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BARRACA Y TANGANA

Ya lo hicimos antes, por Enrique Ballester

Qué le costaba a Dios crear un planeta donde en todos los sitios fuera la misma hora

Michael Olise, de Francia, en un partido en Nueva Jersey contra Suecia.

Michael Olise, de Francia, en un partido en Nueva Jersey contra Suecia. / SARAH YENESEL / EFE

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Enrique Ballester

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El Mundial exige un esfuerzo que algunos no podemos asumir. Lo de los husos horarios es una lástima. Diría incluso que es un error imperdonable. No entiendo cómo alguien tan poderoso, alguien capaz de crear la vida, la existencia y todo eso, cometiera el error de crear un planeta con horarios diferentes.

Llamémoslo Dios, de acuerdo. Qué le costaba a Dios crear un planeta donde en todos los sitios fuera la misma hora. Sin tan listo es, qué le costaba colocar de manera estratégica varios soles. No sé muy bien qué ocurrió ahí. Igual se le acabó el presupuesto para soles y solo pudo instalar un sol y ahora nos pasa como en muchos estadios, que solo hay un videomarcador y los de algunas gradas no lo ven o tienen que girarse. Igual por eso no pude ver el Congo-Uzbekistán: porque Dios quiso ahorrar costes con los soles.

Las cosas se piensan antes. Las consecuencias pueden ser terribles. Si eres tan genio para crear la vida, Don Dios, cómo se te olvida este detalle. Por ahorrar un poco en soles ahora tenemos un planeta mal pensado y nos toca elegir: dormir o ver los Mundiales.

ATLANTA, GEORGIA - JUNE 27: Yoane Wissa #20 of Congo DR runs with the ball during the FIFA World Cup 2026 Group K match between Congo DR and Uzbekistan at Atlanta Stadium on June 27, 2026 in Atlanta, Georgia. Lars Baron/Getty Images/AFP (Photo by Lars Baron / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)

Yoane Wissa, de Congo, corre con el balón perseguido por un jugador de Uzbekistán, en Atlanta, en partido del Mundial 2026.. / LARS BARON / Getty Images via AFP

Yo elijo dormir, ya se sabe. Elijo dormir como cualquier persona con responsabilidades. Estoy cansado y estoy mayor: como mucho llego despierto al primer partido de la madrugada, pero enlazar con el siguiente y con la vida adulta del día después es inviable. Por supuesto que no he visto el Suiza-Argelia de las 5 a.m. Por supuesto que no conocía la historia del portero de Paraguay desde hace dos meses. Por supuesto: no me pagan para eso lo suficiente.

Repito: el Mundial exige un esfuerzo que algunos no podemos asumir, ni antes ni durante. Esta gente que dice 'pero cómo no sabías que el lateral suplente de Jordania jugaba con gafas hasta el año pasado, que probó las lentillas', qué pretende. Que no cuide a mis hijos. Que falte al trabajo. Que acabe viviendo en la calle. Que me pase el año viendo ligas exóticas, ajenas y menores para saber quién es quién en los Mundiales. Eso pretende, quizá, esta gente.

Que no insistan, por si acaso, que igual me convencen.

Es bueno ese Olise

Que no. Que el fútbol es para los chavales. Ya escribí el otro día que este Mundial ejerce de prueba irrefutable: los que nacimos en los 80 ya somos nuestros padres. Nos hemos convertido en esos que ven jugar a Francia y dicen ‘es bueno ese Olise’, como si estuviéramos descubriéndolo, como si nadie se hubiera dado cuenta, y el tío juega en el Bayern de Munich.

Para disimular nuestra propia decadencia tuiteamos cosas tipo ‘Olise es Guti con yogures de proteínas’, pero ya no engañamos a nadie. Ver jugar a la selección francesa y decir ‘es bueno ese Olise’ es el equivalente a ver una película, que aparezca la torre Eiffel y decir ‘mira, París’. Una aportación muy valiosa.

Hasta que no instalen más soles, el fútbol es para los chavales. Que no duerman, que no cumplan ningún compromiso social, que no trabajen ni estudien ni vayan a los exámenes. Que prioricen el fútbol sobre todo lo demás y si sobreviven que lo cuenten. Que nos empaten. Algunos no lo hacemos porque ya lo hicimos antes.

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