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OSASUNA-BARCELONA (1-2)

El Barça empieza a cantar el alirón en Pamplona

La décima victoria azulgrana amplía a 14 puntos la ventaja sobre el Madrid, que debe ganar al Espanyol para no tener que hacer el pasillo de campeón en el Camp Nou

João Cancelo grita eufórico mientras celebra con sus compañeros el gol de Ferran Torres, el 0-2.

João Cancelo grita eufórico mientras celebra con sus compañeros el gol de Ferran Torres, el 0-2. / Dani Barbeito / SPO

Joan Domènech

Joan Domènech

Barcelona
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Uno de los emblemas de la primera Liga del Barça de Hansi Flick sentenció la segunda. Tal vez en uno de sus últimos actos de servicio, a dos meses de que acabe su contrato, con un gol tan valioso como las decenas que ha aportado en sus cuatro temporadas con el Barça, Robert Lewandowski invitó a los culés a cantar el alirón. Anticipadamente, a falta de que las matemáticas permitan aumentar el volumen.

Lewandowski cabeceó con su innata maestría un perfecto y medido centro de Marcus Rashford, que aguantó la bola hasta que el nueve daba dos pasos de anticipación delante de Rosier, el único defensa que le vigilaba. El gol del título lo reforzó Ferran Torres, el recambio que le ha desbancado, reivindicándose con una llegada que disparó la euforia en el banquillo culé. Demasiado precipitada, pero justificada, porque el valenciano blindó el triunfo definitivo. Raúl aprovechó la relajación de los azulgranas para cabecear solo en el área y salpimentar el tramo final en medio del jolgorio barcelonista.

Los puntos de campeón

Flick regresaba a Pamplona donde le salió goleado. Volvió como vigente campeón y se marchó como doble campeón. A falta de las matemáticas, tiene los mismos puntos (88) que le coronaron el año pasado. La décima victoria consecutiva coloca al Barça a 14 puntos del Madrid, que debe ganar al Espanyol para evitar el oprobio de rendir el pasillo a su gran rival. "Estoy contento porque hemos hecho nuestro trabajo; lo demás no está en nuestra mano", subrayó Flick, que no quería dejarse ir por la euforia de sus muchachos.

Flick regresaba a Pamplona donde le salió goleado. Volvió como vigente campeón y se marchó como doble campeón. A falta de las matemáticas, tiene los mismos puntos (88) que le coronaron el año pasado. La décima victoria consecutiva coloca al Barça a 14 puntos del Madrid, que debe ganar al Espanyol para evitar el oprobio de rendir el pasillo a su gran rival. «Estoy contento porque hemos hecho nuestro trabajo; lo demás no está en nuestra mano», subrayó Flick, que no quería dejarse ir.

"Estoy contento porque hemos hecho nuestro trabajo; lo demás no está en nuestra mano"

Hansi Flick

— Entrenador del Barça

Lewandowski corre a celebrar su gol, el 0-1 ante un desolado.

Lewandowski corre a celebrar su gol, el 0-1 ante un desolado. / Dani Barbeito / SPO

La amarilla de Gavi

Sancionado Kounde, el Barça de Getafe sólo cambió con la entrada de Eric al lateral derecho. Ya no le necesita de mediocentro vista la consistencia de Gavi en el eje del campo, solo alterada con la facilidad con que es amonestado. Con cuatro tarjetas en los últimos cinco partidos, tardó 24 minutos en ver la siguiente. Fue el primero en ver la amarilla después de dos faltas de Osasuna, tan merecidas como la suya. Flick le retiró para evitar el peligro de la expulsión cuando se aproximaba la media hora final y el equipo no había vuelto a dar señales de vida en ataque. La segunda amarilla también para un barcelonista: Eric.

El Barça acabó confundiendo la prudencia con la burocracia, y un Osasuna que se había acomodado atrás por la lógica precaución de atender al visitante más peligroso, se envalentonó hasta que empezaron a juntarse delanteros en su área. El abusivo 70% de posesión requería el complemento de la osadía en ataque, una chispa de genialidad, una pizca de atrevimiento, un instante de inspiración.

Eric espera junto al poste durante el partido ante Osasuna.

Eric espera junto al poste durante el partido ante Osasuna. / Dani Barbeito / SPO

El inoperante Roony fue relevado por un desacertado Rashford, y Ferran cargó el área junto a Lewandowski. Los desatinados centros del extremo inglés acabaron encontrando la cabeza de Lewandowski, que estampó un precioso cabezazo. Tan bello como el camino que ha seguido el Barça para repetir el exitazo. "Era un partido en el que teníamos que luchar hasta el final. Estoy muy contento con el gol", dijo Lewandowski, contento por el triunfo y expresando la ambición del grupo de cerrar el campeonato con 100 puntos. El récord. "Es un momento maravilloso", añadió.

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