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Ciclismo

La peste porcina deja al Tour sin el paso por el paraíso cicloturista de Collserola

La segunda etapa se recorta 14 kilómetros y beneficia a poblaciones como Esplugues y L’Hospitalet de Llobregat que no habían sido incluidas en el recorrido inicial.

Seixas con Pogacar, en la colina de la Redoute, en la Lieja-Bastoña-Lieja.

Seixas con Pogacar, en la colina de la Redoute, en la Lieja-Bastoña-Lieja. / DECATHLON CMA CGM TEAM

Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

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La peste porcina ha dejado al Tour sin poder pasar por el paraíso cicloturista de Barcelona; el sueño roto de miles de aficionados a la bici que transitan por el asfalto de Collserola, por una carretera que nunca ha sido cerrada al tráfico, sea con cuatro o dos ruedas, con o sin motor, desde que estalló la enfermedad que está afectando a la fauna porcina, concretamente a los jabalíes, que habitan por los alrededores de la capital catalana.

El Tour no pasará por Collserola en un trazado que había sido diseñado hace al menos dos años y que contaba con la aprobación de París; de ASO, la empresa propietaria del Tour, la que otorgó el Grand Départ de 2026 a Barcelona después de una larga negociación. Ocurrió mucho antes de que apareciera el primer rastro de peste porcina en un jabalí. De hecho, el paso por Collserola estaba en entredicho desde marzo cuando los ayuntamientos afectados recibieron la primera notificación de la Generalitat que comunicaba que el tránsito ciclista por la montaña estaba en riesgo.

Reunión oficial

Este jueves, los ayuntamientos afectados fueron informados por Berni Álvarez, ‘conseller’ de Esports del Govern catalán, del cambio de recorrido, en una etapa que será recortada 14 kilómetros (se pasará de 182,4 a 162,4 kilómetros) y que, de hecho, sólo impedirá el paso por el término de Sant Cugat del Vallès, en unas tres curvas que se encontraban en el municipio. En París, ya estaban informados desde hace días y tampoco iba a poner objeción alguna por términos sanitarios. El año pasado, de hecho, ya se modificó la antepenúltima etapa de la ronda francesa por culpa de una afección grave que afectaba a un rebaño alpino.

La solución era complicada. Una opción era mantener el recorrido previsto, desde Molins de Rei hasta Sarrià, siempre a través de la ruta de Collserola y ejecutarlo sin público; tremendo riesgo porque era muy complicado impedir la llegada de aficionados. La otra era restringirlo, al amparo de que la afición al ciclismo no es similar a la de otros deportes, rechaza la violencia, respeta la naturaleza y las normas de las autoridades. Sin embargo, es imposible anular la presencia de algún inconsciente que no hiciera caso a las normativas; es decir, no pasar al monte (por Collserola no se puede ir en bici de montaña) y quedarse todos al borde la carretera.

Decisión prudente

Así que se ha optado por la prudencia a pesar de que se llegue a Barcelona por un paisaje más gris y triste, por una carretera que habitualmente cause rechazo a los cicloturistas barceloneses, a no ser que habiten en lugar, por el riesgo de convivencia con los coches, por el notable tráfico y el caos de rotondas y camiones que se mueven habitualmente por el nuevo recorrido.

En términos deportivos causará más problemas al pelotón en la caza y captura de la escapada prevista, aunque no deberá afectar al resultado final de la segunda etapa, que parte de Tarragona -seguramente ahora se retrasará la salida alrededor de media hora- y llega a las puertas del Estadi Olímpic con tres subidas al Castell de Montjuïc, que se mantienen, y que será el lugar donde se producirán los ataques entre las estrellas de la prueba.

Sin cambios hasta Molins de Rei

Ahora, el cambio, solicitado por la Generalitat y consensuado con la organización del Tour, se hará efectivo a la altura del kilómetro 123, una vez los ciclistas lleguen a Molins de Rei, la carrera continuará por la N-340 hasta la plaza de Espanya, donde enlazará con el recorrido original. El nuevo trazado, adelantado la semana pasada por este diario, recompensará a ayuntamientos que inicialmente habían quedado fuera del paso del Tour como son Sant Feliu de Llobregat, Sant Just Desvern, Esplugues de Llobregat y L’Hospitalet de Llobregat.

“Con esta decisión, las administraciones y la organización priorizan mantener el máximo posible el trazado previsto, facilitar la presencia de espectadores y respetar las restricciones vigentes en Collserola para evitar la expansión del virus entre jabalíes”, afirmó la Generalitat en un comunicado. “La peste porcina africana no afecta a las personas, pero tiene un fuerte impacto sanitario, económico y comercial en el sector porcino”, añadió la nota oficial. La segunda etapa del Tour 2026 se celebrará el domingo 5 de julio.

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