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Andà p'alla, bobo

De cuando cobraban con vales del Corte Inglés

Ewa Pajor celebra su segundo gol en la final de la Champions ante el Lyon en Oslo.

Ewa Pajor celebra su segundo gol en la final de la Champions ante el Lyon en Oslo. / Alberto Estévez / Efe

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Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

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Cuando Hansi Flick habla de ganar la Champions, cuando Hansi Flick dice que lo importante es la Champions, cuando Hansi Flick, aunque no lo diga, piensa que su ciclo culé, azulgrana, triunfador, bello, magistral, pasa por ganar la ‘orejona’, sabe lo que dice, sabe lo que piensa y sabe lo que representa una conquista así.

ELLAS lo han estado demostrando durante los últimos años. ELLAS, la herencia del pasado, son las que le recuerdan, día a día, a los hombres, a los profesionales, a Pedri&Cia, al gran, al inmenso, Lamine Yamal, que lo grande, lo especial, lo exquisito, es ganar la Champions.

ELLAS, esas mujeres que han sufrido lo que no ha sufrido nadie o, sí, sí, lo que también han sufrido ellos, con lesiones, no dolorosas sino infinitamente dolorosas como las sufridas por Alexia Putellas o Aitana Bonmatí, ELLAS, que empiezan como empiezan los grandes equipos, los históricos, los campeones, con una portera impresionante, Cata Coll, que volvió a salvar al Barça en los momentos precisos, necesarios, y acaban con una goleador que no parece goleadora y es una auténtica asesina, Ewa Pajor, han vuelto a elevar al FCBarcelona a lo más alto del firmamento futbolístico, ese cielo que ELLAS han empapelado de Copas de Europa.

Ya ven, Rafa Yuste ha terminado convirtiéndose en el presidente que lo gana todo, desde LaLiga a la Champions femenina. Siempre acompañado de Joan Laporta, eso sí, nunca se le olvida llevárselo con él a todas partes (hasta dentro de unos días), el vicepresidente convertido en presidente podría recordar, aunque no le interesará, claro, que lo que vieron sus ojos, lo que disfrutó su cuerpo, lo que comparte con millones de culés es una idea, un invento, un proyecto, un proceso, que puso en marcha el despilfarrador de Josep María Bartomeu.

Fue Jordi Mestre, mano derecha de Bartomeu, quien decidió un día que el fútbol femenino debía convertirse en profesional y ser una de las banderas a las que se agarrara el Barça en la modernidad. Y, con el visto bueno de Bartomeu, Mestre lo cambió todo. Por supuesto, lo primero que hizo fue olvidar el método, la costumbre, de pagar a las futbolistas con vales del Corte Inglés. Así cobraban, sí, las jugadores del poderoso y glamuroso Barça…femenino.

Todo era muy cutre hasta que llegó Bartomeu. Hasta que llegó Mestre. Y Xavi Llorens. Y, por descontado, Markel Zubizarreta, hoy perdedor, pero el gran generador del milagro femenino.

ELLAS, como Lamine Yamal, también son la herencia del pasado. Fue Josep María Bartomeu, Jordi Mestre, Xavi Llorens y Markel Zubizarreta quienes sacaron al fútbol femenino azulgrana de la cutrez, de las miserias, convirtiéndolo en el mejor equipo, en la mejor sección y en el mejor proyecto del mundo.

Y hasta que Alexia Putellas, después de jugar en el Espanyol, en el Barça, sufrir el dolor de perder a su padre estando en el Levante, regresó al Barça y se convirtió en la auténtica palanca del cambio. ELLA sí fue una auténtica palanca, en el Barça y en la selección. A ELLA se le debe todo este esfuerzo y, hoy, por fin, ha recibido la recompensa que merece semejante ejemplo de derroche y generosidad.

Fueron ELLAS, que no tenían contrato, ni fichas, ni primas, ni premios decentes, ni médico, ni preparador físico, ni siquiera jefe de prensa, las que convirtieron, con el apoyo de Bartomeu, Mestre, Llorens y Zubizarreta, el fútbol femenino azulgrana en el más grande del mundo y de la Luna.

Y esperemos que esto dure. Esperemos que el dinero de esta Champions no se utilice para que los chicos intenten ganar la otra Champions. ELLAS merecen todo los esfuerzos presupuestarios del mundo (y del Barça) para que siga la fiesta.

Por no hablar de ese muchacho (casi mudito) llamado Pere Romeu, que vive oculto detrás de ellas, sabedor, listo él, que el éxito, como suele decir Pep Guardiola, es de ellos, de ELLAS.

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