BALONCESTO
¿Ganas de ver a los Knicks en el Madison en la final de la NBA? Prepare un mínimo de 8.000 dólares
Los precios de las entradas han escandalizado incluso a los aficionados neoyorquinos, acostumbrados a un coste de la vida elevado
Recuerdos de 1999, la última vez que los Knicks más "pendencieros" rozaron el título de la NBA

Preparativos en el Madison Square Garden para acoger el tercer y cuartos partidos de la final de la NBA. / ANGELINA KATSANIS / Getty Images via AFP

Todo es muy caro en Nueva York, obscenamente caro. Pero lo de ver a los Knicks en el Madison Square Garden en la final de la NBA va más allá, parece una experiencia solo apta para propietarios de casa con vistas a Central Park o de embarcación con varios metros de eslora atracada en los Hamptons. La expectación por estar en el lugar y el momento en que los Knicks pueden ser campeones por primera vez en 53 años es elevada; los precios, aún más.
Esta próxima madrugada y el miércoles el pabellón más famoso del mundo acoge el tercer y el cuarto partido de la serie contra San Antonio Spurs. El antojo costaba hasta hace nada un mínimo de 8.000 dólares para el de hoy; 11.000, el miércoles. Ni que la FIFA y Gianni Infantino hubieran marcado las tarifas. Incluso los neoyorquinos, acostumbrados a un coste de la vida desproporcionado, se han quedado perplejos.
A medida que se ha acercado la hora del tercer partido los precios han bajado drásticamente, aunque parezca mentira. A estas horas se pueden encontrar asientos por 5.300 dólares, por supuesto en la parte más alta de las gradas, según el mapa de Ticketmaster. Más o menos lo equivalente a un mes de alquiler en Manhattan, situado en 5.181 dólares de media en la actualidad. Y no lejos de lo que vale una entrada para la Super Bowl.

Seguidores de los Knicks, en las afueras del Madison Square Garden. / TIMOTHY A. CLARY / AFP
Aun así, si uno desea acomodarse cerca de la cancha debe preparar de los 20.000 a los 67.000 dólares. Y si quiere ya sentirse una estrella de Hollywood, tipo Ben Stiller o Spike Lee -que estarán ahí-, y pillar una silla a pie de pista, los portales habituales la venden a 176.000 dólares a estas horas. Más allá de lo absurdo.
En el rango de asientos más económicos (es un decir), el recorte en las últimas horas ha sido del 50% sobre los 11.000 iniciales. Quizá cabe atribuirlo al ruido generado, que ha sido considerable, quizá la demanda se ha asustado a medida que se acercaba la hora del tercer partido de una final que el equipo neoyorquino tiene cuesta abajo (2-0 al mejor de cuatro triunfos).

Josh Hart, de los New York Knicks. / SARAH STIER / Getty Images via AFP
Un jugador de los Knicks ha alentado las críticas. "Me gustaría que los precios de las entradas no fueran tan desorbitados", expuso Josh Hart, uno de los baluartes de estos Knicks. "Siento que mucha gente que lleva mucho tiempo esperando este momento, lamentablemente, no puede entrar al recinto con la entrada más barata a… ¿7.000 u 8.000 dólares? Es ridículo. Habrá un ambientazo, pero me gustaría que fueran un poco más accesibles", concluyó Hart.
Encima, las fiestas para contemplar los partidos en las afueras del Madison, bastante tumultuosas en los dos primeros, han sido canceladas. Preocupaciones de seguridad, en particular ante la anunciada presencia del presidente Donald Trump en el tercer partido. Unas 6.500 personas se concentraron para visionar y luego celebrar la segunda victoria sobre San Antonio. Se produjeron 17 arrestos y un policía fue herido al tratar de dispersar a la multitud.

Los fans de los New York Knicks celebran la segunda victoria en la final de la NBA contra San Antonio Spurs. / ANGELINA KATSANIS / Getty Images via AFP
Los Knicks no disputaban una final desde 1999, derrotados por los Houston Rockets, y la sobreexcitación resulta comprensible. Puede resolverse antes de que empiece el Mundial, acontecimiento con precios también desorbitantes. El alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, reconocido aficionado al deporte, sobre todo al fútbol, reveló el miércoles que los partidos en casa de los Knicks en los playoff han generado una actividad económica estimada en 202 millones de dólares. Si disputa un tercer partido en el Madison -sería el sexto de la serie- esa cifra puede subir a los 465 millones. “Cuando los Knicks ganan, Nueva York cobra vida”, exclamó.
Él, que hizo campaña para la alcaldía sobre el tema de la asequibilidad, mostró su preocupación por los precios y aplaudió la iniciativa de este domingo de James Dolan, el impopular propietario de los Knicks y del Madison, de regalar 500 entradas a familias con estrecheces. Dio a entender que había ejercido su presión desde la alcaldía para que así fuera. Como Trump y miles de neoyorquinos muy ricos, también estará en el Madison este lunes. Uno de los 19.000 afortunados, nunca dicho, que caben en el recinto neoyorquino.
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