EL PROTAGONISTA OCULTO
Markel Zubizarreta, el genio que catapultó al Barça tetracampeón y ahora lo sufre
Nadie lo vió en Oslo. Nadie habló con él. No apareció en foto alguna. Y eso que los dos equipos finalistas eran obra suya, los dos entrenadores eran descubrimientos suyos, los dos proyectos eran suyos. Markel Zubizarreta, que creó y catapultó al Barça campeón, sufrió, en sus propias carnes, la obra que había creado.

Markel Zubizarreta, Director Deportivo del Kynisca Sports International. / EFE/ Toni Albir

Es un caso único. Quienes lo conocen bien, es decir, su familia y tres o cuatro más, dicen que es clavadito a su padre, un clon. Iba para portero, sí. Los que no lo conocen no tienen idea de quién es. Ni la tendrán. Es más, jamás tendrán la posibilidad de conocerlo, de saber de él, de rozarle, de contagiarse de todo lo suyo, que es mucho y bueno.
Markel Zubizarreta, de 39 años, hijo mayor de Andoni Zubizarreta y la arquitecta paisajista Ane Barrutia, hermano de Luken, traumatólogo y especialista del hombro, y Jone, licenciada en ADE, es la persona más discreta, silenciosa y escondida del fútbol catalán, español, europeo y mundial. Markel no habla, no escribe, no comunica, no concede entrevistas (o pocas, o ninguna), no contesta ‘washaps’ (o pocos, muy pocos, ni siquiera a los suyos), no explica, no cuenta. Markel solo trabaja y ama a los suyos.
El hijo mayor del portentoso ‘Aita’ ha sido, aunque nadie le ha dado bola, entusiasmados como estábamos todos, todos, por el título que iba a lograr, con razón y méritos, muchos méritos, el FCBarcelona femenino al conquistar su cuarta Champions (2021, 2023, 2024 y 2026), el auténtico protagonista, oculto si quieren, de la final de Oslo.
Es imposible encontrar una fotografía de Markel Zubizarreta celebrando un título, una Liga, una Champions. Imposible. Nunca está (ni estará) en primer plano. Su trabajo, al día siguiente de una final, es pensar, en la siguiente conquista, en la siguiente final. En 2019, cuando el Barça perdió la final, en Lyon, Markel voló la misma noche de aquel partido a Barcelona pues, al día siguiente, debía recibir, en la Ciudad Condal, a uno de sus grandes fichajes para el Barça, la noruega Caroline Graham Hansen. Ese es, así es, Markel Zubizarreta. Pensando siempre en el día después.
"No fue ninguna revolución, simplemente cumplimos con un compromiso electoral que habíamos adquirido: profesionalizar el fútbol femenino del Barça y colocarlo a la altura de las otras secciones. Y, sí, estamos muy orgullosos de lo que hicimos de la mano de Markel Zubizarreta".
Digo que Markel fue el auténtico protagonista oculto de la finalísima de Oslo porque los dos equipos que se enfrentaban eran, son, suyos; los dos entrenadores que se enfrentaban, los dos, eran suyos; las dos plantillas (casi) eran suyas. Y él, por descontado, días antes, cómo no, declinó hablar de todo ello con El Periódico. ¿Por qué?, porque no tenía nada que explicar, porque él solo cumple con su trabajo. Y ni quiere publicitarlo, ni quiere que se conozca.
Markel catapultó al tetracampeón Barça femenino que goleó a su Olympique de Lyon en Oslo, padeciendo su creación en sus propias carnes. Fue Markel que cogió las riendas para hacer la revolución en el Barça femenino, de la mano de Josep María Bartomeu, Jordi Mestre, Albert Soler y Maria Teixidor. Fue Markel quien primero se inventó a Jonatan Giráldez, ahora técnico del Olympique, y, posteriormente, al bueno, al extraordinario Pere Romeu.
Herencia del pasado
¿Le han oído hablar de todo ello? Ni lo oirán, ni lo oirán. Y eso que Markel, como máximo responsable deportivo de los tres equipos propiedad de la empresaria coreana Michele Kang, licenciada en Economía por la Universidad de Chicago y máster por Yale (Olympique de Lyon, London City y Washington Spirit), no vivió un fin de semana demasiado afortunado pues, a la derrota de Oslo, tuvo que añadir la pérdida, por parte del ‘team’ de Washington, de la final de la CONCACAF ante el Pachuca de México.
Markel Zubizarreta estuvo en Oslo, por descontado. Vive en Barcelona, pero pocos lo ven. Todas, absolutamente todas las personas que han sido consultadas para la elaboración de este texto alrededor del gran protagonista oculto de la final de Oslo, reconocen que sin Markel Zubizarreta, el milagro del Barça femenino no hubiese sido posible. Es una lástima, sí, pero ni Rafa Yuste, el presidente interino, ni Joan Laporta, el presidente, suelen recordar dónde empezó todo. Tal vez porque se trata (también, como Lamine Yamal) de la herencia del pasado.

