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EL APUNTE

El orgasmo que no cesa

El PSG toma ventaja ante el Bayern Múnich en el partido más grande del fútbol europeo en muchos años (5-4)

Marquinhos, del PSG, defiende a Harry Kane en la ida de la semifinal de Champions disputada en París el martes.

Marquinhos, del PSG, defiende a Harry Kane en la ida de la semifinal de Champions disputada en París el martes. / YOAN VALAT / EFE

Carme Barceló

Carme Barceló

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Necesitábamos reconciliarnos con el fútbol que nos pone y, hete aquí, Luis Enrique y Vincent Komany lo hicieron posible la noche del martes. En horario en el que más de uno y de una se recogen para relajarse y compartir momentos de estimación y fruición, PSG y Bayern Múnich tuvieron a bien ser la Viagra de muchos y muchas a los que el fútbol no sólo les provoca una explosión de energía y exceso verbal sino que les mueve al aplauso, al reconocimiento, a la excitación y al placer compartido o no. ¡Qué brutalidad nos regalaron a los amantes de este deporte ambos equipos!

Aparquemos, por favor, las filias y las fobias hacia los clubs que pagan a estos profesionales. Congratulémonos de semejante espectáculo del que cada día estamos más huérfanos. Aplaudamos a los jugadores que no copan portadas, ni clubs de fans, ni anuncios publicitarios. Reconozcamos a los currantes, a los 22 que saltan al césped y a los que, en el vestuario, preparan y programan a los que después elevarán el espectáculo a la gloria.

Paris Saint-Germain's French forward #10 Ousmane Dembele celebrates after scoring his team fifth goal during the UEFA Champions League semi-final first leg football match between Paris Saint-Germain (PSG) and Bayern Munich at the Parc des Princes in Paris on April 28, 2026. (Photo by ALAIN JOCARD / AFP)

Ousmane Dembélé celebra el quinto gol del PSG ante el Bayern el miércoles. / ALAIN JOCARD / AFP

A mí se me caen las lágrimas. A Luis Enrique, los kilos. Perdió casi tanto peso como sus jugadores, que no se dejaron llevar por el 5-2 parcial aun cuando el resultado final fuera un 5-4. Si un entrenador que ha tenido en sus filas a Leo Messi confiesa que este partido fue el mejor que ha vivido como técnico, ¿de qué estamos hablando? Pues, posiblemente, de la exégesis del fútbol contemporáneo. De lo que te puedes permitir con semejante plantilla pero, también, del trabajo coral de un cúmulo de estrellas a las que en breves veremos en distintas selecciones del Mundial.

Ídem me vale para el Bayern Múnich, que poco sabe lo que es perder y que ante el PSG mordió el asfalto. Dos bestias. Dos equipos a los que no podemos considerar de autor pero que llevan la firma de dos hombres ambiciosos, estudiosos y resilientes. Una batuta que nos llevó al orgasmo futbolístico y a guardar en el disco duro estos 90 minutos que, yo confieso, volví a ver desayunando el miércoles. Si lo bueno se hace esperar, pido hora para el siguiente. Y hago la cola que sea necesaria. Estos conciertos me suman años de vida. Igual que a ustedes, amantes del fútbol que amamos.

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