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FÚTBOL

El regreso de Mourinho devuelve al Real Madrid a las trincheras: confrontación, victimismo, polarización...

EL PERIÓDICO repasa con el director de 'Libero' la tumultuosa primera etapa del portugués en el que emergió la "yihad" madridista y se produjo una fractura que aún hoy sigue abierta

Mourinho se reencuentra como entrenador y llama a la puerta del Bernabéu

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Fermín de la Calle

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Madrid
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Jorge Mendes y José Ángel Sánchez hablaron por primera vez de José Mourinho en los primeros meses de 2007, mientras cerraban el fichaje de Pepe por los blancos por 30 millones. El actual director general del Real Madrid hizo migas con el agente y se entusiasmó con la idea de contratar al técnico luso, pero Ramón Calderón, presidente tras la espantada de Florentino Pérez, y Pedja Mijatovic, director deportivo entonces, vieron en él a "un Capello joven" que apostaba por un fútbol que vaciaba estadios en lugar de llenar vitrinas.

Cruyff decidió entre Guardiola y Mourinho

No había pasado un año cuando Ferran Soriano, Txiki Bergiristáin y Joan Laporta se lanzaron a la búsqueda de un sustituto para Frank Rijkaard, al que se le fue acabando la energía. Se barajaron nombres como los de Valverde o Blanc, pero la decisión final quedó entre Pep Guardiola, técnico del filial, y José Mourinho. Txiki llegó a viajar a Lisboa a entrevistarse con el luso, pero Laporta dio la última palabra a Cruyff. Entonces Mourinho llamó a Laporta y le dijo: "Déjame hablar con Johan, le convenceré. Os equivocaréis con Pep, no está preparado para el cargo". Los hechos hablan por sí solos.

Mourinho tuvo que esperar al regreso de Florentino Pérez al Madrid. Después del doloroso (2-6) en el Bernabéu, el presidente de ACS cerró la contratación del luso, quien además ganó en Chamartín la Champions con el Inter, tras eliminar al Barça de Guardiola. Más que a un entrenador el Real Madrid había fichado a una figura mesiánica para frenar al Barça. Desde el principio el portugués apostó por la confrontación: con Guardiola y su Barça, con los árbitros, con parte de la grada madridista, con jugadores del vestuario...

Diego Barcala, director de la revista 'Libero' y socio del Real Madrid desde septiembre de 1985, recuerda aquella primera etapa de Mourinho por "la factura social que generó su método en el club. Para los socios hay tres pilares básicos exigibles a un entrenador del Madrid: respeto por el escudo, las leyendas y el pasado. Mourinho incumplió todos esos preceptos. Destrozó el final de la carrera de Iker Casillas, para poner en valor su Copa del Rey despreció a los entrenadores previos, incluyendo a Del Bosque, y en su enfrentamiento con el Barça de Guardiola sobrepasó todos los límites de educación que merece el club". Mourinho utilizaba una coartada que incumplió en su etapa en el Bernabéu: ganar. Barcala apunta que "Cristiano Ronaldo era un ególatra maleducado y nunca mostró más respeto por el club que por sí mismo. Pero al menos ganaba y marcaba goles. En el caso de Mourinho encima no ganaba. Su método estableció un clima de histeria y victimismo que no favoreció las victorias".

La "Yihad" madridista

En abril de 2011, después de caer en Champions, una vez más ante el Barcelona de Guardiola, el luso desató el victimismo aferrándose a unas supuestas ayudas de la UEFA al Barça con aquel famoso: "¿Por qué?". Aquello polarizó al madridismo, emergiendo lo que el periodista Diego Torres bautizó como "la yihad" madridista, la radicalización del sentimiento blanco puesta al servicio de Mourinho y su causa. Ese mismo año, en la Supercopa, protagonizó aquel bochornoso gesto al meterle el dedo en el ojo a Tito Vilanova, ayudante de Guardiola durante una tángana.

Un gesto que llegó a provocar la colocación de una lamentable pancarta en el Bernabéu que decía 'Mourinho, tu dedo nos señala el camino'. Sin embargo, aquello fue en realidad el principio del fin del portugués. Una parte del madridismo lo jaleó mientras otras sintió una enorme vergüenza institucional. Y a día de hoy esa fractura sigue latente. Aunque Mourinho se abrazó al populismo, jamás consiguió la unanimidad del madridismo.

El director de Líbero también recuerda que: "Mourinho tenía jugadores de mucho nivel en plenitud y aun así, no jugaba bien, no daba espectáculo, no ganaba con facilidad los partidos. Era un equipo sólido en defensa, pero no dominaba los partidos. No vimos un fútbol ofensivo, los resultados eran ajustados y en los enfrentamientos contra los grandes naufragaba una y otra vez". En tres años ganó una Liga y una Copa, no pasando de semifinales en Champions. Y su carrera en los últimos años no invita precisamente al optimismo porque llega a Madrid tras pasar sin pena ni gloria por clubes venidos a menos como Tottenham, Roma, Fenerbahçe o Benfica. Ahora aterriza en el Real Madrid para sacar el látigo y poner firme a un vestuario de ególatras que echó a Xabi Alonso con la complicidad de Florentino.

Barcala entiende su llegada porque "la situación es tan penosa y la falta de plan en la directiva es tan evidente que Mourinho se ha convertido en un clavo ardiendo al que agarrarse. Tiene un equipo con egos, jugadores que ya han ganado Copas de Europa y no tienen hambre. Pero serán los resultados los que dictaminarán si el Madrid atraviesa otra etapa tenebrosa de su historia con Mourinho. Porque lo que ya sabemos es que él nunca se responsabilizará de las derrotas".

Diego termina reflexionando sobre la rueda de prensa del presidente blanco y el futuro inmediato del club: "Florentino repetía una y otra vez que él no se metería jamás en las decisiones deportivas. Pero mi sensación (no conozco a Florentino, jamás he hablado con él) es que sigue ejecutando un plan que desarrolló hace 15 años. Confía en los entrenadores que le han funcionado y no sale de ahí. Pero mientras Zidane salió criticándole con dureza, Carletto y Mourinho han vuelto cuando están ya de retirada. Florentino no tiene plan B ni nuevas ideas. Y tampoco ha dejado crecer nada a su alrededor ni tiene el impulso para crear un nuevo proyecto tras aprender de errores de etapas anteriores como por ejemplo contratar a Mourinho en su día".

Regresa el portugués y el Real Madrid vuelve a las trincheras: populismo, confrontación, victimismo, clima tóxico, polarización del madridismo, 'guerracivilismo' en el Bernabéu... Florentino ha desenterrado el hacha y en las ruedas de prensa de Valdebebas volverá a oler a napalm. Hay muchos madridistas que sospechan que otro fracaso de Mourinho sería un perfecto epitafio para cerrar la etapa de Florentino en el Real Madrid. La cuadratura del círculo.

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