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Andà p'alla, bobo

Laporta pone todos los huevos en la misma cesta

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

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Emilio Pérez de Rozas

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Reconozco que soy un ignorante, no solo en eso, no. Reconozco que no lo sabía. Y reconozco que cuando mi amigo y colega (y enorme periodista, créanme), Fermín de la Calle, me informó la semana pasada, me quedé perplejo: ni siquiera cuando hay elecciones, cuando se inicia un periodo electoral como sucede ahora, el Real Madrid deja de tener presidente ¡ni un solo día!

Para que yo lo entienda, pues ni lo entendía, ni lo sabía: Florentino Pérez, bueno, Florentino Pérez porque es, ahora, el presidente, pero antes todos los demás, fueron presidentes todos los días y solo dejaron de serlo (¿lo dejará de ser Florentino Pérez?, no creo, no, ni usted, ni ellos) la noche del día de las elecciones… si son derrotados.

Cuando Fermín me lo explicó, pensé, lo mismo que está pensado usted ahora: ni más ni menos que como Joan Laporta. Laporta no ha dejado de ser presidente ni un solo día. Todo lo que ha hecho ha sido fingir días antes de la votación y durante los meses después de arrinconar a Víctor Font, que no era presidente.

Barcelona 24/05/2026 Deportes. El Barcelona femenino celebra los títulos de la temporada con la afición un día después del ganar su cuarta Champions.

Joan Laporta celebra con el Barça femenino la conquista de la cuarta Champions. / JORDI OTIX

Y, para eso, ya saben, ha contado, con la complicidad de su amigo del alma, del cole, de la infancia, de la juventud y la madurez, Rafa Yuste. Y, por descontado, con el pasotismo más absoluto de la oposición (¿oposición?) y de los socios culés, a los que todo, todo, les parece de maravilla, incluso este trilerismo contra la ley del club que han protagonizado los dos amiguetes para que estos meses no les cuenten como un año.

Por eso Laporta, que no es presidente (aún), hace lo que hace, dice lo que dice, firma lo que firma (es un decir, pero es cierto) con todo el desparpajo que, ahora ya sí, le admiran hasta en Madrid.

“Sí, sí, estoy informado de todo lo de Anthony Gordon”. Por descontado que lo sabía, aunque todavía no es presidente. Y así con todo, pero a todo el mundo le parece de cine. Tan de cine como que el club se ha convertido, ahora ya sí, en el Laporta FC. Más Fútbol Club que nunca, menos polideportivo que nunca. Aquí no desaparece solo uno de los mejores entrenadores del baloncesto, no, no; aquí desaparecen las mejores futbolistas campeonas de Europa, ¡que caray!, del mundo. Lo que, en estos momentos, es el estandarte más valioso del ‘més que un club’. Y aquí sigue sin mover un dedo, nadie.

Yo solo me creeré que Laporta cree ciegamente en el equipo femenino cuando celebre sus títulos en ‘Luz de gas’, con un puro y tirándose una botella de Moët por la cabeza. Mientras tanto, no me lo creeré. Ha tenido ya cuatro Champions para hacerlo y solo lo hace con los títulos del Barça masculino.

El Barça sigue debiendo miles de millones de euros, tiene un presupuesto de 1.075 millones, no tiene ‘fair play’, ni el 1:1, no puede inscribir futbolistas, está hipotecado hasta el año 2057 y, de verdad, en serio, no tiene un puñado de millones para retener, renovar, como merecen, como deben, como es todo un honor a algunas de las mejores futbolistas del mundo o hacerle ver a su entrenador de baloncesto que esto no es solo fútbol. Pascual se va porque tiene la sensación, sí, de que el Barça ya es solo un club de fútbol. De fútbol masculino profesional.

Veamos, siempre han hecho lo que han querido y con razón: tienen 32.934 votos en la mochila. Nada que decir, pero podrían explicarlo. O disimularlo. Laporta, elogiado por todo el fútbol español como la persona que más y mejor conoce (y maneja, y manipula) a la ‘gent blaugrana’, al ‘soci’, sabe que un lío en el Palau o en el Johan Cruyff, como el que podría estar produciéndose ahora, no provoca escándalo ni lío alguno. Ni mucho menos un voto de censura ¡qué dices!

El Barcelona femenino celebra los títulos de la temporada con la afición un día después del ganar su cuarta Champions.

El Barcelona femenino celebra los títulos de la temporada con la afición un día después del ganar su cuarta Champions. / Jordi Otix

Por eso ha decidido meter todos los huevos en la misma cesta: la del equipo de Hansi Flick, la cesta del fútbol masculino profesional, olvidándose o arrinconando todo lo demás. Sabe que el reto de la Champions no es un reto cualquiera, es EL RETO. Y Flick se ha ido a su casa de Formentera después de decir, que no amenazar, él no amenaza (de momento), que espera que no hagan “estupideces”.

Es decir, si no viene Julián Álvarez, si no viene João Pedro, que venga (el tal) Anthony Gordon, o Bernardo Silva. Sea por 80 o por 100 millones de euros. Pero que vengan, que los vamos a necesitar para la gran conquista, la que permitirá a Laporta (no el Spotify Camp Nou, que veremos cuándo se acaba, pues aún hay que regresar a Montjuïc) mantenerse gracioso y divertido al frente del club de su ciudad, que, como dijo Josep Lluís Núñez, lleva el nombre del Barça.

Eso de que solo les interese (de verdad) el equipo masculino y solo tengan dinero (de verdad) para Flick se demuestra, como me contó el otro día uno de mis mejores amigos, que escribe como los ángeles, “en que yo solo me creeré que Laporta cree ciegamente, y le gusta, y las apoya, al equipo femenino cuando celebre sus títulos en ‘Luz de gas’, con un puro y tirándose una botella de Moët por la cabeza. Mientras tanto, no me lo creeré. Ha tenido ya cuatro Champions para hacerlo y solo lo hace con los títulos del Barça masculino. Por tanto, no me lo creo”.

Ni yo, ni yo.

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