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La ronda italiana

Igor Arrieta supera las adversidades y gana la quinta etapa del Giro

El ciclista navarro venció escapado pese a caer y equivocarse de trazado. Se coloca segundo de la general tras el portugués Afonso Eulálio.

Igor Arrieta celebra la victoria en el Giro.

Igor Arrieta celebra la victoria en el Giro. / GIRO DE ITALIA

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Sergi López-Egea

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Fue a la vez una etapa apocalíptica y una victoria para recordar, el triunfo de Igor Arrieta, 23 años, el ciclista navarro del UAE que ha vivido al lado de una bici desde que comenzó a andar. Si un ciclista ha tenido que luchar contra los contratiempos para ganar una etapa, sin duda este ha sido Igor, hijo de José Luis Arrieta, que empezó a convertirse en un gregario de oro cuando Miguel Induráin ganó su ultimo Giro en 1993. Ahí estaba ayudando el padre del hoy vencedor de la quinta etapa de la ronda italiana.

Todavía faltaban nueve años para que naciera Igor, fichado como promesa destacable en el UAE, equipo que consiguió el segundo triunfo consecutivo en Italia, tras la victoria del martes del ecuatoriano Jhonatan Narváez.

A Arrieta no lo frenó ni una caída a 11 kilómetros de la meta, ni subirse luego a una bici con demasiada presión en las ruedas, ni un despiste de recorrido -se iba por el camino equivocado a la meta-, ni ver como el corredor portugués Afonso Eulálio, nueva ‘maglia rosa’, llegaba exprimido a Potenza, donde estaba la llegada, para sobrepasarlo con pundonor y sacando fuerzas de la chistera en los últimos 50 metros: segunda victoria profesional, primera en una gran vuelta, después de triunfar el año pasado en la Clásica de Ordizia.

Fue un día para quedarse en el hotel y no subirse a la bici, con fuerte lluvia y frío en la única cima intercalada en la etapa, la montaña Grande di Viggiano, donde Arrieta atacó al resto de fugados poco antes de ser cazado por Eulálio que formaron una pareja consistente (uno ganaba la etapa y el otro se vestía de rosa) hasta que las caídas se sumaron a la fiesta.

Primero Arri se fue al suelo, en una curva en bajada, tuvo que cambiar de bicicleta y no habría enlazado de no haberse accidentado el corredor portugués a siete kilómetros de la meta. Cuando parecía que ya no habría más percances, cuando la pareja se jugaría el triunfo si no había el clásico acuerdo no firmado -para uno la etapa y para el otro el liderato-, cuando sólo quedaban dos kilómetros, el ciclista navarro se abrió demasiado en una curva y como el GPS, que te despista cuando hay un cruce, se fue por la vía equivocada. Pero ahí le puso agallas ante un Eulálio que le costaba coger el manillar por el golpe sufrido en la caída y lo sobrepasó en el último suspiro para ganar y ascender al segundo puesto de la clasificación general.

No estaba el día, con bajadas muy peligrosas, para jugarse el pellejo por lo que Jonas Vingegaard y sus principales adversarios dejaron la batalla para otro día y dieron vía libre a las escapadas, autopista hacia la victoria de Arrieta.

Su padre fue durante muchos años director deportivo en el Movistar, un técnico con muy buenas referencias, el que más supo entender a Nairo Quintana en sus años de apogeo, hasta que perdió la confianza de Eusebio Unzué.

Mientras, Igor iba creciendo como corredor, convencido su padre de que sería mejor ciclista que él, aunque el listón estaba muy alto, tantos años en el viejo Banesto hasta ser fichado por el AG2R, precursor del Decathlon donde José Luis estuvo de técnico hasta el año pasado, aunque sigue colaborando con la escuadra francesa. Por ejemplo, fue el que estudió el recorrido de la Itzulia para abrir la victoria de Paul Seixas.

Igor veía a su padre entrenar y luego hasta acudir a la nave donde se guardaban las bicicletas Pinarello, que preparaba más como pasión que como oficio. Salieron juntos tantas veces hasta que el padre ya no podía seguir al hijo, por lo que decidió aconsejarle, pero desde la barrera o como aficionado, como cuando se iba a los puertos a animar al hijo en el Tour del Porvenir de 2021. Igor formaba parte de una selección española de ensueño junto a Juan Ayuso, que se accidentó, y Carlos Rodríguez, que terminó segundo de la general.

Arrieta hijo sabía que no podía desaprovechar la oportunidad de ganar una etapa en un UAE que ha dado libertad a los cinco ciclistas que quedan en el Giro tras la retirada por accidente de su líder, el británico Adam Yates. Que le quitan lo bailado.

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