Andá p'allá, bobo
¿De verdad Rafa Yuste se cree que ha sido presidente del Barça?

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

"Me gustaría (ser presidente del Barça) porque me siento querido, y no quiero decirlo con afán de nada, sino que me siento querido. Soy una persona de barrio, muy normal, muy culé y procuro estar siempre a la altura de lo que corresponde en instituciones como el Barça (…), pero sí es un tema que no es que no lo descarte, la respuesta es que sí que me gustaría".
Rafa Yuste, tal cual, sí, sí, como lo oyeron y leen, le dijo a Jordi Basté que, en su momento, es decir, hoy mismo ¡qué caray!, se planteará la posibilidad de ser el sucesor de Joan Laporta. Quedan aún cinco años y esta gente ya está preparando el relevo. Es una manera como otra cualquier de pasarse el porrón o de asegurarse los silencios.
El principal problema de esa frase, de ese comentario, de ese sueño, de esa ilusión, de la respuesta a la pregunta de Basté es que Rafa Yuste se ha creído que ha sido presidente del FC Barcelona durante todos estos meses.
¡Ese es el principal problema de esa frase! Y, si se cree que ha sido el sucesor de Laporta durante meses, se puede creer, vamos, está en su derecho, de pensar que puede ser el siguiente presidente del Barça, pues ya lo ha sido.
Es muy posible que el teatrillo que Yuste y Laporta han protagonizado en los últimos meses, haciendo creer que el vicepresidente ejercía de presidente, le hayan hecho creer al sustituto que, por qué no, algún día podría ser el verdadero presidente del Barça.
Y, no, no lo ha sido. Por todo lo que sabemos (y no me sabe mal, no, recordárselo a Rafa Yuste, porque ha sido él quien ha consentido esta payasada, este teatrillo) y, sobre todo, por todo lo que hemos visto desde que Laporta arrasó en las urnas, el presidente ha seguido siendo Laporta: en su despacho de abogados, en el bar Europa, en las comidas oficiales (¡ha asistido a comidas oficiales de partidos de Liga!), en los palcos de todo tipo de competición, en los aviones de las expediciones, en las fiestas de los títulos…
Si algo ha hecho Laporta durante estos meses ha sido engañar al socio, driblar (en eso es un auténtico maestro) los estatutos y las leyes para que todos estos meses, en los que se ha creado la idea (falsa) de que el presidente era Rafa Yuste, evitar que estos meses de mandato, le cuenten por un año.
Si Yuste se ha creído que ha sido presidente, que ha fichado a Anthony Gordon (por cierto, José Manuel Lázaro, exresponsable de Comunicación del Barça, dijo el miércoles, en RAC1, que el fichaje comporta 24 millones de euros de comisiones, ¡más comisiones!), es su problema y, sí, puede que esa creencia le haya hecho pensar que sería, en 2031, un buen presidente para el Barça, pues es “un chico de barrio, normal, muy querido y muy culé”. Suficiente.

Joan Laporta y Rafa Yuste, en la Sala París. / VALENTÍ ENRICH
Veamos, ellos se lo han ganado. Han arrasado en las urnas y se lo han ganado, pero estaría bien que no pensasen que somos tontos. Las elecciones, ¡cómo olvidar aquella manera de acompañar a los futbolistas a votar! ¡cómo olvidar el papel de Masip y Echevarría en aquella jornada!, la transición de broma, pura broma que hemos vivido, y la toma de posesión, todo, todo, ha sido un juego de amigos, entre amigos.
Tebas, el nuevo amigo
De ahí el discurso de Yuste, el sermón de Laporta (“¡qué bien lo habéis hecho, Rafa, tú y los seis directivos que se quedaron!”), el abrazo enternecedor de “dos amigos que se conocen desde que tenían cuatro años”, ese “¡hombre, Xavi, me encanta verte aquí!” dedicado a su amigo y cómplice Sala i Martín, aquel economista que apareció desde las oficinas del club por videollamada para salvar una asamblea comprometida, el “¡hombre, Javier, te considero ya un amigo!” en relación a Tebas, presidente de LaLiga y primer aliado contra Florentino Pérez, olvidando el presidente azulgrana que Tebas fue quien, como asesor del Alavés (2005), quiso impedir que Leo Messi jugase con el Barça o ese cántico a la unión del barcelonismo, "de todo el barcelonismo", cuando ni el club ni él invitaron al derrotado Víctor Font al acto de toma de posesión.
Las familias, los amigos, los amigos de las familias, los colegas, los asesores externos, con cargo y sin él, cobrando o sin cobrar, se han adueñado del Barça y mandarán durante los próximos cinco años.
Y hay quien piensa que, una vez inaugurado el Spotify Camp Nou (fijo que Laporta consigue que la asamblea, que lo aprueba todo, especialmente si, de pronto, aparece Sala i Martín, le autorice otro crédito de 500 millones de euros más), Laporta podría dejar la presidencia en olor de multitudes tras inaugurar su gran obra y dejar de presidente a Rafa Yuste. Es posible que estén pensando en todo eso, sí.
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