Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

SEGUNDA VIDA (41)

'Lagarto' de la Cruz: "Venir a Europa era como ir a la NBA, Barcelona me sonaba a Italia"

Juan Domingo de la Cruz, en la calle Tallers de Barcelona.

Juan Domingo de la Cruz, en la calle Tallers de Barcelona. / Jordi Otix / EPC

Joan Domènech

Joan Domènech

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Juan Domingo de la Cruz jugó 12 temporadas en el Barça. Nacido en Pasteur, Buenos Aires, el 6 de febrero de 1954, fue un descubrimiento en Argentina a raíz de una visita de la sección azulgrana para disputar un torneo. Formó parte de la primera época dorada de la selección española Jugó en tres equipos más de la ACB, se retiró y fundó una escuela federada de balocnesto en Mallorca, donde vive.

¿Como llega a parar a Barcelona un chico de un pueblecito argentino?

Cuando nos trasladamos de Pasteur a la capital me preguntaron por la calle si quería jugar a baloncesto. Quien me vio resultó ser uno de los mejores entrenadores que había en Argentina, de San Lorenzo de Almagro. Me paró y me dijo si quería probar.

¿No jugaba?

No, empecé a los 17, casi. Entré en el equipo júnior, me convocaron para la selección y conquistamos el campeonato sudamericano. Fui a un torneo en Mar del Plata, con el primer equipo, donde participaba el Barcelona. El entrenador era Ranko Zeravica y me vio algo. Me preguntaron si tenía antepasados españoles y sí, mis abuelos eran de Salamanca. Me llamó más tarde Eduardo Portela, entonces directivo del Barça, y vine con un contrato de un año.

¿Todo fue tan rápido como lo cuenta?

En tres meses, desde que me vieron hasta que me mandaron los billetes de avión. Llegué aquí en septiembre de 1975. Recibí ofertas muy buenas en Argentina, pero para mí ir a Europa era como ir a la NBA. No existía la NBA para el resto del mundo, ni para los europeos. Ese primer año me iban a ceder al Manresa pero me quedé en el Barça. Doce años estuve.

Juan Domingo de la Cruz, en una imagen poco después de fichar por el FC Barcelona.

Juan Domingo de la Cruz, en una imagen poco después de fichar por el FC Barcelona. / FCB

¿En esa época ya había nivel en Argentina?

Muy poca gente jugaba. A mí no me gustaba. En el colegio me querían porque era alto. A mí me gustaba el fútbol. Mi padre jugaba de portero. Mi madre le dijo que el fútbol o yo y escogió la familia.

Pero a usted le dejó marchar.

Mi madre fue la primera que me dijo “vete de aquí”.

¿También por la situación política?

Teníamos miedo de lo que podía suceder, que viniera una patrulla a casa y se te llevara sin preguntar. Y eso que no andaba en las movidas que había en la universidad. Éramos una familia de panaderos. Iba al colegio por la mañana y trabajaba en la panadería por la tarde. Por eso mi madre fue la que me empujó a irme, mi padre prefería que me quedara.

Pues venía a otra dictadura.

Ni lo sabía. Aquí me habitué muy rápido: la comida no era un problema, el idioma tampoco… Fui a vivir con una familia catalana.

"A mí no me gustaba el baloncesto. En el colegio me querían porque era alto. A mí me gustaba el fútbol. Mi padre jugaba de portero. Mi madre le dijo que el fútbol o yo y escogió la familia"

De la Cruz, en el centro de Barcelona, antes de la entrevista con El Periódico.

De la Cruz, en el centro de Barcelona, antes de la entrevista con El Periódico. / Jordi Otix / EPC

"Mi madre fue la primera que me dijo “vete de aquí”. Teníamos miedo de lo que podía suceder, que viniera una patrulla a casa y se te llevara sin preguntar. Y eso que no andaba en las movidas que había en la universidad, éramos una familia de panaderos"

¿Le costó el baloncesto?

En esa época yo era grandote y los españoles eran muy bajitos. Era un gigante. Me enganché mucho al básquet porque también fue mi profesión.

