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Opinión | Apunte

Jordi Puntí

Jordi Puntí

Escritor. Autor de 'Confeti' y 'Todo Messi. Ejercicios de estilo'.

Fuga de cerebros (y piernas)

Pep Guardiola, durante el empate del Manchester City frente al Bournemouth en el que se confirmó el título de liga del Arsenal.

Pep Guardiola, durante el empate del Manchester City frente al Bournemouth en el que se confirmó el título de liga del Arsenal. / DANIEL HAMBURY / EFE

Escucho en la radio al economista Xavier Sala i Martín comentando el informe Fénix y la salud económica de Catalunya. Dice que hay que atraer talento de salarios elevados para que se queden en Catalunya y no vayan al extranjero, y cita a Oriol Vinyals, director de la IA de Google. La solución es crear el entorno empresarial para que el talento quiera quedarse, y entonces dice: “En este país los únicos que quieren venir son los futbolistas, porque les pagamos mucho y les damos un entorno —en este caso el Barça— en el que serán muy buenos, tendrán un equipazo, ganarán la Liga...”.

“Para el carro”, pienso entonces. ¿En serio que el Barça es un buen ejemplo a la hora de atraer talento? Quizás sí, pero a la vez me viene a la cabeza uno de sus talentos máximos: Pep Guardiola, que tras diez años en el extranjero dejará de entrenar al Manchester City. Y si abro el objetivo, me doy cuenta de que Luis Enrique y Mikel Arteta, los dos finalistas de la Champions masculina, han salido del Barça y se han buscado el pan —más pan y más inversión en talento— en el extranjero.

No tengo claro que el FC Barcelona sea un buen ejemplo empresarial para captar talento. Viene de una década de pérdidas y fichajes fallidos, y sólo ahora se está recuperando. Hay que celebrar apuestas en tiempos difíciles como las de Lewandowski o Raphinha, pero el gran argumento es el talento propio. Lo vemos cada partido: la cantera como rasgo de identidad del Barça, y lo que hay que evitar es la fuga de cerebros y piernas.

Además, una cosa son los jugadores y otra los entrenadores: la llegada de Hansi Flick ha sido un acierto, una apuesta de excelencia en una Liga española en la que los entrenadores vienen a crecer y, si son buenos, dan el salto a clubes de fuera. ¿Pero el día en que Flick lo deje habrá un entrenador de la casa? Hasta ahora las apuestas del Barça B —Rafa Márquez, Sergi Barjuan, Belletti—dejan dudas, y Xavi, un valor seguro, tampoco salió bien.

¿Quién será el Guardiola, el Luis Enrique que necesitaremos dentro de unos años? Alguien deberá asegurarnos la continuidad de un estilo. Igual Guardiola, que ahora estará ocioso, puede echar una mano.

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