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SEVILLA - ESPANYOL (2-1)

El Espanyol pierde en Sevilla en el último instante y entra en pánico

El equipo de Manolo es incapaz de sostener la ventaja del gol de Dolan con dos errores defensivos flagrantes en el tramo final

Edu Exposito se lamenta después de encajar el 2-1 en Sevilla.

Edu Exposito se lamenta después de encajar el 2-1 en Sevilla. / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press

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Albert Guasch

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El Espanyol entra en un túnel del terror después de la derrota sufrida en Sevilla. Coleccionó la derrota número 18 consecutiva y se mete en una zona muy oscura. Aún no está en puestos de descenso, pero el fuego le quema las plantas de los pies después de sufrir una decepionante remontada en el Sánchez Pizjuán. Tenía el partido en la mano y dejó que se lo arrebataran en el último instante (2-1). Todo le sale mal al equipo de Manolo González.

El cuerpo técnico y los jugadores del Espanyol se jugarán la permanencia en casa ante el Athletic y la Real Sociedad, con el Osasuna por medio. A sufrir. A sufrir mucho en los tres encuentros que quedan. Está a solo dos puntos de la caldera del descenso, y los resultados de sus rivales no ayudan a la calma. Ganaron Levante y Alavés y ellos, asombrosamente, se desmoronaron en el tramo final. Es un equipo psicológicamente derrotado.

"Dos errores que no podemos conceder. Con lo que nos estamos jugando. No puede ser, es que no puede ser. Les hemos concedido el partido", lamentó Edu Expósito con el corazón aún en las máximas pulsaciones. "Nos vamos a dejar la vida. Llevamos muchas jornadas sin ganar pero no me puedo caer. Ni el equipo puede tampoco", añadió.

Máxima ansiedad

Nervios en Nervión. Partido de máxima ansiedad. Hasta el VAR se agarrotó. Se estropeó y retrasó el pitido inicial unos 10 minutos. Inimaginable jugar sin el juez tecnológico, pese a los sarpullidos que genera su uso. Empezó a rodar el balón y el Sevilla salió propulsado por la adrenalina que inyecta el Sánchez Pizjuán en ebullición. Solo un ratito, por eso. No está en el sótano de la Liga porque sí.

SEVILLA, 09/05/2026.- El delantero francés del Sevilla Neal Maupay (d) pelea un balón con el defensa del Espanyol Carlos Romero durante el partido de LaLiga entre el Sevilla y el Espanyol, este sábado en el estadio Sanchez Pizjuan de Sevilla. EFE/José Manuel Vidal

El delantero francés del Sevilla Neal Maupay pelea un balón con el defensa del Espanyol Carlos Romero durante el partido de LaLiga entre el Sevilla y el Espanyol, este sábado en el estadio Sanchez Pizjuan de Sevilla. / José Manuel Vidal / EFE

Al Espanyol se le escurría el balón, como si tuviera forma ovalada. Sudó para coser tres pases seguidos. No es un equipo hecho para tomar el mando. El gol le cuesta. Resistir, sí, aunque no se le ha dado bien en 2026. Y poner la pierna, correr, forzar alguna recuperación alta, a ver si en un córner… Nada artístico. No hay pretensiones posmodernas en el fútbol de Manolo. Tampoco en el Sevilla. Dos equipos que jugaron con la actitud del que mira una película de terror psicológico: temeroso del susto, que podía presentarse en cualquier momento. Ante todo se protegieron, como agarrándose las piernas con los brazos.

Resistir y resistir, ese fue el argumento de la película. Al descanso se llegó con un par de remates del cuadro sevillista y apenas uno del Espanyol. Dmitrovic atajó un taconazo de Maupay, que no estaba en fuera de juego, a los seis minutos. Un sobresalto de saque. Y Vlachodimos, el portero sevillista, desvió un disparo de Expósito, quien robó en la frontal y chutó con intención. Momento de taquicardia en el Sánchez Pizjuán.

SEVILLA, 09/05/2026.- El delantero británico del Espanyol Tyrhys Dolan celebra el primer gol de su equipo durante el partido de LaLiga entre el Sevilla y el Espanyol, este sábado en el estadio Sanchez Pizjuan de Sevilla. EFE/José Manuel Vidal

El delantero británico del Espanyol Tyrhys Dolan celebra el primer gol de su equipo durante el partido de LaLiga entre el Sevilla y el Espanyol, este sábado en el estadio Sanchez Pizjuan de Sevilla. / José Manuel Vidal / EFE

Luis García, el técnico de los andaluces, sacó en la reanudación a Alexis Sánchez, quien a sus 37 años salió a hombros (metafóricamente) el último domingo al marcar el gol del triunfo sevillista ante la Real Sociedad a los cinco minutos de saltar al campo. Ante el Espanyol apenas tardó un minuto y medio, pero se lo anuló el VAR por fuera de juego después de celebrarlo como un poseso. Suerte que el sistema no estaba estropeado.

Del susto de muerte al grito de euforia. El inglés Tyrhys Dolan clavó una daga al Sevilla tras un pase al área de Roberto. Control y adentro el empalme. Su segundo gol de la temporada. Faltaba más de media hora para el cierre, mucho por remar, pero al menos salió el sol. Manolo apenas lo celebró. Como que no se atrevió. Es un hombre que ha sufrido demasiadas tormentas como para dejarse llevar con tanto metraje pendiente.

Faltaban ocho minutos cuando el sol se amagó. Un central, Castrín, empató gracias a la alfombra que le pusieron los espanyolistas. Un delantero, Roberto, no tuvo piernas para seguirle; un central, Cabrera, se comió un amago telegrafiado y un portero, Dmitrovic, puso la mano floja a un tiro más bien blandito. Cabreo general. Todos se miraron. ¿A quién culpar?

El clímax se acercó con música de miedo. Y el susto final apareció en el tiempo añadido. Akor Adams ganó el forcejeo a Cabrera en la frontal del área, le cayó el balón en los pies y marcó el gol de la remontada. Feria de Abril en mayo en Nervión. Sale del descenso el Sevilla. Entra en pánico el Espanyol. Quedan tres jornadas oscuras.

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