La ronda italiana
Cuarta victoria de un Vingegaard que no tiene piedad en el Giro
El ciclista danés reforzó en Suiza la primera posición de la clasificación general con el austríaco Felix Gall en segundo lugar, pero ya a cuatro minutos de la ‘maglia rosa’.

Jonas Vingegaard gana una cuarta etapa en el Giro. / GIRO DE ITALIA

Las llegadas en alto de esta edición del Giro se traducen en victorias de Jonas Vingegaard, cada vez más fuerte y más cerca de igualar la marca de Tadej Pogacar, con los seis triunfos que consiguió en 2024. El danés ya lleva cuatro, las mismas metas que han sido instaladas en altitud. No hay otra historia. No hay otro guion. El Giro es como un episodio repetitivo en el que siempre resalta el mismo protagonista. El primer perseguidor no sólo no le hace sombra, si no que se distancia todavía más de la general cada día que pasa. Felix Gall, que ya es segundo, se encuentra a 4.03 minutos de la ‘maglia rosa’.
El Giro circuló por territorios suizos, montañas helvéticas donde se podía preparar una emboscada al líder por parte de los equipos rivales. Pero ¿quién lo iba a poner en dificultades? ¿Quién? El Visma, el conjunto de Vingegaard, es sobradamente el más fuerte de la carrera y hasta dispone de un ciclista joven, el mejor italiano de la tabla, Davide Piganzoli (23 años), que ya es el octavo y quien hasta podría disputar la clasificación de los jóvenes que sigue liderando Afonso Eulálio, la ‘maglia rosa’ depuesta el sábado pasado, y que descendió de la segunda a la quinta plaza con la sensación contrastada de que va de más a menos. Para que Piganzoli pueda pelear por la general de los jóvenes necesita el permiso de Vingegaard. Difícilmente se lo dará.
Porque el resto de las escuadras sufrió de lo lindo al margen del cometido que buscaban. El Movistar se quedó con el premio imposible de ganar una etapa con su corredor colombiano Einer Rubio fugado buena parte de los apenas 113 kilómetros de la etapa suiza del Giro. Y los que ya sólo pelean por el podio (el Decathlon de Gall, el Netcompany, nueva denominación del Ineos, de Arensman, y el Red Bull de Hindley, tres para dos puestos en el cajón de Roma) bastante hicieron con que los líderes llegasen a poco más de un minuto de Vingegaard.
El ataque
El danés atacó a seis kilómetros de la cima de Carì, en un día caluroso por los Alpes del cantón del Tesino y en solitario se plantó en la cima, tal cual había hecho en las tres victorias anteriores. Y tampoco se olvidó de practicar otra vez el ritual de besar la foto de la familia Vingegaard que lleva en el manillar de la bici.

El ritual de besar la foto de la familia. / GIRO DE ITALIA
Así que ya puede rodar tranquilo con todos a más de cuatro minutos de distancia sin que se vea que Gall, por mucho que lo pruebe, pueda ponerlo en dificultades. En la 16ª etapa apenas lo aguantó 50 metros después del demarraje de Vingegaard. Arensman se enganchará como una lapa y sólo se desprenderá cuando el escandinavo vuelva a provocar una nueva marejada en un Giro, que este miércoles suavizará un poco el recorrido y donde el danés podría dar libertad a una fuga.
Para terminar de desanimar a los hinchas locales, la principal figura italiana, Giulio Pellizzari, sufrió una barbaridad y acabó cediendo 18 minutos al llegar en el numeroso pelotón en el que iba, entre otros corredores, Enric Mas. En cuanto a la actuación española sólo Juanpe López se dejó ver un poco en los inicios de la fuga del día mientras que David de la Cruz ganó un puesto en la clasificación y ahora es el 14º a 14.57 minutos del poderoso e intocable Vingegaard.
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