NUEVA VISITA AL QUIRÓFANO
Márquez lloró de rabia e impotencia tras su caída en Le Mans
Cuando usted lea estas líneas, probablemente Marc Márquez ya habrá salido del quirófano del Hospital Ruber Internacional, de Madrid, le habrán reconstruido el pie y el hombro derecho y empezará a meditar cuándo volver a subirse a su Ducati. Pero, de momento, el campeonísimo catalán vuelve a la casilla de salida. La del sufrimiento.

Marc Márquez (Ducati) mira al salir del taller del Lenovo Ducait, en Le Mans. / ALEX FARINELLI

Pese a que existen multitud de interpretaciones sobre lo que le está ocurriendo a Marc Márquez Alentá, de 33 años, nueve veces campeón del mundo, vencedor de 99 grandes premios y considerado por todos como el mejor piloto de motos de todos los tiempos, no solo por palmarés sino por cómo ha conseguido esos cetros, récords y metas, lo cierto es que esta misma mañana volverá a entrar en uno de los quirófanos del Hospital Ruber Internacional, de Madrid, donde llegó anoche en jet privado desde Le Mans, para operarse, de nuevo, del hombro derecho y de la fractura, ayer, del quinto metatarsiano del pie derecho.
Mucho se ha escrito y hablado de lo que le estaba pasando a Marc Márquez en este inicio de Mundial, en el que no conseguía enlazar rachas de victorias en ninguno de los cinco primeros grandes premios de Tailandia, Brasil, EEUU, Jerez y Francia, que se han celebrado. “Yo mismo me he llegado a plantearme durante estos meses si era un asunto mental, de mi cabeza y, la verdad, no entendía muy bien la situación”, reconoció ayer el líder de Ducati antes de abandonar el trazado francés.
Si algo bueno tiene este parón, que, por culpa de la caída de ayer en la prueba al ‘sprint’ y, sobre todo, por la fractura sufrida en su pie derecho, ha tenido que adelantarse una semana, es que, tras la caída sufrida en el Gran Premio de España, en Jerez (“estas cosas pasan y la vida sigue”, dijo con un tono bastante bajo), Márquez visitó a sus médicos en Madrid y trató de saber qué le ocurría.
Marc Márquez ha arrancado este año con la sensación de que le pasaba algo, pero no sabía qué, hasta que, recientemente, averiguó que el tornillo de su hombro derecho se movía y apretaba el nervio, impidiéndole pilotar como él quiere. Ahora, ya sabe qué le ocurría. Y está más tranquilo.
“Y, por fin, supimos qué estaba pasando: el tornillo de mi hombro derecho, el que me pusieron para estabilizar la fractura producida por la embestida de Marco (Bezzecchi) en Indonesia, totalmente involuntaria, se movía, está descolocado, roza el nervio y me resta fuerza”, comenta Márquez. ¿Qué significa eso?, que el piloto catalán ya sabe lo que le ocurre y por eso había decidido ponerle remedio, nada más acabar el gran premio de casa, en Barcelona, donde ya sabía que tampoco iba a poder luchar por la victoria.
El problema de MM93, pese a sus 33 años y habiéndolo ganado todo, no solo eso, sino que habiendo protagonizado el regreso, la vuelta, la remontada más espectacular de la historia del deporte, quiere seguir peleando por ser el mejor y por ganar. Tanto es así, que ayer, en Le Mans, protagonizó un hecho también histórico: de los tres mejores cronos más rápidos de la jornada, Marc consiguió dos de ellos.
Tiempo récord
En la Q1, logró, incomprensiblemente, el récord del trazado francés, al parar el crono en 1.29.288 minutos, lo nunca visto. Con el hombro derecho cuya lesión acababa de conocer y el tornillo oprimiéndole los nervios. Tal es así, que Juliá, su padre, se llevó las manos a la cabeza en un rincón del boxe del equipo Lenovo Ducati; David Tardozzi, el Team Manager italiano, no paró de agitar su mano derecha como diciendo “¡la que ha liado!” y ‘Pecco’ Bagnaia, su compañero y admirador, lanzó una sonrisa al aire celebrando, sí, sí, semejante gesta. Minutos después, con la misma lesión, en la Q2, Marc logró el tercer mejor tiempo del fin de semana (1.29.646), a tan solo 12 milésimas de la ‘pole’ de Bagnaia: 1.29.634. Es decir, ‘Pecco’ ni se acercó al récord del mayor de los Márquez.
Pese a que tras la caída y la confirmación de que el parón programado para operarse, por octava vez desde 2020 el brazo-hombro derecho, tenía que adelantarse a hoy, Márquez no quiso abandonar Le Mans sin explicar su situación y, cómo no, atendió a Izaskun Ruiz, de DAZN, a quien reconoció que si le entraban ganas de llorar, que casi le entran en directo, sí, “lo haré en familia, en privado, como siempre”.

