no quieran pasar calor apostados en calles o carreteras tendrán más dificultades de las corrientes para ir a la playa. Vale. De acuerdo. Pero es una vez en la vida. ¿Volverá el Tour a Torredembarra, Vilanova, Sitges o Castelldefels por poner unos ejemplos? Pues va a ser que no.

Domingo mágico

Disfruten, por ello, de un domingo mágico porque nunca más volverá a ocurrir. Esa es la diferencia con Francia. El Tour llega un día a Amiens o Annecy, por citar dos localidades, y al igual tarda una década en regresar. Pero todos saben que habrá un día en el que la caravana publicitaria, los coches acreditados y los ciclistas volverán a pasar por sus calles o carreteras. Por eso, saben que tampoco viven un momento histórico, como bañarse en una playa de una isla paradisíaca a la que no regresarás en la vida.

Y esto último es lo que ocurrirá este domingo y también el lunes, ya por tierras de Girona, con el tránsito del Tour. Disfruten, sin más. No se quejen de que si la calle está cortada o del calor que hace -hidrátense bien y beban el agua que ofrecerá la caravana publicitaria-. Y sepan todos, grandes y chicos, que formarán parte de la historia y que un día, aunque sea lejano, podrán presumir y decir en voz alta “yo vi pasar el Tour el 5 de julio de 2026”.

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