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CICLISMO

La visita del Tour de Francia a Barcelona, vista desde sus entrañas

Si las autoridades deportivas y políticas de Barcelona sueñan con un acontecimiento de primera magnitud al año, la ciudadanía pareció decirle este sábado que adelante

Tour de Francia 2026, en directo: recorrido en Barcelona, horarios, etapas y última hora de la llegada de los ciclistas

Ciclistas en la primera etapa del Tour de France a su paso por Avenida Maria Cristina.

Ciclistas en la primera etapa del Tour de France a su paso por Avenida Maria Cristina. / Zowy Voeten / EPC

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Albert Guasch

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Barcelona
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Barcelona quedó este sábado partida en dos. Como si un cuchillo hubiera cortado el mapa de la ciudad de forma transversal. A un lado, ciudadanos parapetados bajo el aire acondicionado, y de ahí no se movían si no era por fuerza mayor; al otro, barceloneses y visitantes dispuestos a participar de la monumental fiesta del Tour, pese a las puñaladas del sol. Barcelona del norte versus Barcelona del sur, separados por vallas y más vallas. Más de 40.000, buscadas y traídas de cualquier rincón de España.

Barcelona. Caja Rural. Ciclistas en la primera etapa del Tour de France a su paso por Avenida Maria Crsitina. 4 de julio de 2026. Deportes.

Ciclistas en la primera etapa del Tour de France a su paso por Avenida Maria Crsitina. / Zowy Voeten / EPC

Por en medio de todo este vallado metálico, como un desfiladero, discurrieron los ciclistas, con sus bicicletas a precio casi de chalet de playa, y los coches que los asisten, y antes que nadie, abriendo paso, una caravana de vehículos de patrocinadores, algunos con aspecto de cierta fantasía, y subirse a uno de ellos, como tuvo oportunidad EL PERIÓDICO, permitió constatar desde las entrañas que o bien Barcelona está a rebosar de aficionados al ciclismo o que aquello del FOMO (el miedo a perderse algo) espoleó al pueblo.

Si las autoridades deportivas y políticas de Barcelona sueñan con un acontecimiento de primera magnitud al año, la ciudadanía pareció decirle este sábado que adelante, pese a los engorros de circulación. Quizá es que está curada de espantos ante tanta maratón, media maratón y ciclocarrera popular a lo largo del año. Unos 120.000 espectadores, contó la Guardia Urbana.

Carroza comercial a su paso por la Sagrada Família, este sábado.

Carroza comercial a su paso por la Sagrada Família, este sábado. / Serverine Mignot

Barcelona y Catalunya han convertido el Grand Départ en una postal de promoción fenomenal -ya, como si hiciera falta, dirán algunos-. Recordó una vez más al mundo, a través de los seductores planos televisivos, la riqueza arquitectónica y urbanística, pero también la disponibilidad a participar de algo tan grande y a la vez tan singular como es el Tour. Y a bordo de una de estas carrozas, gentileza de la cafetera Marcilla -sería ingrato no hacer mención-, se pudo tomar nota de la predisposición ciudadana: dos horas antes de que pasara a velocidad de centella el primer grupo de corredores, por el recorrido se agolpaban ya ríos de curiosos bastante entusiastas.

Corte de cinta

La tarde empezó con el corte de la cinta de las autoridades en la Plataforma Marina del Fòrum y continuó con un homenaje a Sergi López-Egea, aún un chaval que lleva 35 ediciones acreditado en el Tour para este diario y al que Christian Prudhomme, director de la prueba, le entregó una placa que a la práctica significa incorporarse a la noble familia de la carrera.

Sergi López Egea, en la salida de la contrarreloj del Tour de Francia.

Sergi López Egea, en la salida de la contrarreloj del Tour de Francia. / MANU MITRU

Habría sido un buen homenaje que la etapa hubiera dado pie a hablar de una jornada dantesca. Le ha gustado a Sergi recurrir a este adjetivo para describir condiciones hostiles del clima o de la carretera a lo largo de estas tres décadas y pico. Y no. Todo lo contrario. Estaba todo bien asfaltado, el sol pegaba pero había tramos de sombra y la multitud agolpada a las vallas se comportó con civismo, entendiendo que esto es una fiesta y a los corredores se les respeta al máximo. Cada uno con su bandera, que había muchas y de todos los colores y significados. Muchas esteladas, por ejemplo.

Jonas Vingegaard, primer maillot amarillo del Tour 2026

Jonas Vingegaard, primer maillot amarillo del Tour 2026 / Manu Mitru

Pero sobre todo se percibieron ganas de pasarlo bien, de celebrar el deporte como espectáculo callejero. Al fin y al cabo, un Tour no pasa cada año por debajo de casa. Esta, de hecho, ha sido la cuarta ocasión. Que vuelva pronto. En lo inmediato, recordaremos que el primer día de esta edición especial no ganó un cualquiera. Ganó Sergi y después, el danés Jonas Vingegaard, que también es alguien.

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