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Opinión | Golpe franco

Juan Cruz Ruiz

Juan Cruz Ruiz

Periodista y escritor

Barça más que nunca, por Juan Cruz

LA CRÓNICA: El Barça empieza a cantar el alirón en Pamplona

LA CONTRACRÓNICA: Flick se empeña en que Gavi sea convocado para el Mundial

Pedri controla un balón durante el partido en Pamplona.

Pedri controla un balón durante el partido en Pamplona. / AFP7 vía Europa Press

El Barça está a punto de ser el campeón. Es el mejor equipo de LaLiga. Ha hecho siempre, en todos los partidos, algo que le da a su juego lo que no tienen los demás: la pasión por la calidad. Su juego es noble, jamás lo adultera, no hay en sus futbolistas desdén por los otros.

Pero cuando tiene el balón de su lado lo que hace siempre es fútbol, busca de hacer de lo difícil decisiones que parecen fáciles. Anoche, por ejemplo, mantuvo en el campo a Lewandowski cuando a la vez ingresaba en el equipo el que le disputa la primacía al veterano. Y resulta que los dos, el veterano y Ferran, el que vino de pronto, fueron los goleadores que le dieron al equipo la alegría de ponerse en la primera línea de una Liga que ya tiene cerca de sus alegrías.

Antes de que eso ocurriera, de que el Barça marcara sus propios goles, Pedri le dio un susto al futuro y parecía que iba a irse del campo presa de un dolor que parecía más potente que su voluntad de permitirse el juego. Luego el canario regresó de su malestar y tuvo tiempo de celebrar con todos un gol que parecía montado por el veterano centro delantero para devolverle la alegría a su número ocho. Y también al entrenador, que celebraba este hecho mayor de las jugadas como si estuviera celebrando la calidad del futuro.

Un alegre campeón

Personalmente vi el partido como si estuviera mascando una desgracia que tuviera que ver con la posibilidad de que la próxima jornada fuera otra vez un modo de posponer la alegría. Ahora el Barça es más campeón, es un alegre campeón que aún debe ser ratificado por el fútbol como tal o por las casualidades del juego.

Es probable que lo que pase sea lo que queremos que pase: que el Barça, de nuevo, nos traiga la alegría. Algo es evidente: no está Lamine Yamal, este espacio que dejó vacío puso en marcha la evidencia de un delantero que antes era zurdo y que ahora mantiene su inteligencia en el otro lado de la delantera. El pase de Marcus Rashford a Lewansdoski y el gol de éste rematando con la cabeza tan buen regalo convierten ahora la ausencia de Lamine en la pasión de una voluntad: el Barça tiene la posibilidad de ganar aunque se le lesione el que hasta hace dos semanas era el que le resolvía sus futuros y aunque renqueara un futbolista tan potente como Pedri.

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