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Opinión | Carrascazos

Lluís Carrasco

Lluís Carrasco

Publicista

La cabronada de De la Fuente, por Lluís Carrasco

El Barça será el sustento de España en el Mundial 2026 (como tantas otras veces)

Pedri celebrando un gol de España ante Francia

Pedri celebrando un gol de España ante Francia / EFE

Hay tantos tipos de socis culés como culés existen en el mundo. Está el culé apocalíptico, el filósofo, el tóxico y el que todavía habla de Cruyff como si desayunara con él cada domingo. Los hay de aquí y de allá, y de entre todos, destaca el que mejor me representa: el culé normativo.

El culé normativo es catalán. Culé de nacimiento, de padres y abuelos culés, su relación con la selección española suele moverse entre la indiferencia y el bostezo. Que nadie se equivoque, no la odia, pero sí le repugna lo que muchas veces ha representado. Bastante tiene con sufrir un Getafe-Barça en enero como para implicarse emocionalmente en un España-Cabo Verde.

Y entonces llega Luis de la Fuente y nos hace la gran cabronada.

Porque uno tenía perfectamente controlada su distancia emocional con la Roja. Todo en su sitio. Y va el seleccionador y deja fuera cualquier rastro reconocible de madridismo español, ese que nos ayudaba a mantener una saludable distancia, y, en cambio, convoca a nueve catalanes y ocho jugadores del Barça ¡Ocho! Y eso deja de parecer la selección española, para parecer una gira a USA de La Masia patrocinada por la RFEF.

Y ahí empieza el conflicto interior.

Porque claro, ¿cómo mantener el desapego viendo a Lamine hacer travesuras, a Cubarsí salir jugando como un mariscal o a Pedri repartiendo fútbol como quien reparte panellets per 'Tots Sants'? El culé normativo empieza viendo el partido "por curiosidad" y porque le gusta el Mundial, y acaba celebrando un gol de Olmo como un idiota desatado.

De la Fuente nos ha desmontado el tinglado. Nos ha quitado la coartada emocional. De haber ido Casadó, Balde, Gerard Martín y Marc Bernal, directamente España, podría llamarse Catalunya… ¡Y podríamos competir por el Mundial, primero y ya como Barça, el Gamper, después!

Llevábamos años viendo los partidos de selecciones con distancia casi extranjera, como quien observa un documental de focas. Y ahora nos pillarán pendientes de un España-Uruguay: "Y a ver si juega el niño".

Menuda cabronada...

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