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Opinión | Apunte

Sergi Mas

Sergi Mas

Periodista

Monchi Fútbol Club

Monchi, durante su presentación como director general deportivo del Espanyol.

Monchi, durante su presentación como director general deportivo del Espanyol. / Alejandro García / Efe

Entregamos, porque es así, nuestro futuro deportivo más inmediato a Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi. ¿Estamos todos de acuerdo, eh? Tiene prestigio, solvencia y humildad. Toda una jugada magistral realizada a tiempo por el máximo accionista, Alan Pace.

Ya vimos el martes su puesta de largo y optó por el camino más coherente y con menos riesgo tras su reciente aterrizaje: “¿Para qué me voy a poner todo en contra, si el vestuario lo quiere y la afición no para de corear 'Manolo, Manolo'?”, debió pensar. Totalmente lógico. Nunca sabremos si la de Manolo González era su opción principal. Espero que no fuese Ramis (aunque este domingo pueda colocar al Burgos para disputar el play off de ascenso a Primera).

El discurso de Monchi del martes fue pausado, tímido, midiendo las palabras, pero sobre todo transparentó una cercanía y humanidad a la que el fútbol no está acostumbrado, al asegurar que se ha sentido querido por el club. Y no hablaba de pasta. Y ahí Monchi ya me ganó. Que el RCD Espanyol cuente con Monchi es un detalle importante, porque no es lo mismo que a un futbolista le llame Monchi para venir al Espanyol o que le llame otro para ir al Valencia. Que nos sirva de autoestima, por una vez en la vida.

Ha renovado Leandro Cabrera, que en junio cumplirá 35 años. Y lo ha hecho por dos motivos que reflejaba el contrato: por el número de partidos disputados esta temporada y por permanecer un año más en Primera, en un documento que firmó en tiempos de Domingo Catoira.

Catoira ya suena a prehistoria, pero hace tan sólo tres años que estaba en Sant Adrià. Y luego vino Garagarza, que está de baja pero sigue en el club, y de quien lo normal es que se espere una salida. Porque en el querido universo perico, todavía habrá voces que acabarán reclamando la vuelta de Garagarza sustituyendo a Monchi. En fin, querido Ramón, ¡bienvenido al RCD Espanyol!

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