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BARRACA Y TANGANA

Español, llorón y viejo (ahí lo clavaron), por Enrique Ballester

Uno de mis propósitos de Año Nuevo fue tuitear más. Nada de ser mejor en algo: tuitear más. A veces soy así de ambicioso

Leo Messi marcar el 1-0 para Argentina contra Austria en el Mundial 2026.

Leo Messi marcar el 1-0 para Argentina contra Austria en el Mundial 2026. / JEFFREY MCWHORTER / EFE

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Enrique Ballester

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Ya no recuerdo del todo si fue este año o el pasado. Juraría que uno de mis propósitos de Año Nuevo fue tuitear más.

Nada de hacer deporte, de adelgazar, de aprender otro idioma, de volver a la universidad o de alargar hasta el doctorado. Nada de ser mejor padre, mejor hijo, mejor marido o mejor ciudadano. Tuitear más. A veces soy así de ambicioso.

A pesar de ello, tuiteo poco. Muy poco. Ni siquiera Twitter se llama ahora Twitter, pero por ahí asomo de incógnito de vez en cuando. Me propuse tuitear más porque tuitear menos conlleva asumir que aquel sitio tan divertido ya nunca será tan divertido y, en consecuencia, nosotros nunca seremos como antes éramos. Tampoco.

Por dejar de tuitear, por esa pereza, apenas comparto esta serie de artículos. Imagino que al no compartirlos se leerán poco. Un día tuitearé que ya no habrá más artículos.

25 June 2026, US, Santa Clara: Australia and Paraguay enter the stadium with the mascots ahead of the 2026 FIFA World Cup group match between Paraguay and Australia at San Francisco Bay Area Stadium. Photo: Chris Putnam/ZUMA Press Wire/dpa 25/06/2026 ONLY FOR USE IN SPAIN. Chris Putnam/ZUMA Press Wire/dpa;football;soccer;sports;2026 FIFA World Cup - Paraguay vs Australia

Imagen de los jugadores del Australia-Paraguay en Santa Clara, partido del Mundial 2026. / DPA vía Europa Press / DPA vía Europa Press

Total, que la otra noche me dio por ahí y me hice el ánimo. En la madrugada del miércoles al jueves, mientras veía un par de partidos de la Copa del Mundo, escribí el siguiente tuit: "Hay una selección que lleva dos Mundiales jugando con un reglamento diferente. Podemos seguir haciendo como si no nos diéramos cuenta".

Lo escribí, lo publiqué y me quedé dormido al poco rato.

A la mañana siguiente, cuando desperté, vi que había recibido un wasap de Marc. Otro de mis propósitos de Año Nuevo, además de tuitear más, era mirar menos el WhatsApp. Una por otra.

El caso es que el wasap de Marc se refería al tuit de los Mundiales. Mal asunto. Cuando alguien te escribe por wasap sobre algo que has tuiteado, mal asunto. Normalmente significa que el tuit se te ha ido de las manos.

Entré a Twitter (ahora X, ya se sabe) a comprobar el impacto del daño. Encajé algún insulto. No era para tanto.

Pero volvamos al tuit, que me estoy dispersando. La mayoría de las respuestas eran de argentinos quejándose, diciendo que ellos no recibían ningún favor arbitral sino más bien lo contrario. Me llamaron español, llorón y viejo (ahí lo clavaron). Mostraron una intrigante obsesión por algo que debo tener dentro del ano. Muchos de ellos, tras escribirme, me bloquearon.

Y todo eso sin que yo nombrara a Argentina para nada. No seré yo quién lo diga, aunque pueda pensarlo: que se dieran por aludidos significa algo.

Porque ni siquiera Argentina estaba jugando. Porque en ningún momento dije a qué selección me estaba refiriendo. Ni siquiera especifiqué el deporte. Esta gente confesaría un crimen antes de que les preguntara el abogado.

Los del coche de atrás

Esta gente me recordó algo. En mi juventud, en la prehistoria punk, fui a un festival de música a un pueblo de Toledo. Cerca del destino, nos encontramos con un control policial. Cuando el guardia asomó por la ventanilla, y antes de que preguntara nada, uno de mis acompañantes dijo: "La droga se la he dado a los del coche de atrás". Los del coche de atrás eran nuestros amigos, o eso pensaban. Luego supimos que el control policial no buscaba droga, sino a uno que se había fugado. A los de atrás, ya que estaban, los multaron.

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