Markel Zubizarreta, cuando era Director Deportivo del Baraça femenino de fútbol. / EFE/ Toni Albir
“Nosotros no inventamos nada, simplemente cumplimos con un compromiso electoral. Dijimos que convertiríamos el fútbol femenino del Barça en una sección profesional más y así lo hicimos, de todo ello se encargaron Jordi Mestre, Albert Soler y Maria Teixidor y, por descontado, un prodigioso y clarividente Markel Zubizarreta. Y, sí, desde el minuto cero estuvimos muy contentos de relanzar esa sección, que, ahora, es el mayor orgullo de los culés ¿o no?”, comenta Josep Maria Bartomeu.
Albert Soler, entonces máximo responsables de las secciones profesionales del FCBarcelona, escogió a Markel Zubizarreta, licenciado en INEF, para que fuese su mano derecha en el fútbol femenino. “Lo escogí porque su currículum era impecable, porque en la entrevista que tuvimos, junto a Jordi (Mestre), nos entusiasmó por sus conocimientos, discreción, claridad de ideas y, sobre todo, pasión por el proyecto que le estábamos presentando”, explica Soler. “Y, sí, lo escogimos porque, en ningún momento, nunca, ni antes, ni durante, ni después de abandonar el Barça, habló ni nombró a su padre una sola vez, nunca, ¡jamás!”
“Su mayor inquietud”, comenta Mestre, “era que él también estaba aprendiendo. Y, en ese sentido, le tranquilizamos desde el minuto uno: para nosotros también era una experiencia única, nueva, lo desconocíamos casi todo del fútbol femenino y se trataba, pues, de trabajar juntos desde cero hasta la locura en que se ha convertido este maravilloso equipo”.
“Es discreto, profesional, de otra pasta, no tiene nada que ver con el fútbol. Markel y su gente, un reducidísimo grupo de personas, lo solucionaban todo. Cuando algo llegaba a tu mesa, que, insisto, era casi nunca, era porque ellos tres no habían podido solventarlo de ninguna manera”.
“Markel solo sabe trabajar. Es una locura lo que trabaja. A veces piensas que trabaja para él, pero no, trabaja para su gente, para su equipo, para que todo sea perfecto. Ese es uno de sus problemas y virtudes: lo quiere todo perfecto”, sigue explicando Soler, que reconoce que jamás, nunca, tuvo que afrontar un solo problema del fútbol femenino. “Markel y su gente, un reducidísimo grupo de personas, no teníamos dinero para más, lo solucionaba todo, todo. Cuando algo llegaba a tu mesa, que, insisto, era casi nunca, era porque ellos tres no habían podido solventarlo de ninguna manera”.
Y, en ese camino, en ese trayecto, Markel contó, por ejemplo, con Gonzalo Rodríguez, ahora en el London City; Jordi Ventura, ‘alma mater’ de la Academia del Barça femenino; Jordi Bonet, el mejor ojo del fútbol femenino o Xavi Llorens, que le ayudó a conseguir tremendos fichajes.
Con la llegada de Markel todo cambió. Se acabó cobrar o recibir premios por conquistas con vales del Corte Inglés, hacer desplazamientos de doce horas ¡doce horas! en autobús, no tener equipación de Nike…todo adquirió forma y maneras profesionales.

