Fútbol
Ansu Fati se va del Barça: adiós a la promesa que heredó el 10 de Messi
El delantero, de 23 años, firma un contrato definitivo con el Mónaco después de un año de cesión en el club del Principado

Ansu Fati durante el partido de Liga entre el FC Barcelona y el Sevilla e la temporada 2024-25. / JORDI COTRINA / EPC

Ansu Fati se va del Barça. Esta vez definitivamente. Después de dos cesiones que mantenían un cordón umbilical entre el club y el delantero, esa unión se ha soltado. El futbolista que heredó el 10 de Lionel Messi, el menor de edad que empezó a batir récords de precocidad antes que Lamine Yamal estableciera los suyos, deja de ser futbolista azulgrana. Será, como ha sido esta pasada campaña, jugador del Mónaco, que adquiere los derechos federativos.
El traspaso se ha hecho efectivo coincidiendo con el cierre de la temporada oficial este 30 de junio. El equipo monegasco tenía una opción de compra incluida en el acuerdo de cesión del verano pasado y la ha hecho efectiva, por un valor de 11 millones, satisfecho por el rendimiento ofrecido por Ansu Fati. El atacante ha disputado 30 partidos y ha aportado 13 goles. El Barça ha anunciado que ha querido reservarse un porcentaje de una futura venta por si el jugador guineano, de 23 años, emerge en su carrera.

Lamine Yamal celebra con Ansu Fati el cuarto gol azulgrana en el estadio Lluis Comanys en Montjuic durante la celebración del trofeo Joan Gamper entre el FC Barcelona y el Tottenham Hotspur. / JORDI COTRINA
Un diamante
Se consuma así la marcha del futbolista que ilusionó a los culés después de la traumática marcha de Messi en 2021. Esa camiseta con el 10 se la dio a Ansu Fati Joan Laporta. El presidente no cumplió la promesa electoral de retener al astro más grande de todos los tiempos y quiso cubrir el vacío con la designación del heredero. Los dos, sin embargo, había jugado juntos.
No fue un gesto puramente comercial ni demagógico. Aunque Ansu Fati estaba lesionado cuando posó por primera con la camiseta, había una fe ciega en sus condiciones futbolísticas. Era 2021, y ya había acreditado su categoría con una fulgurante aparición con el primer equipo.

Messi y Ansu Fati se felicitan tras el primer gol durante el partido de liga entre el FC Barcelona y el Levante en febrero de 2020. / JORDI COTRINA
El dichoso Betis
Ansumane Fati Vieira, nacido en Bisáu (Guinea-Bisau) el 31 de octubre de 2002, pertenecía al Barça desde los 10 años, cuando le captó del fútbol base del Sevilla. El niño creció en La Masia y se formó como futbolista en Barcelona. Tan fuera de duda estaba su categoría que Ernesto Valverde promovió su debut en el primer equipo el 25 de agosto de 2019 con 12 minutos frente al Betis. El mismo Betis ante el que se lesionó, en el principio y origen de todos sus males un año después, y el mismo Betis frente al que Lamine Yamal exageró el récord de precocidad a límites insospechados.
Tenía Ansu Fati 16 años y 298 días en aquel Barça al que ese día le faltaban Messi, Ousmane Dembéle y Luis Suárez, todos lesionados. Y los tres seguían lesionados cuando seis días después Valverde le sacó del banquillo. El Barça perdía por 2-0 ante Osasuna en el descanso. Ansu entró y anotó el 2-1, convirtiéndose en el jugador más joven de la historia del Barça en marcar en la Liga y el tercero de la historia de la Liga. También marcó en el siguiente partido ante el Valencia. Antes de que acabara el año, el 10 de diciembre firmaba la victoria azulgrana sobre el Inter de Milán (1-2) y se erigía en el goleador más joven en la Champions con 17 años y 40 días. Lamine Yamal no pudo arrebatarle ese registro. Se estrenó en el Mónaco-Barça con 17 años y 68 días.

Joan Laporta, Rafa Yuste y Mateu Alemany, junto Ansu Fati en el acto de renovación del jugador azulgrana hasta el año 2027. / JORDI COTRINA / EPC
Ansu Fati todavía conserva el récord de ser el goleador más joven de la Champions con 17 años y 40 días. Lamine Yamal no pudo arrebatarle ese registro: se estrenó con 17 años y 68 días.
La maldita temporada
En su segunda temporada (20-21) se le mejoró el contrato por segunda vez y con cuatro goles en diez partidos, el contador se paró el 7 de noviembre. Se lesionó en el menisco interno de la rodilla izquierda al provocar un penalti frente al Betis en el Camp Nou. Dos días después fue operado. Pasaría por el quirófano cuatro veces más, y no siempre en Barcelona.

Ansu Fati, en la segunda fila del banquillo antes del comienzo del Inter-Barça en la semifinal de la Champions 2024-25. / Javi Ferrándiz / SPO
Se marchó Messi y el 10 se le entregó a Ansu que apenas disputaría 15 partidos (y marcaría 6 goles) en una campaña marcada por lesiones musculares. Sobre todo, por una rotura en el bíceps femoral de la pierna derecha y otra en el tendón proximal del bíceps izquierdo. No quiso ser intervenido pese a los consejos de los médicos del Barça -ya estaba representado entonces por Jorge Mendes- y su estrella se fue apagando lentamente.
Xavi le defendió en público aun sabiendo que Ansu Fati no estaba al cien por cien. Le hizo jugar en 51 de los 53 partidos de la campaña (10 goles, como Raphinha, el segundo anotador del equipo), pero solo le introdujo 14 veces en la alineación. Luis Enrique le convocó para el Mundial de Qatar después de un tiempo de ausencia y comprobó que se había equivocado.

Xavi hace entrar en el terreno de juego a Ansu Fati durante el partido de liga entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid en marzo de 2023. / Jordi Cotrina / EPC
La experiencia en la Premier
Al terminar la campaña aconsejaron al delantero una cesión al Brighton, donde iba a renacer de la mano del entonces prestigioso Roberto de Zerbi. Volvió a la selección con Luis de la Fuente. Hizo lo que pudo en el exigente fútbol de la Premier y el acoso de nuevas lesiones, y regresó al Barça.
Estrenaba el equipo nuevo entrenador. Hansi Flick examinó a todos desde cero. Era un futbolista cotizado en 1.000 millones de euros. Fue el primero del Barça en merecer esa tasación. Pero con Flick fue un suplente que jugó 11 ratos en el equipo tricampeón. "Si se quiere quedar, le cuidaremos", dijo el técnico alemán, garantizando su permanencia en el club por los reparos del frustrado futbolista en marcharse cedido.

Ansu Fati celebra un gol con el Mónaco. / EP
Lo aceptó seis meses más tarde, durante el pasado verano, ante la evidencia del gris porvenir que tendría. Lamine Yamal ya había destrozado todos sus récords. Ansu se marchó a Mónaco, y en Mónaco se ha sentido tan a gusto que ha grabado un disco y desea quedarse en la Ligue 1 de Francia, donde tal vez vuelva a ser quien fue.
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