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Fútbol

Víctor Muñoz, el hijo del celador que superó el olvido: "Cuando se fue del Barça todos le perdimos de vista"

El extremo de Nou Barris, que aspira a jugar el Mundial pese a que una lesión le impide enfrentarse este sábado al Barça, es uno de los objetivos del club azulgrana para el próximo mercado

Víctor Muñoz, Alejandro Balde, Marc Casadó, Leo dos Reis y Fermín López, durante un viaje a Senegal con el Barça.

Víctor Muñoz, Alejandro Balde, Marc Casadó, Leo dos Reis y Fermín López, durante un viaje a Senegal con el Barça. / EP

Arnau Segura

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“Cuando se fue del Barça todos le perdimos de vista. Es el caso más 'heavy' que conozco en este sentido: había como desaparecido, yo no sabría decir en qué equipos jugó después del Barça, pero luego nos ha pasado a todos por la derecha”, afirma Miki Juanola, compañero de generación de Fermín López, Marc Casadó y Alejandro Balde en La Masia y también de Víctor Muñoz (Barcelona, 2003). El extremo se marchó del Barça en 2017, descartado, y siguió su camino en la Damm y en el Real Madrid. En julio, el Osasuna pagó cinco millones por el 50% de sus derechos y en El Sadar se ha convertido en una de las sensaciones de LaLiga. En el último parón debutó y marcó con la selección española, pero una lesión en el sóleo le aparta de jugar este sábado frente al Barça y pone en jaque su presencia en el Mundial justo cuando ya empezaba a sonar con fuerza para volver al Camp Nou.

Muñoz, hijo de Nou Barris, recaló en el Sant Gabriel en 2012 procedente de la escuela del Barça. Su ídolo era Neymar. “Era muy, muy bajito, era exagerado, pero era muy listo y era rapidísimo. Y como además era pelirrojo aún resaltaba más”, explica Gregorio Peralta, excoordinador del club de Sant Adrià de Besòs. Marc Serra, figura clave del fútbol base culé, quedó cautivado por su fútbol y se lo llevó a La Masia.

La etapa de Víctor Muñoz en las categorías inferiores del Barça, en un viaje a Senegal.

La etapa de Víctor Muñoz en las categorías inferiores del Barça, en un viaje a Senegal. / EP

“Era un fuera de serie, muy eléctrico. Tenía una velocidad espectacular y marcaba las diferencias”, certifica David Navarro, jugador del Alcorcón en Primera Federación, al salir de una clase de la carrera de ADE. Compartió días con Muñoz en el Sant Gabriel y después en el Barça.

Juanola y Muñoz llegaron al Barça el mismo año, en 2014. Dice el actual defensa del Recreativo de Huelva, en Segunda Federación: “A los dos nos costó mucho entrar el primer año porque era un equipo súper hecho y con jugadores que ya eran estrellas: Simons, Balde, Pelaz, Arnau Ollé”. Pero señala que Muñoz tenía “mucho gol” y daba velocidad a un equipo de “muchísima calidad, pero sin jugadores rápidos”. Solo Balde, Muñoz y Saïdou Bah, ahora en la segunda división finlandesa.

Timidez y discreción

Muchas veces después de los partidos iban a comer juntos con sus familias y luego jugaban al FIFA. “No sabría decir si era divertido: recuerdo un chaval súper súper tímido, muy de perfil bajo. No hablaba mucho y pasaba desapercibido”, dice Juanola. Con el infantil A vivieron un viaje a Senegal que no han olvidado y que les hizo descubrir que eran unos privilegiados. El padre de Muñoz es celador en un hospital y su madre fue peluquera hasta que lo tuvo que dejar por un problema en una mano.

“El hándicap que tuvo fue su altura y que no supieron dónde colocarlo porque en el fútbol 7 jugaba de punta y en el fútbol 11 se quedó en tierra de nadie: ni interior, ni extremo, ni mediapunta, ni punta. No encontró su posición”, explica Juanola. Además en 2016 había llegado Fermín y eran dos perfiles “muy parecidos”.

Víctor Muñoz, en su etapa en la Damm, frente a Casadó.

Víctor Muñoz, en su etapa en la Damm, frente a Casadó. / DAMM

En 2017 Muñoz salió de La Masia y encontró asilo en la Damm. Carles Domènech, responsable de comunicación del club, cuenta que llegó como “un descarte”. “Es normal y humano que estos jugadores puedan sentir que dan un paso atrás, pero él nunca lo demostró. Era un jugador por encima de la media, una esponja futbolística y un tío fantástico. A veces te preguntas cómo es posible que el Barça deje escapar un jugador así, pero ahí no caben todos y tienen que apostar por uno o por otro y él hizo su explosión aquí”, asegura. La explosión fue el año 2020-2021 con el juvenil A de Luis García, exjugador del Espanyol. Desde la banda le gritaba constantemente que encarara a su par, por velocidad en carrera o por regate en estático: “Es quien le hizo cambiar el chip y convertirse en el inicio de lo que es ahora. Le sacó un jugo espectacular”.

La explosión

Juanola reitera que le habían perdido la pista, como a tantos otros que se quedan por el camino, de los que nunca más se supo, pero que ese curso pegó “el petardo” y volvieron a saber y hablar de él. Había hecho el cambio y había encontrado su sitio en el césped. Ese verano pudo volver al Barça, pero se decantó por la propuesta del Madrid para salir de casa. Debutó con el primer equipo en el Clásico que decidió la última Liga, con un fallo en una ocasión franca ante Wojciech Szczesny, jugó el Mundial de Clubes y en julio recaló en Navarra. El Madrid se reservó una opción de recompra para los siguientes tres años.

Víctor Muñoz celebra su gol a Serbia con la selección española.

Víctor Muñoz celebra su gol a Serbia con la selección española. / Andreu Esteban / Efe

En un año ha pasado de jugar contra el Antequera y el Yeclano en Primera Federación a ser la gran revelación de Primera División. “Le ha cambiado la vida, pero sigue siendo el mismo. Es un chico muy humilde, tirando a introvertido. No es el típico perfil de chico joven. Es un chico muy maduro para la edad que tiene y bastante frío”, dicen desde Pamplona. Fue premiado como mejor jugador sub23 de LaLiga de febrero y marzo. Ha llegado a la selección absoluta sin pisar las categorías inferiores.

Desde la distancia Juanola sonríe, con orgullo y con nostalgia: “Me da rabia porque todo eso me queda lejos y no tengo recuerdos o anécdotas como tal. Eres tan pequeño que no te quedas con esas cosas cuando las vives y luego ya se te queda borroso”.

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