Montse Tomé y Markel Zubizarreta, en la grada de Montjuïc. / JORDI COTRINA
“Markel no tiene nada que ver con el fútbol”, cuenta Soler. “Markel es de otro mundo. Trabajó con lo que tenía, con lo que le dimos y, con eso, construyó el mejor equipo del mundo. Cero conflictos, cero reivindicaciones, cero quejas. Desde el minuto uno sabía dónde estaba, qué dinero tenía, qué queríamos, qué necesitábamos y cómo conseguirlo. Una maravilla de persona y profesional”.
“Cuando ponen un proyecto de esa envergadura en tus manos o te lo crees o no te lo crees; o lo haces tuyo o haces el ridículo; o peleas como si te fuese la vida, aunque fuese solo la profesional, o renuncias a los tres días”, explica José Manuel Lázaro, antiguo jefe de prensa del Barça y un auténtico enamorado de Markel Zubizarreta.
“Markel vive los proyectos como si fuesen su familia y, cuando los vives así, los sufres con enorme intensidad”, sigue explicando Lázaro. “Markel llegaba a la Ciudad Deportiva a las ocho de la mañana y se iba a las 22.00 horas, cuando acababa el entrenamiento de las sub-11, que entrenaban a esa hora porque era la única hora que había un campo libre”.
“Markel vive los proyectos como si fuesen su familia y, cuando los vives así, los sufres con enorme intensidad. Markel llegaba a la Ciudad Deportiva a las ocho de la mañana y se iba a las diez de la noche, cuando acababa el entrenamiento de las niñas del sub-11, que han triunfado ahora".
Markel no cedía, ni traspasaba, ni peloteaba los problemas hacia arriba o hacia los lados. Si no los resolvía, se los llevaba a casa ¿verdad Susana?, verdad. “Los recursos eran limitados y, por tanto, o nos dedicábamos en cuerpo y alma al encargo, o no tendríamos éxito”, explica uno de los colaboradores del entonces Director Deportivo azulgrana, que compartía todas las horas del mundo con Markel, sin tener la sensación de que se pasaban todo el día en la 'Joan Gamper'.
Aquel fichaje
Alguno recuerda cuando todos ellos se llevaron las manos a la cabeza al saber que Markel había conseguido, pagando 50.000 euros, el primer traspaso entre clubs de la historia del fútbol femenino español. Fue cuando fichó a Mapi León, del Atlético. “Tan pronto hacía un fichaje así”, recuerda ahora Soler, “como se inventaba que había que poner a Fridolina Rolfo de lateral, posición en la que no había jugado ni un minuto y que acabaría siendo la mejor del mundo”.
Muchos ven a Markel Zubizarreta como una gallina clueca. Trabajaba con y para su equipo, repito, diminuto pero, sobre todo, los defendía como si fuesen empleados suyos y no lo eran, no. “A mí siempre me ha vuelto loco la discreción de Markel. Sí, cierto, idéntica a la de su padre, en eso son calcados, pero lo de Markel era muy especial”, recuerda Mestre.

Luken, Jone, Andoni Zubizarreta y su nieto Ibai, Markel y Ane Barrutia. / EL PERIODICO
“Mira, cuando tú entras en el Barça, sea en el puesto que sea, por diversión o servicio, siendo directivo, empleado o profesional de la casa, tienes unas posibilidades enormes de volverte loco, loco de fama y popularidad", insiste Mestre. "Nada de eso ocurrió con Markel, que es una hormiguita, la discreción personificada, la eficacia absoluta”.
“Sin aquella base, sin el libro de estilo que redactó Markel, sin su supervisión y, sobre todo, sin su implicación al máximo nivel, nada de lo que estamos disfrutando ahora hubiese sido posible. Yo lo sé, no hace falta que me lo recuerden, por eso nos sentimos tan orgullosos de haber dado aquel paso que, repito, era un compromiso electoral", recuerda Bartomeu.
“La responsabilidad, el trabajo, que encomendamos a Markel no era sencillo, nada sencillo”, insiste Soler. “No solo había que profesionalizar la sección, había que organizar su cantera, había que escoger, formar y dirigir a los técnicos, había que reforzar las plantilla y, sobre todo, había que convencer a las futbolistas, que no eran pocas, que tenían ofertas para irse del Barça, que se quedasen porque, con el tiempo, íbamos a hacer un gran equipo. Todas le creyeron y, al final, Markel ha sido el primero en sufrir el éxito del gran equipo y sección que él mismo ayudó a potenciar”.
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