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Andá p'allá, bobo

La Liga que gana Yuste y celebra Laporta

Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

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Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

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Diga lo que diga Hansi Flick, que domina las frases curiosas y sentencias reveladoras, este FC Barcelona campeón, de nuevo, de la Liga española no puede, de momento, codearse “al 100x100”, como aseguró él, con el PSG y/o el Bayern de Múnich. No, Hansi, no. Como tú dices (también) si no hacéis “estupideces” tal vez el de la próxima temporada pueda, tal vez.

Pero sí puede codearse ¡y de qué manera! con el mismísimo Real Madrid que, para millones de españoles, perdón, para millones de aficionados al fútbol en España, es la gran divinidad. Pues bien, la gran divinidad lleva dos ‘nadapletes’ seguidos, lo que da idea de la distancia que, hoy, hay entre el equipo blanco y el azulgrana.

Anoche, en un maravilloso Spotify Camp Nou, volvió a quedar demostrado que los futbolistas se respetan mucho (demasiado) y que, si no hablan por teléfono a diario, se 'washapean', fijo. Los futbolistas del Barça no quisieron dañar (aún más) a sus colegas blancos, que ya se habían autohumillado ellos mismos a lo largo del año. Unos tenían suficiente con 'campeona' y los otros, los perdedores, solo perseguían no ser vilipendiados, en vivo y en directo. Misión cumplida.

Es por ello que la conquista de la Liga número 29 por parte del Barça, la segunda consecutiva, tiene un mérito tremendo aunque no se haya conquistado con el fútbol tan brillante y arrollador mostrado la pasada temporada. Da igual, se pueden alcanzar los 100 puntos, lo que es un locura, nadie ha marcado más goles y nadie ha encajado menos tantos. Es una Liga prodigiosa.

Un Madrid de risa

Por eso, como, de momento, no nos podemos comparar al PSG ni al Bayern de Múnich (tampoco al Arsenal, el otro finalista de la Champions), comparémonos con el Real Madrid, como hacen ellos. Mejor plantilla (las Ligas las ganan los reservas y la regularidad), mejor equipo (no hay color), mejor propuesta (aunque sea menos brillante y lúcida que la del año pasado, el Barça sigue siendo dueño del mejor y más vistoso 'tiki-taka') mejor intención (siempre salen a ganar) y mayor espectáculo.

Podríamos hablar de otras grandes diferencias. Por ejemplo y esto sí que es brutal: el papel de las canteras, la enorme diferencia entre la ‘nursery’ de La Masia y el parvulario de La Fábrica. La cantera del Barça trabaja para el equipo grande y su aportación es total y decisiva; la del Real Madrid trabaja para hacer negocio, la prueba es que Thiago Pitarch, Gonzalo, Manuel Ángel, César Palacios, Dani Yáñez, Diego Aguado… ya están en venta una vez recuperados los galácticos blancos.

Joan Laporta levanta su puño hacia la grada junto al presidente Rafa Yuste tras la consecución del título de liga 2025-26

Joan Laporta levanta su puño hacia la grada junto al presidente Rafa Yuste tras la consecución del título de liga 2025-26 / JORDI COTRINA

La diferencia entre el campeón y el probable subcampeón de Liga en cuanto a aportación a la selección española, una de las claras favoritas para adjudicarse el próximo Mundial, es brutal y debería sonrojar a todos los madridistas, los más españoles de la tierra. Ante la legión liderada por Lamine Yamal, Cubarsí, Fermín, Olmo, Ferran, Gavi… aparecen Huijsen y Carvajal, no, no, Carvajal, no y, tal vez, ni Huijsen.

Si quieren, hablamos del papel de las megaestrellas de uno y otro conjunto. Todo el mundo coincide ¿verdad? que la gran estrella de esta Liga ha sido Lamine Yamal. No hay duda. O Pedri, tampoco hay duda. O Cubarsí, ya ven. O Fermín. O Joan Garcia, por descontado.

Nada que ver ¿verdad? con el papelito de Vinicius Júnior, que mató a Xabi Alonso, él solito, y se niega a renovar (de momento) e igual lo venden para hacer caja y un nuevo equipo. Y ya no hablemos, o sí, de Mbappé, que lleva dos años en el Real Madrid y, al margen de meter muchos goles para su engorde personal, no ha ganado nada de nada. Y hasta se ha borrado del último clásico. Y ha estado, dicen, en busca y captura: lesionado y de viaje por Cagliari con su última novia. O el espectáculo lamentable protagonizado por Fede Valverde y Tchouameni.

Otro asunto que provoca risas, carcajadas, diferencias escandalosas entre el campeón Barça y el humillado Real Madrid (recuerden: dos ‘nadapletes’ consecutivos), es el papel de sus entrenadores.

Mientras el Barça tiene al frente del timón al alemán Hansi Flick, que renovará mañana mismo tras bajarse del autobús de la rúa, el Real Madrid despide a Xabi Alonso, no sabe muy bien por qué pues lo fichó por tres temporadas, y premia a Álvaro Arbeloa, el amigo de Florentino Pérez, como si fuese Zidane o Mourinho, su maestro. El ridículo ahí sigue siendo enorme y diferencial. Y el capítulo blanco aún no se ha cerrado, esperen, veremos quién viene.

Maduro, feliz

Eso sí, este Barça es un Barça donde su presidente, Joan Laporta, sea presidente, candidato o presidente electo hace lo que le da la gana. Es más, pese a prohibírselo los estatutos (de lo contrario estos meses de diversión le contarían como un año, ¡en realidad, dada su desfachatez, ¡le deberían contar!), Laporta viaja con el equipo, preside las comidas oficiales con sus rivales, baja al vestuario, se reúne en el bar Europa con su directiva o en su despacho y convierte a su amigo del alma, Rafa Yuste, en un auténtico ‘don nadie’, que, por cumplir el sueño de su vida (ser el presidente número 42, o no, del FCBarcelona, por 142 días), acepta ser el segundo guardaespaldas de Laporta. Todo el mundo sabe que el primero es Enric Masip.

Y así, esta Liga, fantástica, es una Liga ganada por Yuste y celebrada por Laporta. Como debe ser, ¡qué caray! Todo eso, es decir, el trilerismo de Laporta en estos meses en los que no podía ejercer de presidente y ha actuado, no solo como presidente, sino como emperador blaugrana, le importa un bledo al ‘soci’.

PD. Por cierto, cuentan que, en una de las celdas de alta seguridad del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (Nueva York, EEUU), se escuchó anoche un “¡viva el Barça, carajo!”, de boca del expresidente venezolano Nicolás Maduro, que, el 14 de abril, cuando el Atlético eliminó al Barça de la Champions, gritó “¡menuda cagada!”.

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