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LA SITUACIÓN AZULGRANA

La segunda y exitosa piel que cose Flick al Barça

La crónica: El Barça empieza a cantar el alirón en Pamplona (1-2)

El mensaje: Flick dice que irá a ver el Mago Pop mientras espera el Espanyol-Madrid que le puede convertir en campeón

La contracrónica: Flick se empeña en que Gavi sea convocado para el Mundial

Los jugadores del Barcelona celebran la victoria, al término del partido disputado en El Sadar.

Los jugadores del Barcelona celebran la victoria, al término del partido disputado en El Sadar. / Villar López / EFE

Marcos López

Marcos López

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No ha necesitado ni tres meses para reinventar al Barça. Y ese nuevo rostro llegó, de nuevo, tras una derrota. Hubo una (finales de octubre) en el clásico contra el Madrid (2-1), que pareció acabar con la estabilidad del proyecto de Hansi Flick en el Barça. El Bernabéu celebró la Liga antes de tiempo, pensando que todo estaba poco menos que decidido con esos cinco puntos de renta. Pero los azulgranas, con una racha de nueve victorias consecutivas en la Liga, alzaron la voz.

Nada comparable, sin embargo, a lo sucedido desde la caída en Montilivi ante el Girona el pasado 16 de febrero y por idéntico resultado: 2-1. A partir de ese momento, el Barça ha trazado una trayectoria perfecta en la Liga (10 jornadas, 10 triunfos, 30 puntos de 30 posibles) que le ha hecho imparable para el resto de sus asombrados rivales. Veían impotentes la fuga de un equipo que en ese camino ha tenido, además, la capacidad para tejer una segunda y exitosa piel. Al inicio con Lamine Yamal. Ahora, sin la joven estrella.

Hansi Flick, en el tramo final del Osasuna-Barça.

Hansi Flick, en el tramo final del Osasuna-Barça. / Dani Barbeito / SPO

Da igual. Flick ha ido reformulando a su Barcelona de tal manera que ha mutado de aquel equipo aventurero y romántico, capaz de vivir al borde del abismo en cada acción defensiva, a un grupo sólido y coherente que supera incómodas piedras como Getafe y Osasuna, engorrosos rivales y ásperos campos que se le enquistaban antes.

Superando las dos caídas ante el Atlético

En ese tránsito, el técnico ha tenido que gestionar impactos deportivos y emocionales devastadores como la eliminación de la Copa del Rey, donde la remontada (el 3-0 del Camp Nou no llegó a alcanzar el 4-0 del Atlético en el Metropolitano) se quedó al borde de la orilla. Igual le sucedió, y ante el mismo rival, en la Champions, cayendo en los cuartos de final después de jugar el 35 % de la eliminatoria con un jugador menos por las expulsiones de Pau Cubarsí y Eric Garcia.

Joan Garcia al cruce de la llegada de Ante Budimir, que estuvo cerca de anotar un gol, pero se topó con el palo.

Joan Garcia al cruce de la llegada de Ante Budimir, que estuvo cerca de anotar un gol, pero se topó con el palo. / Dani Barbeito / SPO

Pero Flick ha sabido dotar de una mentalidad extremadamente competitiva a su plantilla, con el tacto necesario para no ir perdiendo a ningún jugador en el camino. Ha ido encontrando soluciones a problemas -matizó su línea defensiva sin importarle jugar con tres centrales (Eric, Pau y Gerard Martín) en El Sadar, ajustó el circuito del centro del campo con la entrada de Gavi impulsándole hacia el Mundial- que eran graves como la pérdida de puntería en momentos decisivos.

El Barça ha sellado tres victorias en los tres últimos partidos. Y sin Lamine. Y encajando apenas un gol, el de Osasuna

Y en el camino se refugió en la solidez de Joan Garcia, un portero de paradas decisivas (sostuvo al Barça en Pamplona tras una hora plomiza de juego), que da puntos. Muchos puntos. En los tres últimos partidos, Lamine solo ha podido jugar 45 minutos. La primera mitad ante el Celta. Luego, el Barça ha sufrido la lógica orfandad que provoca la ausencia de su líder en ataque, pero se ha fortalecido de tal manera que apenas ha recibido un gol en 270 minutos, el de Raúl García de Haro este sábado.