¿Dejó amigos allí?

La gente del barrio la perdí, me quedan los de mi generación del básquet. Con un amigo tuve un problema grave al volver de vacaciones. Casi nos matan. Me llevaba en un taxi, después de un entrenamiento. Nos metimos en una calle oscura, y de repente nos saltaron seis o siete policías. Me pusieron una escopeta en la cara, una ametralladora en la espalda. Me veía ya en un viaje de aquellos en avión que te tiran al mar.

¿Qué habían hecho?

Nada. Nos equivocamos de calle. Tuve la suerte, al abrir el maletero, de que llevaba ropa del Barça y de la selección argentina. El jefazo me miró y me preguntó si era el pibe que había salido en ‘El Gráfico’, una revista de deportes. Le dijo que sí. Le gustaba el baloncesto, les regalé toda la ropa y nos dejaron ir sin pedirnos la documentación.

Los excompañeros, familia y amigos de Nacho Solozabal en la retirada de la camiseta del exjugador en 2006.

Los excompañeros, familia y amigos de Nacho Solozabal en la retirada de la camiseta del exjugador en 2006. / Delegaciones

"Me pusieron una escopeta en la cara, una ametralladora en la espalda. Tuve la suerte, al abrir el maletero, de que llevaba ropa del Barça y de la selección argentina. El jefazo me miró y me preguntó si era el pibe que había salido en ‘El Gráfico’, una revista de deportes. Les regalé toda la ropa y nos dejaron ir sin pedirnos la documentación"

En España también había lío.

Vivía con una familia catalana: un matrimonio, dos hijos y la yaya. En la Meridiana. Llegué en septiembre y en noviembre moría Franco. Allí lo ignorábamos todo, en Argentina. En los cines nos echaban el No-Do y solo se hablaba de Madrid y de Franco, Madrid y Franco. No sabíamos lo que sucedía con Catalunya. Y sale un tipo en la tele que no sabía ni quién era que dijo ‘Franco ha muerto’. Y escucho del otro lado: “Iaia, porti l’ampolla de cava, porti l’ampolla de cava que el malparit ha palmat’”. Yo flipaba.

Y lo fue descubriendo.

Cuando fui la primera vez a Madrid oí que gritaban “polacos, polacos”, “España, España” y te vas enterando de todo lo que pasa con Catalunya.

¿Se sintió involucrado?

Me hice culé y polaco de inmediato, y a mucha honra.

"Allí lo ignorábamos todo, en Argentina. En los cines nos echaban el No-Do y solo se hablaba de Madrid y de Franco. No sabíamos lo que sucedía con Catalunya. Aqui me hice 'polaco' y culé de inmediato"

Juan Domingo de la Cruz saluda a la hinchada en los prolegómenos del Barça-Zalgiris de la Euroliga el pasado mes de marzo.

Juan Domingo de la Cruz saluda a la hinchada en los prolegómenos del Barça-Zalgiris de la Euroliga el pasado mes de marzo. / Valentí Enrich / SPO

¿Del baloncesto español sabía algo?

Mi tío, que era muy aficionado al deporte, me llevo al Luna Park a ver un torneo de baloncesto. Jugaba Yugoslavia, España, Argentina y otra más. En la grada un señor, un gallego, como le llamamos nosotros, me puso una insignia con la bandera de España y una canastita. Se la ponía a todo el mundo, supongo. Ese hombre, con el tiempo, fue mi delegado con la selección española durante diez años, en la época de Díaz Miguel: Manolo Padilla.

¿Conocía Barcelona por el fútbol?

Nada, nada. En Argentina sólo había Madrid, Madrid, Madrid. Barcelona me sonaba a Italia, hasta que busqué. Luego empecé a conocerlo, que era un club de fútbol potente. A este club lo he visto crecer. La primera vez que jugué en Madrid perdimos algo así como 120-60; en la vuelta ya les ganamos de 20.

Distinción a los componentes de la selección española que conquistó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984.

