Andá p'allá, bobo
Julián Álvarez: lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas / ·

Veamos, existe la posibilidad, no la descarto, de que Joan Laporta y Deco, presidente del FC Barcelona (bueno, aún no: más risas) y director deportivo del ‘més que un club’, respectivamente, estén utilizando la ‘operación Julián Álvarez’ para distraer al personal y entretener al mercado y a la prensa, mientras negocian otras vías para fichar un auténtico delantero centro.
Hay demasiados indicios para intuir que el Barça tiene imposible el fichaje del argentino, que, ni de la risa, vale 90+10, 100, 120 o 150 millones de euros, ya no digamos la barbaridad de 500 millones que establece su cláusula, pues Álvarez, que ha metido 20 goles en 49 partidos y no ha ganado nada, nada, nada, con el Atlético y, además, es suplente con Argentina, tiene contrato en vigor hasta el 30 de junio de 2030. Telita.
Pero, claro, si Anthony Gordon ha costado (dicen) 80 millones de euros (hay quien dice que a esa cifra hay que añadir la comisión millonaria de su representante), Julián Álvarez podría costar 100. O más. Pero es que, olvídense, el Atlético no puede vendérselo al Barça por menos de 150 millones de euros.
Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil Marín ya no son dueños del Atlético y, por tanto, ya no pueden hacer lo que quieran. Los nuevos dueños, Apollo Global Management, no van a permitir que Julián Álvarez se venda por menos de 150 millones de euros, que es la oferta que rechazaron del Real Madrid.
¿Por qué?, pues, sencillamente, porque Enrique Cerezo y Miguel Ángel Gil Marín ya no son dueños del Atlético y, por tanto, no pueden hacer lo que quieran, por más que quieran, como hacían antes. Apollo Global Management, el fondo de inversión estadounidense que acaba de comprar el club colchonero, ha rechazado una oferta de Florentino Pérez de 150 millones de euros por su futbolista (habilidosa jugada del 'ser superior' para encarecer el traspaso) y, por tanto, impedirá a Gil venderlo por menos de esa cantidad. A quien sea, pero, sobre todo, al Barça.
Más. Cuando el Atlético de Madrid amenaza al Barça con demandarlo ante la UEFA es porque tiene un montón de pruebas para hacerlo ya que el club de Joan Laporta ha hecho, incluso, ostentación, no solo de su deseo de fichar a Julián Álvarez, sino de su primera oferta a un jugador con contrato en vigor. Cierto, nadie cree que el Atlético se atreva a demandar al Barça. El fútbol siempre va de farol.

Julián Álvarez, jugador argentino del Atlético. / JOAQUÍN CORCHERO / AFP
Pero a lo que sí se ha atrevido Miguel Ángel Gil Marín es a decir, públicamente, que el Barça es “un club tramposo” y, sobre todo, que no está en condiciones económicas de poder afrontar un fichaje de ese calado y cantidad. Y aquí haríamos bien en fijarnos en un detalle que ha pasado desapercibido a muchos expertos. ¡Ojo!, porque quien habla no es el CEO del Atlético, es el vicepresidente de LaLiga.
Julián Álvarez y su entorno van contando por Madrid y por el entorno mundialista que Gil Marín se comprometió a venderlo si llegaba una oferta de 100 millones de euros. La oferta que ha llegado no es de 100 millones, es de 150 y el Atlético no ha vendido a su goleador. Claro que Álvarez no quiere ir al Real Madrid, quiere ir al Barça.
Pero al Barça no irá, a no ser que Apollo, Cerezo, Gil Marín y Mateu Alemany, que salió poco elegantemente del Barça, quieran acabar apedreados en la Fuente de Neptuno por la hinchada colchonera. Los dueños, el presidente, el CEO y el director deportivo rojiblancos han sido demasiado chulos, demasiado ostentosos y demasiado prepotentes con el Barça como para acabar vendiéndoles a su estrella por los millones que sean.
Todos ven a Julián Álvarez regresando a la Premier League, tal vez al Arsenal y, luego, dentro de uno, dos o tres años, fichando por el FC Barcelona.
Otra cosa, que no tendría nada que ver con el sueño de Julián Álvarez y, mucho menos, con la llamativa apuesta de Laporta y Deco, es que al Atlético, para no quedarse con un futbolista que ya ha dicho públicamente que se quiere ir, no le quedará más remedio que vender a Julián Álvarez… al Arsenal, por ejemplo, por 150 millones de euros. Ya se sabe que en Inglaterra son capaces de gastarse ese dinero (y más) por alguien que no ha demostrado, ni de la risa, valer ni siquiera la mitad.
Y, una vez en el Arsenal, ya le sería mucho más fácil al Barça conseguir que recalara, un año u otro, en el Spotify Camp Nou. Total, a Laporta, que toma posesión el próximo día 1 de julio (un acto simbólico, claro, pues no ha dejado de mandar nunca), aún le quedan cinco años más de mandato, ya que estos meses ejerciendo de presidente no le van a contar como un año. Es su última trampita.
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