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EUROPA LEAGUE | FINAL

Unai Emery gana con el Aston Villa su quinta Europa League

El equipo de Birmingham aplasta sin piedad al Friburgo (0-3), reforzando el legendario idilio del entrenador guipuzcoano con esta competición

Unai Emery ha ganado su quinta Europa League, esta vez con el Aston Villa.

Unai Emery ha ganado su quinta Europa League, esta vez con el Aston Villa. / YASIN AKGUL / AFP

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Sergio R. Viñas

Sergio R. Viñas

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Tres consecutivas con el Sevilla, otra más con el Villarreal y, ahora, una quinta con el Aston Villa. La historia, hoy y mañana, recordará a Unai Emery abrazado a un trofeo, el de la Europa League del que es emperador absoluto. Estambul, el estadio del Besiktas, con el Friburgo como víctima necesaria, contemplo un capítulo más de esta historia de amor y éxito que protagoniza el entrenador guipuzcoano.

Su nombre queda ya emparejado en lo numérico con los de Carlo Ancelotti, Giovanni Trapattoni y José Mourinho, todos ellos ganadores de cinco trofeos europeos de los que arrancan en otoño y se resuelven en primavera. Sólo Udo Lattek y Rafa Benítez habían sido campeones continentales con tres equipos, con los cuatro de Mourinho todavía por encima. Aunque en su palmarés no figure ninguna Champions, difícilmente se puede discutir ya a Emery la condición de leyenda de los banquillos.

Una final sin mucha historia

Su Aston Villa hizo buenos los pronósticos que le señalaban como favorito claro para ganar esta Europa League. El Friburgo, un club que jamás en su centenaria historia ha levantado un título, llegó hasta donde pudo, pero sucumbió a la pegada y la voracidad contragolpeadora de la escuadra de Emery, que pone el broche a una temporada sobresaliente, a expensas de saber si acabará este domingo la Premier en cuarto o quinto lugar. Poco importa.

La final tuvo escasa historia. El Friburgo aguantó durante la primera media hora, consiguiendo que el encuentro se mantuviera igualado en esos primeros minutos, pero a partir de entonces se derritió sin remedio. Tielemans inauguró el marcador con una preciosa volea tras un córner ensayado y Buendía, el mejor futbolista de esta final, aprovechó el oleaje favorable para marcar el segundo justo antes del descanso.

Tras el descanso, Rogers apagó con el tercer tanto cualquier esperanza de remontada que le quedara al todavía al Friburgo, reafirmando la gran superioridad del equipo de Birmingham en la final y en toda la competición, aplastante el Villa en todas las eliminatorias. El justo premio fue el segundo título europeo de su historia (si no se cuenta la extinta Intertoto), tras la Copa de Europa de 1982, el primero en general desde la Copa de la Liga de 1996. Para Emery, un nuevo episodio en su idilio glorioso e infinito con la Europa League.

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