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Andá p'allá, bobo

Yo solo pido un poquito de fútbol, no creo que sea mucho pedir en un Mundial, ¿no?

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

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Emilio Pérez de Rozas

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Oiga, mire usted, tremenda emoción, sí. Brasil, que ya les conté que juega ‘a lo Real Madrid’, es más, ya ha habido un diario madrileño que ha titulado ‘el Madrid del Mundial’, que, más pronto que tarde, será eliminado porque no tiene equipo ni siquiera encomendándose a Vinicius Júnior, eliminó a Japón más allá del 90, en el 95, con tanto de Martinelli. Oiga, tremendo, muy emocionante.

Ya ni les cuento la eliminación, la emoción, esta madrugada, de Alemania, esa selección venida a menos, a casi nada, a nada, que con su mediocridad ha terminado enterrando eso de que “el fútbol es un deporte de 11 contra 11, donde siempre acaba ganando Alemania”. Pues, no, donde Alemania acaba siendo eliminada en 16º, en el sexto penalti de la tanda, tras un mediocre empate ante Paraguay, la selección nº 40 del ranking FIFA, sí, sí, 40.

Por no recordar, también, algo tan emocionante como el triunfo de la anfitriona Canadá, en el minuto 92, en efecto, más allá del 90, en su partido, cómo no, también horroroso ante Sudáfrica, con un tanto a la desesperada, sí, sí, muy emocionante, de Eustaquio.

Miren, ya les he contado que yo entiendo a todo el mundo y que a esta Copa del Mundo y al Mundial, se viene a pasar, se viene a ganar, se viene a por la estrella. Nadie va al Mundial a agradar a nadie, ni siquiera a demostrar que juega más lindo que nadie.

Gabriel Martinelli celebra el gol que classificava el Brasil, ahir. | SAM WASSON / EFE / EPA

Gabriel Martinelli celebra el gol que clasificaba a Brasil. / SAM WASSON

Así que, supongo, digo, todos aquellos que observan el fútbol, que miran el balompié, con la intención, la pretensión y los ojos de asistir a un deporte donde se lucha de principio a fin, donde hay mucha incertidumbre, donde se pelea con fuerza persiguiendo todos los balones, donde vale todo (incluso hacer cuento), donde se busca la contundencia, intensidad, como les gusta decir a los entrenadores, especialmente a Carlo Ancelotti, deben estar encantados con todo lo que estamos viendo.

Yo, como las emociones, la lucha, la determinación, el coraje, el despliegue, la táctica, la estrategia, el dibujo, el 4-4-2, el 5-3-1 y el 4-3-3 me da absolutamente igual, empiezo a desesperarme con lo que estoy viendo en este Mundial.

El fútbol, el juego, que estamos viendo en este Mundial es tan malo, tan mediocre, que Brasil pasa, en el minuto 95, con la flor de Ancelotti y Alemania es eliminada, a las primeras de cambio, por Paraguay, la selección nº 40 del ranking FIFA. En serio.

Insisto, ya no España, que ya lo conté (y critiqué, sí), sino alguien, no sé, Marruecos, por ejemplo, o Noruega, o Colombia, o, tal vez, Francia, mira, o España, alguien ¿se va a poner a jugar a fútbol? Alguien hablará de fútbol. ¿Cuándo se jodió el fútbol? ¿Cuándo valió todo solo para ganar? ¿Quién fue el primero que votó por la pretensión solo de ganar, de ‘campeonar’?

Si fuese cierto que aquí están las mejores selecciones del mundo y, por descontado, los mejores futbolistas del planeta fútbol (no sé si los mejores entrenadores, tengo mis dudas), en algún momento, por ejemplo, en estas eliminatorias, en estos primeros ‘mata mata’, como las llaman portugueses y brasileños, deberíamos ver algo, solo pido algo, de fútbol, de juego, de hermosura.

Julio Enciso celebra su gol, el momentáneo 0-1 de Paraguay ante Alemania en el partido de dieciseisavos disputado en el Boston Stadium.

Julio Enciso, de Paraguay, celebra su gol ante Alemania. / DPA

Aunque muchos piensen que ganar no está reñido con jugar bien, a menudo pienso que ganar, desde luego, está sobrevalorado. Sobre todo ganar como ganó Brasil, especialmente Brasil, que, como Alemania, no tiene casi nada. Bueno, sí, tuvo la suerte de meter un gol en el minuto 95.

Lo hemos escrito muchas veces estos días, estas semanas. Este es un Mundial enorme, mediático, carísimo, multitudinario, engrandecido, pero, sobre todo, barato, futbolísticamente muy cutre, no ya solo sin novedad alguna sino en manos de un puñado de futbolista (Messi, claro, Mbappé, Kane, Olise, Lamine Yamal, por descontado…) que nos alegren el día, la noche, el partido.

Yo quiero fútbol, quiero juego, quiero vistosidad, quiero alegría, tiki-taka. Quiero que el fútbol vuelva a ser fútbol y no negocio, victorias, títulos, simplemente, sí, simplemente ‘campeonar’. No es cuestión de ser un romántico, un ingenuo, un bobo, no, es cuestión de que lo que veo no me gusta, porque ni siquiera es un deporte donde acaban ganando los alemanes. Ni siquiera eso.

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