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Champions

La final de Oslo y el reto de un complicado desplazamiento para la afición del Barça: "Si hace falta dormir en el aeropuerto, pues se duerme"

El vestuario del Barça se conjura para la final de la Champions: "Antes se jugaba para intentar llegar a semifinales; ahora se compite para ganar la final"

Las claves de la final de la Champions femenina: séptima en ocho años y ante su archienemigo

La afición del Barça en la final de la Champions de San Mamés en 2024.

La afición del Barça en la final de la Champions de San Mamés en 2024. / JAVI FERRÁNDIZ / SPORT

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Laia Bonals

Laia Bonals

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Una final de la Champions no se vive todos los días. Eso lo sabe cualquier aficionado al fútbol y, pese a que el Barça femenino ha convertido la excepción en rutina, los aficionados azulgranas valoran mucho lo logrado. Por ello, en todo el fútbol femenino, es la afición que más se ha movilizado por su equipo. Y no siempre es fácil. Mientras Lisboa o Bilbao —las finales más recientes— fueron más sencillas en cuanto a logística, Oslo supone un reto. No solo de organización, sino también económico, un factor que ha hecho que muchos 'culers' no puedan acompañar al equipo en la gran cita ante el OL Lyonnes este sábado (18.00 h.).

Desde el vestuario son conscientes de que, por el enclave de la final, menos afición les acompañará. El Ullevaal Stadion de Oslo tiene capacidad para 24.700 aficionados. "Noruega es un país fantástico, pero las condiciones son diferentes. Venimos de llenar grandes estadios y jugar en un campo más pequeño es un paso atrás. No se han puesto facilidades para que la afición pueda desplazarse", defendió Aitana Bonmatí en una entrevista a la emisora Rac1. Y esto lo demuestran las cifras: de las 2.500 entradas asignadas al Barça, la entidad azulgrana ha vendido por ahora 1.200. Un centenar de aficionados han contratado el plan de viaje organizado por el club catalán.

"Un paso atrás"

"Las sedes de las finales están decididas por el Comité Ejecutivo de la UEFA basándose en las candidaturas que se presentan por diferentes países. Nuestra misión principal es llevar el fútbol femenino por toda Europa, por diferentes países y regiones, para desarrollar aún más el juego y darle un impulso", explicó Nadine Kessler, directora de fútbol femenino de la UEFA. "No sería justo dárselo siempre a los mismos pocos países. Creo, honestamente, que la final de Oslo será un éxito. Se han vendido todas las entradas (20.000, con precios desde 20 a 70 euros, con más de 4.000 localidades para compromisos de la UEFA) y será récord nacional para un partido de fútbol femenino, aunque lamento si hay aficionados que tuvieron problemas. No es fácil hacer las cosas bien para todos siempre", añadió.

FC Barcelona VS Olympique Lyon , Women Final Champions League. Foto: Javi Ferrándiz

FC Barcelona VS Olympique Lyon , Women Final Champions League. / JAVI FERRANDIZ / SPO

La realidad es que, para los aficionados que quieren apoyar al equipo azulgrana, no ha sido fácil afrontar el desplazamiento. "Cuatro finales ganadas entre masculino y femenino, París 2006, Roma 2009, Berlín 2015 y Bilbao 2024 con el femenino... Y no voy a poder ir a Oslo", cuenta Dani, que es uno de los aficionados que romperá la racha con la final de este año. Otros sí han logrado hacer el encaje de bolillos. "Fui a la final de Turín (2022) con los autobuses que puso el Barça desde el Camp Nou. Esta vez vamos en avión, salimos este jueves por la tarde y volvemos el martes para poder visitar a la familia que tenemos en Oslo. Llevo siguiendo al femenino desde hace tiempo; ya había ido al Miniestadi a ver algún partido y después al Johan y al Camp Nou", cuenta Sergi Massó.

La afición del equipo femenino azulgrana es de las más implicadas de toda Europa y la reclamación es generalizada: los precios altos y la larga distancia imposibilitan otras opciones que sí han sido válidas otros años, como el tren o el coche. "Quiero ir a Oslo porque puede que sea la última final de jugadoras históricas como Alexia, Mapi u Ona Batlle con la camiseta del Barça y, como culé, eso es algo muy especial. Creo que una de las formas más importantes que tenemos los aficionados de apoyar el fútbol femenino es yendo a los partidos y estando ahí", cuenta Marta García.

La seguidora del equipo femenino, que tiene debilidad por Patri Guijarro, se enganchó al equipo cuando llegaron a la final de Budapest en 2019. "La primera gran experiencia viajando para ver al Barça fue Bilbao y, sinceramente, fue el mejor día de mi vida. Conseguí entradas pero no tenía cómo ir porque mis padres no me dejaban ir sola ni en tren ni en avión. Después de insistir muchísimo conseguí convencer a mi tío, que es muy futbolero y también le gusta el fútbol femenino, y vinimos en coche desde Zaragoza", relata.

Cinco trenes

Como muchos otros, una vez vivida la experiencia quería repetir. "Intenté ir a Lisboa, pero ahí ya me encontré con muchos problemas. Había muy poca disponibilidad de trenes y aviones, los precios eran desorbitados y las conexiones eran imposibles. Entre hoteles, vuelos y horarios era económicamente imposible. Y ahora con Oslo está pasando algo parecido, incluso peor. Tengo la entrada desde hace muchísimo tiempo porque la compré con toda la ilusión sin saber siquiera si el Barça llegaría a la final, pero el gran problema está siendo el viaje. En tren era directamente imposible: más de 1.000 euros y cinco trenes distintos para llegar. Y en avión, aunque es lo más lógico, los precios están disparados y desde Zaragoza ni siquiera llegamos a tiempo al partido", añade la aficionada, que está cuadrando el viaje con salida desde Madrid "intentando ahorrar todo lo posible y buscando cualquier opción viable". "Si hace falta dormir en el aeropuerto, pues se duerme. Creo que cualquiera que siga a su equipo entiende eso".

Hay tantas soluciones como casos. "A las dos últimas finales de Champions fui con mi madre a verlas y este año también voy. Para ir a Oslo, este jueves primero voy a Bergen (Noruega) en avión y el sábado cogemos un tren hacia Oslo, llegando sobre las 14.00 horas. Nos quedaremos allí hasta el miércoles 27, cuando tenemos que hacer escala con noche incluida en Gdansk (Polonia). Así que llegamos a Barcelona el jueves por la noche. A Bilbao pudimos ir con la furgoneta camper que tenemos y a Lisboa en avión".

Viendo el panorama, el Barça puso a disposición de los aficionados un plan de viaje para el mismo día, pero los precios tampoco han sido asequibles para muchos que, pese a tener entradas, se quedarán en Barcelona y verán la final por televisión.

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