Marc Márquez (Ducati) se lamenta, en la gravilla de Le Mans, tras su caída de ayer. / MILAGRO / TINO MARTINO
Y, sí, El Periódico pudo saber que, nada más regresar de la clínica del circuito de Le Mans, acompañado de José Luis Martínez, su inseparable asistente personal y amigo, y el doctor Ángel Charte, el médico de confianza de los pilotos, subió a su camión y no pudo reprimir las lágrimas, no tanto de dolor, que también, sino de desilusión, desesperación, mala suerte, frustración.
No hay nadie en el mundo del deporte y, por descontado, en el mundo de las carreras de motos, que conozca mejor que Marc Márquez lo que es y significa estar lesionado, operarse, recuperarse, regresar, volver a ser competitivo. Pero eso no significa que cada vez le cueste más salir adelante. Como él suele decir “el cuerpo tiene memoria y cada vez cuesta más ponerlo en marcha, recuperarse, intentar a ser el de antes”.
Y, aunque no sea, desde luego, ni siquiera parecido al tremendo viacrucis de cuatro años sufrido con la fractura del húmero derecho, lo cierto es que, de alguna manera, Marc está en su derecho de, mentalmente, pensar que ha regresado a la casilla de salida. Y, cuando uno regresa a un sitio donde ya ha estado (y más de uno, dos, tres, diez veces), nunca sabe cómo se recuperará y, sobre todo, cuándo. "Era todo muy extraño. Yo iba al gimnasio, entraba duro, levantaba pesas, hacía motocross y el hombro me respondía perfectamente; llegaba al circuito, me subía a la Ducati y el hombro me molestaba. Razón: la posición para pilotar la MotoGP no es la misma que para llevar la moto de motocross, es muy distinta y el hombro, en el circuito, sí me molestaba", explicó Marc.
"Era todo muy extraño. Yo iba al gimnasio, entraba duro, hacía motocross y el hombro me respondía perfectamente; llegaba al circuito, me subía a la Ducati y el hombro me molestaba. Razón: la posición para pilotar la MotoGP no es la misma que para llevar la moto de motocross".
Marc Márquez tiene varios anillos de protección a su alrededor, creados, confeccionados, elegidos, sin duda, por él mismo. El primer anillo, familia, íntimos y algunos escogidos del equipo, estaba ayer realmente impactados por el golpe anímico que había significado, repito, no tanto el descubierto de la movida del tornillo del hombro, que se consideraba un mal menor, sino por la caída, fractura y nueva operación, fruto de la desafortunada y ‘suertuda’, todo hay que decirlo, caída en la prueba del ‘sprint’.
Ese círculo íntimo, hoy, empezará a convencerse de que Marc volverá a ser el de antes, tan seguros están de su fortaleza. El segundo anillo de protección, no tan íntimo pero sí tan fiel, no lo tiene tan claro. “Marc hizo un esfuerzo sobrehumano, el pasado año y los anteriores, claro, para volver a ser campeón”, señalaba ayer a El Periódico un miembro de ese segundo anillo de confianza del campeonísimo de Cervera (Lleida). “Recuerda sus frases en Motegi-2025: ya he cumplido, ya estoy en paz conmigo mismo, lo he logrado, me he quedado vacio”.
Volver a empezar
Ese quedarse vacio significa que Marc Márquez debe volver a llenar de coraje, de motivación, de deseo, de ganas, de determinación, de pasión, de hambre, de deseo el cajón de los disfrutables, nombre que otorga la psicóloga deportiva Mar Rovira, que ha trabajado con varios pilotos de altísimo nivel, a ese cajoncito que es el que te ayuda, te anima, a mantener las ganas de seguir compitiendo pese a la adversidades.
“En ese sentido, si todo marcha como le han comentado los médicos, es decir, si tanto la intervención en el hombro derecho como en el pie derecho tiene una buena rehabilitación, entonces puede que Marc regrese con nuevos ánimos”, indica la misma fuente, gran conocedora del ‘tarannà’ del campeón.
“Una cosa está clara, de ahí sus dos tiempazos aquí, en Le Mans, Marc ya sabe por qué no ha rendido en estas primeras cinco citas mundialistas y eso le ha supuesto sacarse un gran pese de encima, pues llegó a pensar que su problema era mental, de motivación, de confianza. No, no, era un impedimento claramente físico y esa confirmación, creo, le permitirá animarse a tope en cuanto salga del quirófano este domingo”, concluyó el miembro de ese segundo anillo de seguridad del campeón de Ducati.
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