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Playoffs NBA

Milagro en el Madison: los Knicks ejecutan un exorcismo para completar la mejor remontada de su historia contra los Cavaliers

El estado de gracia de Brunson en el último cuarto levantó una desventaja de 22 puntos en el primer partido de las Finales del Este (115-104)

Landry Shamet celebra el triple definitivo en la prórroga.

Landry Shamet celebra el triple definitivo en la prórroga. / SARAH STIER / Getty Images via AFP

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Giacomo Leoni Amat

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Por primera vez en la historia de la NBA, los dos primeros partidos de las Finales de Conferencia se han decidido en la prórroga. Primero fue Víctor Wembanyama quien enmudeció Oklahoma con una memorable actuación que se alargó hasta los 56 minutos. Jalen Brunson no quiso ser menos y se echó los Knicks a la espalda para completar la mejor remontada de la histórica franquicia, la segunda más improbable en los últimos 30 años de toda la liga con un resultado de 115-104 frente a los Cleveland Cavaliers.

En cuestión de 24 horas, se disputaron tres períodos suplementarios de infarto. El Paycom Center de los Thunder fue abducido por el alien francés de 2,24 metros, mientras que el Madison Square Garden pasó del funeral al delirio en cuestión de minutos, remontando una diferencia de 22 puntos en los últimos siete minutos. Todo parecía perdido hasta que se produjo un auténtico milagro y apareció el mesías con esa habitual proeza para los grandes momentos. Brunson anotó 7 canastas en el último cuarto para terminar con 38 puntos, colocando el 1-0 a favor en la serie frente a Cleveland

Ecualizador exorcista

James Harden parecía haber dejado atrás su inclinación a desaparecer cuando más se le necesita tras derrotar a Detroit en semifinales, pero cuajó otro partido fantasmagórico con un 31% de acierto y seis pérdidas. Además, el base de 36 años fue literalmente invisible en defensa, y Brunson abusó de él para anotar 11 puntos seguidos y forzar la prórroga. La obra de la estrella de Broadway fue un monólogo en el clutch, hasta que se unió su viejo amigo de universidad. Mikal Bridges salvó un par de posesiones con dos triples, el primero sobre la bocina mientras le asfixiaba Evan Mobley, defensor del año en 2025.

Josh Hart ya animaba como un aficionado más cuando sus compañeros procedían directos a la victoria. El tercer componente del grupo formado por exalumnos de Villanova había arrancado bien el encuentro, pero Mike Brown le sentó para dar entrada a Landry Shamet, una decisión que no pudo ser más acertada. Fue él quien empezó a recortar el marcador con su primer triple, cuando faltaban 7 minutos y los Knicks perdían de 20. También conectó en su segundo intento, cuando ya faltaba menos de un minuto para empatar el duelo a 99. Tres triples conectó el microondas saliendo desde el banquillo. Volvería a hacerlo en la prórroga para poner la guinda al pastel, pero ese ecualizador fue el más importante, pues no quedaba margen y sirvió para consumar un necesario exorcismo

Cambio de guión

El segundo triple de Shamet rebotó hasta cuatro veces entre aro y tablero, antes de acariciar la parte inferior de la red. Dos toques menos al hierro del inverosímil lanzamiento de dos con el que Tyrese Haliburton mandó el partido a la prórroga en la misma situación hace justo una temporada. El guión de aquel primer partido de finales de conferencia que celebraron los Indiana Pacers se repitió, pero esta vez a favor de los Knicks. En el pabellón se había hecho un silencio de sala de cine, pero poco a poco fueron subiendo los decibelios para recuperar un ambiente más propio de un evento deportivo que culminó en éxtasis para unos y desolación para otros.

El desenlace de la película empezó a adquirir tintes de western, cuando el entrenador local cambió la dinámica del enfrentamiento con un movimiento a espejo. No fue el primero en desenfundar, pero resultó tener el arma más potente entre sus manos. Hasta el último cuarto, los Cavaliers habían aprovechado las limitaciones defensivas de Brunson para comerse a los de la gran manzana. “Estaban haciendo lo mismo con Jalen. Así que dijimos que dos podían jugar a ese juego”, explicó Brown sobre el plan de aislar a su mejor jugador contra el peor defensor rival. Fue así como Brunson atravesó una y otra vez el alma de Harden, porque en cuerpo ya no existía. 

Desgaste demoledor

La descomposición fue colectiva de unos Cavaliers que colapsaron en la coyuntura. Donovan Mitchell acumulaba 26 puntos al final del tercer cuarto, y finalizó el partido con 29. Era el debut de ‘Spida’ en esta eliminatoria previa a las Finales, y lejos de actuar como el superhéroe que reside en la ciudad donde nació, fue víctima del vértigo. El único cavalier capaz de anotar en la prórroga fue Max Strus, con un mísero triple que frenó el 9-0 de los Knicks. Insuficiente y tardía la respuesta de un grupo que sintió el desgaste de 14 partidos de playoffs a sus espaldas, cuatro más que su rival en el último mes, y que abdicó frente a la insultante racha neoyorquina de 44-11. 

“Eso no puede pasar, pero pasó”, reconoció Mitchell. “Jugamos en dos días. No podemos quedarnos de brazos cruzados y dejar que esto arruine nuestro impulso y todo lo que hemos estado haciendo. No es una buena derrota”. Lo mismo pensaban los Boston Celtics el año pasado, cuando desaprovecharon una ventaja de 20 puntos en casa contra los enemigos de Nueva York, para volver a hacer exactamente lo mismo en el siguiente partido. Ahora los Knicks están a tan solo tres triunfos de pisar un escenario que no visitan desde 1999, donde competirían para conquistar un título que no levantan desde 1973.

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