Opinión | Apunte

Jefe de Deportes de EL PERIÓDICO
Lamine, tírame otro caño

Lamine, ante Laimer y Sabitzer. / VALERIE MACON / AFP
Hubo un momento en que Konrad Laimer, harto de tragarse los caños que le iba tirando Lamine Yamal, se puso a defender con la misma pose de Igor en El jovencito Frankenstein. Es decir, chepado, con los hombros de goma, y con un ojo mirando a los pies de Lamine y el otro al boquete abierto entre sus piernas, por donde el balón pasaba una y otra vez. Qué difícil debía ser para el defensor austriaco del Bayern saber que millones de telespectadores estarían viéndole sufrir ante una de las acciones más irreverentes, pero también humillantes, del fútbol.
No estaría de más que alguien le explicara a Laimer una vieja historia de esas que se cuentan de vez en cuando. Resulta que Diego Armando Maradona lo primero que hizo –sí, antes incluso de rascarse la cabeza– en su debut con Argentinos Juniors siendo un crío de 15 años fue tirarle un caño a un tipo de Talleres de Córdoba. Se llamaba Juan Domingo Cabrera, y durante años se enorgulleció de haber sido la primera víctima del Diego, además documentada con una foto en la que nadie reparó durante más de dos décadas en los archivos de El Gráfico. No hay héroe sin villano caído que se precie.

Lamine tira uno de sus tres caños a Laimer. / SCOTT STRAZZANTE / EFE
El caso es que mientras Lamine enhebraba caños, la España de Luis de la Fuente se iba liberando y creciendo cada vez más, siendo su victoria frente a la discreta Austria la que necesitaba para fijar sus aspiraciones en este Mundial. El seleccionador ya debe haberse convencido de que Pedro Porro, aun sin llevar gafas amarillas, ve mejor los espacios que Llorente, y de que Dani Olmo, como 'trescuartista', permite que el juego fluya lo suficiente para que Mikel Oyarzabal (cuatro goles en el Mundial) siga a lo suyo. Es decir, marcando como quien se pone a comer pipas, sin tener que cruzarse de brazos como Mbappé ni poniendo cara de malote como Haaland.
En el primer gol de Oyarzabal, quien habilitaba la posición del centrador, Cucurella, era Laimer. Normal. Ya entonces Lamine le había tirado tres caños.
Suscríbete para seguir leyendo
- Alonso: 'No hay nada como ganar, ganar te cambia la vida
- Así quedan los cuartos de final del Mundial, al completo: todos los cruces, fechas, horarios y análisis
- Brasil exige la salida de Ancelotti y clama contra Neymar: 'Hemos creado un monstruo
- Bélgica golea a la Estados Unidos de Trump e Infantino y se medirá a España
- El talismán Merino mete a España en cuartos en el último baile de Cristiano
- La afición portuguesa se harta de Cristiano tras caer ante España: 'No te queremos matar, pero ya basta
- Tour de Francia 2026, en directo: recorrido en Barcelona, horarios, etapas y última hora de la llegada de los ciclistas
- La FIFA quita la roja a Balogun, estrella de Estados Unidos, tras una llamada de Trump a Infantino