Robert Lewandowski da una instrucción aun compañero en el duelo de El Sadar.

Robert Lewandowski da una instrucción a un compañero durante el Osasuna-Barça en El Sadar. / AFP

Es una piel quizá no tan bonita ni deslumbrante, pero sí mucho más consistente, al punto que el Celta solo pudo realizar seis remates (tres a puerta), el Getafe apenas cuatro (ninguno a la portería azulgrana) y Osasuna, con nueve disparos (cuatro entre los tres palos y el gol navarro), puede presumir de ser el que más lo ha intimidado.

En busca de los 100 puntos

El Barça gobierna con aplomo en España, frustrando a un desorientado Madrid, que no sabe qué hacer con su proyecto deportivo. No le sirvió Xabi Alonso, a quien Flick también derrotó en la Supercopa de España, ni tampoco le vale Álvaro Arbeloa, cuya estoica figura se ha difuminado ante la velocidad adquirida por los azulgranas en esta Liga, que va a camino de récord.

João Cancelo grita eufórico mientras celebra con sus compañeros el gol de Ferran Torres, el 0-2.

João Cancelo grita eufórico mientras celebra con sus compañeros el gol de Ferran Torres, el 0-2. / Dani Barbeito / SPO

No solo porque otea el registro de los 100 puntos -tiene 88 y quedan 12 en juego, lo que le obliga a ganar las cuatro jornadas que restan- sino porque demuestra su hegemonía doméstica, a la espera de que sepa aprobar el examen europeo (caía en semifinales de Champions con el Inter, cayó en cuartos en esta campaña con el Atlético).

Flick va como un trueno. Dos años, dos Ligas, hito que el Madrid no logra desde hace casi dos décadas. Solo Fabio Capello (temporada 2006-2007) y Bernd Schuster (2007-08) encadenaron dos títulos consecutivos justo entre el final de Rikjaard en el Barça y antes de la llegada de Guardiola.

Hace casi 20 años que el Madrid no encadena dos Ligas consecutivas. En el Barça, lo han hecho en ese período Guardiola, Luis Enrique y Valverde. Flick será el próximo

Desde entonces, nadie en el Bernabéu ha sabido encontrar esa regularidad y excelencia en el día a día. En el Barça, sí. Guardiola logró tres consecutivas (2008-09, 09-10 y 10-11) en cuatro años, Luis Enrique besó dos (2014-15 y 15-16) en sus tres años en el Camp Nou y Valverde también dos (2017-18 y 18-19) en sus 32 meses en el banquillo azulgrana.

Y sin la eficacia que tuvo el tridente

Mientras Flick, que anda empeñado en romper el techo de cristal que le angustia en Europa, ha construido un Barça dominador en España siendo el equipo más goleador de la Liga (89 tantos) y el menos goleado (apenas ha recibido 31). Y eso que su tridente, irresistiblemente eficaz del curso pasado, apenas se le ha visto junto en esta temporada. Lamine Yamal, Lewandowski y Raphinha solo han coincidido como titulares en cinco (Alavés, Atlético, Oviedo, Levante y Rayo) de las 33 jornadas de Liga.

"He tenido que manejar y gestionar muchas lesiones, creo que ha sido la cosa más complicada de esta temporada. Pero por otro lado el equipo ha crecido en muchos aspectos, es bueno para el futuro. Estamos en el inicio del proyecto. No ha acabado, lo estamos comenzando"

Hansi Flick

— Técnico del Barça

Margen de mejora

Ahí está, sin duda alguna, el gran margen de mejora del ya casi bicampeón. "He tenido que manejar y gestionar muchas lesiones, creo que ha sido la cosa más complicada de esta temporada. Pero por otro lado he visto que el equipo ha jugado fantástico, ha crecido en muchos aspectos, es bueno para el futuro", sostiene el alemán.

"Es un equipo fácil y es un joven equipo, tiene espacio y potencial para seguir creciendo en las próximas temporadas. Estamos en el inicio del proyecto. No ha acabado, lo estamos comenzando", anuncia con orgullo Flick, el arquitecto del bicampeonato.

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