Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

A 350 KMS/H.

Su frase favorita es: "Doctor, ¿cuándo podré volver a correr?"

A 350 Km/h con Emilio Pérez de Rozas

A 350 Km/h con Emilio Pérez de Rozas

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

No me quiero imaginar el sufrimiento que padeció ayer Marc Márquez, en su casa de Madrid, pocos minutos después de que subiese a sus redes una imagen en la que uno de sus fisios le trata el hombro derecho mientras en la pared de la habitación se ve un televisor con la imagen del GP de Montmeló, al presenciar el tremendo y escalofriante accidente que sufrió su hermano Àlex, su amado hermano Àlex, al empotrarse su moto en el colín de la KTM de Pedro Acosta, que se quedó sin motor, sin energía y casi flotando sobre el asfalto del Circuit como un cayuco a la deriva. Hace cinco meses, Marc y Àlex celebraban, en la cima del mundo, que uno era campeón y el otro, subcampeón del mundo. Hoy, ambos se lamen las heridas, esperando regresar a competir cuanto antes.

No me quiero imaginar el sufrimiento de Roser Alentá, la madre de los hermanos Márquez Alentá, en el rincón que escogió para sentir, intuir, que no ver, la carrera (probablemente estaba en el ‘motorhome’ familiar) al sentir el estruendo que las 74.610 personas que llenaban las gradas emitieron como señal de que algo gordo, tremendo, había ocurrido.

Accidente de Alex Márquez en el Gran Premio de Catalunya de Moto GP

Las asistencias atienden a Àlex Márquez, en Montmeló, tras su espectacular accidente. / AGENCIAS

No me quiero ni imaginar el susto, el arrebato (habrá sufrido tantos ¿verdad?, pero a eso nadie se acostumbra y menos él, que cruza los dedos de su mano derecha durante toda la carrera) de Julia Márquez, el padre de las criaturas, al ver volar y destrozarse en el aire, en el asfalto, en la tierra, alrededor de su hijo Àlex, la Ducati ‘Desmosedici’ 73 y al ‘Pistolero’ dando voltereras cerca, muy cerca, del muro.

Un día le pregunté a Roser por qué sus hijos no tenían miedo. Y no, no me refería, miedo a morir, que va, que va, simplemente miedo. Miedo a subirse a la moto. Miedo a que les pasase algo. Miedo a tener que volver a salir a la pista después de una caída ("hay que volver a subirse rapidamente a la moto para que se te pase el susto", dicen ellos siempre). Miedo a herirse para siempre. “¿Sabes por qué no sienten miedo?, porque dejaron de sentirlo a los cuatro años. Si tú dejas de sentir miedo a los cuatro años, ya no tendrás miedo nunca más. Y ellos hace mucho tiempo que tienen asumido el riesgo de ir en moto. Lo que sí tienen es mucho respeto tremendo por su profesión”.

Todos los que envidian sus cuentas corrientes (solo una parte reducidísima del centenar de pilotos que forman las parrillas del Mundial de motociclismo ganan dinero, solo un puñado y cuando, por lesión, dejan de correr dos o tres grandes premios seguidos, ya no les pagan), sus coches, sus casas, su vida, su popularidad, su fama, deberían comprarles también el paquete, la mochula, que forman el riesgo, el peligro, el dolor, las lesiones, las operaciones, las interminables sesiones de gimnasio, de rehabilitación, sus lágrimas, su vida monacal.

Accidente de Alex Márquez en el Gran Premio de Catalunya de Moto GP

La Ducati de Àlex Márquez se destrozó en el aire. / AGENCIAS

¿Saben cuántas caídas ha sufrido Marc Márquez en sus 18 años en el Mundial? Las conté ayer, sí: 289, como poco, 16 cada año de media. ¿Por qué te caes tanto, Marc? “Porque es la única manera que conozco, que se conoce, de saber dónde está el límite de la moto, de la pista, de ti mismo. Y, si no conoces el límite, jamás alcanzaras el máximo”. ¿Saben cuántas fracturas sufrió Jorge Martín, en su tortuoso 2025? También las conté ayer: 19, entre ellas 14 costillas. ¿Y cuántas intervenciones quirúrgicas? Seis. ¿Saben cuántas veces han operado a Marc Márquez del maldito hombro derecho? Ocho, sí, ocho.

Hace escasamente tres años, me tomé un café, en el Institut Dexeus, de Barcelona, con los doctores Ángel Charte y Xavier Mir, salvadores de cientos de pilotos. Les pregunté por qué consideraban que los pilotos de motos eran "los pacientes ideales, los mejores pacientes". Y los dos, al unísono, coincidieron en los motivos de ese extraño calificativo.

Su excelente estado de salud, les permite regenerarse y recuperarse de cirugías complejas a un ritmo inusual; tienen una necesidad y motivación urgentes por sanar para volver a la competición, lo que acelera su proceso de rehabilitación y, sobre todo, su mentalidad competitiva hace que soporten el sufrimiento estoicamente y no se dejen intimidar por el quirófano.

Tensión en Montmeló

A estos gladiadores del asfalto también hay que comprarles esa otra mochila. Cuando entrar en el quirófano, antes de ser anestesiados, siempre le preguntan al cirujano cuándo podrá volver a correr, siempre, estando ya en la misma mesa de operaciones.

Dicen que cuando el doctor Sánchez Sotelo, una eminencia, el cirujano que le recompuso el húmero derecho a Marc Márquez, en una operación delicadísima en la clínica Mayo de Rochester (Minnesota, EEUU), subió a la habitación del campeón del mundo a los pocos minutos de operarle, le preguntó a Marc cómo se encontraba y Márquez estiró su brazo derecho, acercó su mano a la cara del doctor, trató de doblar sus dedos índice y corazón y le dijo: “Doctor, no puedo frenar”.

Catalunya, Barcelona, Montmeló, el Circuit vivió ayer una jornada estremecedora, escalofriante, en la que se cayeron muchos pilotos por las ansias de ganar, de ofrecer espectáculo. Dos se hicieron bastante daño: Àlex Márquez y Johann Zarco. Los dos colgaron, a las pocas horas, mensajes en sus redes, comunicando a sus fans que estaban fastidiados, doloridos, heridos, pero que iban a volver cuanto antes. Posiblemente, bueno, seguro, ninguno de los dos podrá estar, la semana que viene, en Mugello, donde sus motos superan los 350 kms/h. a final de recta. Y, si no están allí corriendo, no será por ellos, no, será porque los doctores se lo prohibirán. Y esperen, eso aún no ha sucedido.

Suscríbete para seguir leyendo