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La industria del deporte

El fútbol necesita un Google Calendar, por Marc Menchén

Boey y Cucurella pugnan por un balón en un partido de la Champions.

Boey y Cucurella pugnan por un balón en un partido de la Champions. / Martin Meissner / AP

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Marc Menchén

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Es año de Mundial y hay algo que todos tenemos claro: de junio a agosto, el fútbol de selecciones monopolizará la conversación. No habrá debate, ni ruido, ni demasiadas dudas sobre qué ver en televisión. El calendario de muchos aficionados al fútbol se ordenará solo alrededor de un gran evento que disfruta de una ventana de exclusividad perfectamente reconocible para cualquiera. Y me pregunto, ¿por qué las competiciones de clubs no tienen derecho a ofrecer esa misma claridad el resto del tiempo?

Hoy el calendario se ha convertido en un rompecabezas permanente. Jornadas intersemanales que aparecen de repente, finales desplazadas por falta de fechas, competiciones que se detienen para tres partidos de selecciones que muchos no sabemos ni siquiera para qué clasifican. El aficionado vive atrapado en una sensación constante de saturación y confusión. Y eso, en una industria que pelea por atención frente a Netflix, Twitch, TikTok o los videojuegos, empieza a ser un problema serio.

El fútbol lleva años obsesionado con multiplicar inventario, pero bastante menos con escuchar la preocupación de clubes y ligas sobre ordenar el producto. Más partidos no siempre equivalen a más valor. De hecho, muchas veces sucede lo contrario: cuanto más difuso es el calendario, más difícil resulta generar sensación de acontecimiento.

Reestructuración clave

Y aquí no solo sufre el espectador. También las televisiones. Para cualquier operador audiovisual sería una bendición trabajar con ventanas competitivas mucho más claras y segmentadas. Poder construir estrategias de marketing alrededor de cada torneo, evitar largos momentos valle que incentivan bajas de suscriptores y generar hábitos de consumo más reconocibles. El gran enemigo para muchas plataformas no es la competencia, sino que el usuario sienta que no tiene nada que ver y se dé de baja hasta que el balón vuelve a rodar.

La reestructuración del calendario lleva años reclamándose. Por los futbolistas, sometidos a una carga física cada vez más difícil de sostener, si bien su presión salarial al alza no puede obviarse como parte del problema de la saturación. Por los clubs, que asumen la mayor parte de la inversión y del riesgo económico mientras pierden control sobre cuándo y cómo explotan a sus principales activos. Y también por unas ligas nacionales que cada vez tienen más dificultades para proteger sus propios relatos.

El fútbol moderno ha aprendido a monetizar casi todo. Menos el orden. Y quizá ahí esté una de las grandes reformas pendientes. No hablemos solo de jugar menos o más, sino de construir un modelo en el que el fan no necesite Google Calendar para saber qué competición toca ahora.

La inversora que ya desafía al Barça en Europa

El fútbol femenino europeo ha arrancado en Europa casi exclusivamente por el impulso de los grandes clubs masculinos. Pero también emergen figuras como de Michele Kang, una inversora que ha entrado directamente a construir un imperio.

La empresaria estadounidense ha convertido Kynisca en uno de los holdings más ambiciosos del fútbol femenino, con el OL Lyonnes, Washington Spirit y London City Lionesses como principales piezas. Competición a alto nivel y desafío al statu quo que forman los Barça, Chelsea, Arsenal… A falta de tradición, ella ha aportado capital, estructura y paciencia inversora.

Kang salvó al OL de la crisis derivada de Eagle Football, impulsa un modelo multiclub al estilo City y ya atrae talento ejecutivo y deportivo del Barça, en el que se inspira y con el que se ha visto cara a cara en la final de la Women’s Champions League. Para el que dude de su compromiso: a base de pérdidas, ha logrado igualar los 25 millones de presupuesto del Barça.

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