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Opinión | Apunte

Francisco Cabezas

Francisco Cabezas

Jefe de Deportes de EL PERIÓDICO

Y a Pedri se le cayeron los ojos

Pedri agarra de la camiseta a Nuno da Costa, durante el empate de España contra Cabo Verde.

Pedri agarra de la camiseta a Nuno da Costa, durante el empate de España contra Cabo Verde. / JUSTIN SETTERFIELD / AFP

Los Mundiales merecen la pena porque dejan imágenes entrañables, y que humanizan un deporte del que siguen apropiándose los dictadores. Por eso estremeció ver llorar al portero de Cabo Verde, Vozinha, un cuarentón que se gana la vida en la segunda división de Portugal, y que acababa de vivir uno de los momentos de su vida al dejar a cero a la favorita España.

Nadie lloró en la selección de De la Fuente, tosca, precipitada, sin verticalidad –Oyarzabal no tocó un solo balón en la primera media hora– y sin alma. A Pedri se le caían los ojos de las órbitas cuando, ya en el crepúsculo y con palos inertes en vez de piernas, tenía que perseguir a un rival con el cuerpo que se le caía ya a trozos. Pedri ya pagaba haber sido el único español que intentó crear en una selección atada de pies y manos por su entrenador. Quizá condicionado De la Fuente por esos 'códigos de vestuario' que, a la larga, todo lo estropean.

La presencia en la base de un Rodri que jugaba en plano secuencia poco sentido tenía ante una Cabo Verde que sólo se defendía. Habrá quien atice a Gavi, pero no tanto a quien creyó oportuno fijarle en la banda. O a Ferran, que en el curso en que ha demostrado que puede ser un buen nueve, mostró otra vez sus debilidades en la orilla. Que el ya madridista Cucurella –¿cuántas veces se ha dicho ya?– fuera el mejor extremo no puede ser una buena noticia. O sí, debe pensar Mourinho, que de estas cosas sabe.

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