GIRONA-REAL SOCIEDAD (1-1)
Stuani vuelve a salvar un punto para que el Girona salga del descenso
El capitán firmó el empate en Vallecas el lunes y equilibró el gol de Jon Martín que había adelantado a la Real Sociedad en el primer tiempo

Cristhian Stuani celebra el gol del empate ante la Real Sociedad. / David Borrat / EFE

Cristhian Stuani salvó al Girona la temporada pasada y lo salvará en esta. Ya lo está haciendo. Rescató un punto en Vallecas el lunes y recuperó otro en Montilivi, después de que la Real Sociedad se adelantara en el marcador. El mal menor del empate alarga la agonía del club gerundense, pero sirve para huir de la zona de descenso a la que había caído por los resultados de los demás.
Era el partido más importante de la historia, había anunciado Míchel con grandilocuencia y en el compareció el, sin duda, futbolista más importante de la historia del Girona. Medio cojo, infiltrado, prestó de nuevo para la causa su inigualable instinto goleador para que el equipo siga dependiendo de sí mismo. Le esperan otros dos encuentros tan cruciales: el próximo ante el Atlético en el Metropolitano y el último, en casa frente al Elche, que anda metido en el drama.
Un 'nueve' medio cojo
La ausencia de un delantero de área resulta demoledora para el Girona. El caudal de juego se desperdicia en los aledaños del área, repleto de creadores y carente de finalizadores. Tocado Stuani y lesionados Abel Ruiz y Vanat, Míchel no tiene un nueve que pille algún balón suelto, un centro, un rebote, algo. Hasta 16 tiros conectó el Girona en el primer tiempo, que lo despidió perdiendo; fueron 29 al final.
Le tocó a Tsygankov ejercer más o menos de nueve, sin saber resolver la ecuación, sin encontrar él su sitio, sin que los compañeros supieran dónde echarle el balón. Tan crítica era la situación que Michel echó mano de Stuani para toda la segunda mitad. Hasta que reviente la rodilla. Limitado e infiltrado, con muy poco transforma una piedra en un gol. Bastaría con que pudiera rematar un córner regalado por Gazzaniga, como había hecho Jon Martín en la fase inicial. Marcó de forma más digna: con astucia, adelantándose a Martín con un primer toque raso a centro de Arnau. Él sí sabe dónde está Stuani.

Azz Edine Ounahi entra en el área de la Real Sociedad rodeado de dos adversarios. / David Borrat / EFE
La exigencia la tenía el Girona, no la Real, así que el dominio fue totalmente local. Los donostiarras, muy atrasados, no llegaron a crear peligro de tantos metros que tenían que correr. El Girona, en cambio, echaba de menos los espacios, y cuando vio Ounahi una autopista, Oyazarbal le placó como en el rugby para detenerlo. El genio del Girona, la necesidad de liberarse de la asfixia, resultó determinante en la ambición volcada sobre el césped. Pero también se necesita acierto, y en Montilivi sólo lo suministra un tipo.
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