Barcelona y el Tour (y 4)
¿Sabían que el 5 de julio de 2014 pudo haber un Grand Départ en Barcelona?
Jordi Hereu, entonces alcalde y hoy ministro de Industria, dejó el acuerdo con el Tour a falta de firma para que la capital catalana fuera el punto de partida de la prueba hace 12 años.

Prudhomme, en una de sus últimas visitas a Barcelona, entre Illa, Collboni e Induráin, / EP

El 10 de julio de 2009 amaneció Barcelona soleada y Christian Prudhomme, por aquel entonces como ahora director del Tour, estaba con buen humor. El día antes, con la lluvia, apenas había tenido tiempo de hablar con Jordi Hereu, hoy ministro de Industria y hace 17 años alcalde la capital catalana. El encuentro se produjo en el ‘village’ de salida, al lado de la avenida de Maria Cristina. Con un café en la mano, Prudhomme soltó la propuesta: “¿qué tal un Grand Départ en Barcelona?”. Eran años en los que el Tour acostumbraba a intercalar una salida en Francia y otra en el extranjero.
El Tour de 2010 partió de Rotterdam; el de 2011 estaba programado en el precioso escenario del Paso del Gois -uno de los rincones más bonitos de Francia-; el de 2012 salía de Lieja; el de 2013 tenía que iniciarse en territorio francés y aquí estaba el problema. La primera fecha disponible era el sábado 5 de julio de 2014. Y ahí encajaba Barcelona ciento por ciento.
El alcalde Hereu envió el 10 de julio de 2010 a Pere Alcober, su mano derecha en temática deportiva, al Grand Départ de Rotterdam. Lo acompañó Juan Porcar, responsable de RPM, la entidad que gestionaba los eventos de ASO, la empresa propietaria del Tour, en España. Porcar había sido el artífice de traer el Dakar, del mismo grupo que el Tour, a Barcelona en 2005, y de hermanar el maratón de la capital catalana con el de París.
En los Países Bajos, en la zona VIP, se efectuó el apretón de manos: el Tour de 2014 comenzaría en Barcelona. Tal era la complicidad que Alcober y Porcar fueron invitados a seguir la contrarreloj en un coche de la organización a la estela de Alberto Contador, ganador en 2009 y gran favorito. Luego vino todo el lío del chuletón de Pau, pero esto es otra historia.
El favor
Sin embargo, Prudhomme pidió un favor a la delegación catalana. No podía anunciar el Grand Départ de Barcelona porque estaba en conversaciones para hacer salir el Tour de 2013 desde Córcega. Había follón político. Los grupos nacionalistas corsos consideraban la llegada de la carrera como una agresión continental y las negociaciones estaban sobre la mesa. El 11 de febrero de 2011 todavía no había acuerdo entre Ajaccio, donde nació Napoleón Bonaparte, y París. Pero ayuntamiento y ASO decidieron escenificar el acuerdo. Prudhomme se desplazó a Barcelona para anunciar desde el ayuntamiento que la ciudad estaba en los planes del Tour. Es decir, quedaba claro, sin firma, el lugar escogido en el Grand Départ de 2014.
Hereu tampoco quiso firmar aquel día el contrato con el Tour. Había elecciones municipales el 22 de mayo de 2011 y en 2014, como así fue, podía haber otro equipo de gobierno, el encabezado por Xavier Trias, entonces con CiU. Así que quedó todo acordado en la visita de Prudhomme salvó legitimar el acuerdo.
Sin embargo, los trabajos se aceleraron. El 25 de marzo de 2011 la quinta etapa de la Volta acabó en Tarragona. Hacía 20 años que la ronda catalana no finalizaba allí. Así que Josep Fèlix Ballesteros, alcalde de la ciudad, estaba feliz y eufórico. Y no solo por la Volta. “Venid, que os enseño el lugar donde acabará la etapa del Tour. La veis, pero no digáis nada”, le dijo a un par de periodistas. Estaba decidido que la meta de la segunda etapa de la Grande Boucle de 2014 era la capital tarraconense.
“Íbamos a empezar, como ahora, con una contrarreloj por equipos, que recorría la parte más monumental de Barcelona, con inicio y final en Montjuïc. Luego nos íbamos a Tarragona, pero no había tercera etapa catalana como esta vez, sino que se realizaba un traslado hacia la frontera con Francia”, recuerda Pere Alcober.
Otras negociaciones
Prudhomme comenzó a percatarse, con nuevo equipo en la plaza de Sant Jaume, que había que mover otras fichas. Así que inició, sólo por si acaso, contactos con las autoridades de la región inglesa de Yorkshire, que también estaban muy interesadas en acoger el Tour. De hecho, fue un éxito sin precedentes en la organización de un Grand Départ. Casi cinco millones de personas se lanzaron a las carreteras británicas para aplaudir a los ciclistas.
En diciembre de 2011 Prudhomme realizó el último intento para que el Tour saliera tres años después de Barcelona. Hubo una comida en un restaurante de Ciutat Vella. Allí captó que los nuevos responsables municipales no estaban por la labor. En cinco días el sueño perdido en 2014 se hará realidad.
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