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CICLISMO

Cruzar media Catalunya dentro de una taza de café es posible en el Tour

El espectáculo de la ronda francesa va más allá de los ciclistas y a menudo se sitúa en los márgenes de la carretera, como se ha comprobado en la etapa de Tarragona a Barcelona

Pogacar regala Barcelona a Del Toro

Ciclistas en la segunda etapa del Tour de France a su paso por el Garraf.

Ciclistas en la segunda etapa del Tour de France a su paso por el Garraf. / Zowy Voeten / EPC

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Albert Guasch

Albert Guasch

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En el Tour es posible cruzar media Catalunya dentro de una taza de café atornillada a un vehículo. También dentro de una fresa gigante. O un melón. O un animal con pinta de fiero. O medio tumbado en una cama bajo una ventana de techo. Los patrocinadores se las apañan para proporcionar espectáculo en la caravana que precede a los ciclistas. Coches customizados para la ocasión. Y, aun así, cosas igual o más pintorescas se ven en el trayecto de Tarragona a Barcelona, segunda etapa de la presente edición. Será que la ronda francesa atrae los comportamientos más peculiares de la condición humana. Nada por lo que preocuparse. Todo es entretenido y puede que hasta gracioso.

El Tour no son solo ciclistas desfilando a toda prisa a bordo de sus ligeras máquinas. Se dice que el entramado es tan colosal que mueve unas 4.000 personas con cometidos variados de una etapa a otra. Los que están en el Village. Los que circulan por el paddock. Los periodistas. La seguridad. Los conductores... En fin, no es plan de nombrar a todos los oficios registrables en la Seguridad Social, pero aquí se quiere dejar constancia que también transporta animadores.

El Tour de Francia en su segunda etapa

El Tour de Francia en su segunda etapa / MANU MITRU

Puede que sea por la actitud alegre y juvenil del gremio en cuestión, situado a bordo de estas carrozas de formas bizarras, que la gente que se posiciona pronto en las orillas de las carreteras se lo pasa ya bien antes de otear al primer corredor. Predispuesta va, al menos por lo visto en las dos primeras etapas catalanas. Multitudes que levantan los brazos y gritan en El Vendrell y Calafell. Que saltan y piden más regalos a voces en Cunit y Cubelles. Que bailan y saludan con entusiasmo genuino en Vilanova i la Geltrú y en Begues. Es la vía catalana sobre ruedas.

Fiestas con sol

Y luego aparece un espectador que ha bajado con un acordeón. O el que ha descargado una bicicleta estática que pedalea mientras toca una guitarra eléctrica. O el que hace el pino al paso de la caravana. O los cuatro amigos que han plantado una mesa con un dominó y van mirando las fichas y el ajetreo en la carretera a la vez. Y los que han abandonado por un rato la playa o el cámping y se han acomodado en sillas plegables. Y los que han montado un picnic. O los que han organizado una paella popular, esto en Molins de Rei, la cual no pudo olerse desde la taza de café. Lástima. Hay muchas fiestas alrededor del Tour, pese a las punzadas inmisericordes del sol.

La carroza de Marcilla, con dos tazas de café gigantes a bordo.

La carroza de Marcilla, con dos tazas de café gigantes a bordo. / ASO

Baptiste es el animador de Marcilla, un actor pelirrojo que debuta en la prueba ciclista y por el que hay que temer por la salud de su voz. Infatigable. A este ritmo no aguanta las 21 etapas. “Benvinguts al Tour”, vocifera. Va intercambiando media docena de consignas en catalán y castellano con acento francés sin dejar de bailotear atado a un arnés. Contagioso. Inocula el espíritu de la pasión por la ronda francesa antes de que pase Pogacar o Vinegaard con suma efectividad. Que le suban el sueldo ya.

En otras plataformas debe haber otros igual, que se crecen más si cabe en los tramos urbanos, los más poblados. El entusiasmo va de ida y vuelta. Ninguno como el ascenso a Montjuïc, repleta la montaña de maillots variados, de camisetas de fútbol por efecto del Mundial -se confirma el furor de la blanca de España con el 19 de Lamine Yamal- y de banderas de todo el arco de la ONU. Este lunes, partiendo de Granollers, el Tour se despedirá de Catalunya y entrará en su territorio natural, un tercer día que acabará raro. Por el humo de los incendios, en la parte francesa, no habrá público, ni caravana comercial. Sin duda, será menos Tour.

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