Distinción a los componentes de la selección española que conquistó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984. / RUBEN RUIZ / EPA

"En Argentina sólo había Madrid, Madrid, Madrid. Barcelona me sonaba a Italia, hasta que busqué. Luego empecé a conocer que era un club de fútbol potente. La primera vez que jugué en Madrid perdimos algo así como 120-60; en la vuelta ya les ganamos de 20"

Cuando la sección empezó a despegar.

Estaba Zeravika de entrenador. Manolo Flores, Miguelito López Abril, los hermanos Estrada, Segarra, Bob Guyette de americano, con Norman Carmichael nacionalizado…

Es el primer argentino que jugó en España. Aunque oriundo, ¿siente que fue un precursor?

Oriundo puro, de verdad, no falsificado. Un poco sí. Yo pillo dos generaciones. Esa y la de Nacho [Solozábal], Epi, Sibilio… que son cuatro o cinco años más jóvenes.

¿Se puede decir aquel ha sido el mejor Barça conocido?

Ganamos tres Ligas a aquel Madrid, siete Copas del Rey, cinco seguidas, dos Recopas, un Mundial de Clubs… Sólo me quedó pendiente la Euroliga que perdimos con el Banco di Roma en 1984.

De la Cruz y Epi en un acto en el Palau en 2015.

De la Cruz y Epi en un acto en el Palau en 2015. / MARC CASANOVAS

¿Cómo recuerda aquella época?

Otra historia… Nada que ver con la actual. No teníamos ni agente. Ibas a negociar con Núñez directamente. Recibí una vez una oferta del Madrid y me prohibió irme: “Tú te quedas, porque esto es el Barça y tú eres del Barça”.

Y lo era.

Sentíamos los colores. Podemos compararlos con los chicos de hoy del fútbol, que han salido de La Masia. Me emocionó verles ante el Atlético. Me gusta mucho eso.

¿Y el juego en sí?

Ahora se juega a otra velocidad, hay mucho más contacto. Y contacto de ese innecesario, de empujones sin sentido. Con los kilos que pesaba, ahora no podría jugar. Todos los extranjeros son muy fuertes. Todo el mundo tira de tres, los grandes tiran de tres. A mí me habrían cortado la cabeza si hubiera tirado de tres. Había más juego de equipo. No me va mucho el baloncesto de hoy, con tanto uno contra uno tipo NBA.

Y menos cambios, menos rotaciones….

Tenías que resistir más. Igual te cambiaban con la tercera personal. No había rotaciones… Dile tú a Epi o a Chicho que lo cambias a los dos minutos…

"Con los kilos que pesaba, ahora no podría jugar. Todos los extranjeros son muy fuertes. Todo el mundo tira de tres, los grandes tiran de tres. A mí me habrían cortado la cabeza si hubiera tirado de tres"

De la Cruz e Iturriaga, exjugadores y comentaristas de La SEXTA, cumplen la promesa de disfrazarse si España llegaba a la final del Mundial de baloncesto de Japón en 2006 y posan con Andrés Montes, el comentarista.

De la Cruz e Iturriaga, exjugadores y comentaristas de La SEXTA, cumplen la promesa de disfrazarse si España llegaba a la final del Mundial de baloncesto de Japón en 2006 y posan con Andrés Montes, el comentarista. / Archivo EP

"Sentíamos los colores. Podemos compararlos con los chicos de hoy del fútbol, que han salido de La Masia. Me emocionó verles ante el Atlético. Me gusta mucho eso"

¿Recuerda a algún entrenador en particular?

A Ranko, que me trajo aquí. Y Antonio Díaz Miguel, que me ayudó mucho, mucho. Me llevaba a la selección cuando jugaba menos minutos en el Barcelona. Tenía a los dos americanos por delante, aunque los partidos los terminaba yo.

Usted era un jugador especial.

Era grande y era rápido, y no había muchos jugadores como yo. Romay era muy pesado, Andrés [Jiménez], que era un jugador evolucionado y Fernando Martin, un tanque. Fuimos los cuatro pívots de la selección durante diez años.

'Lagarto' De la Cruz y Joan Laporta, en la gala de los 125 años de la fundación del FC Barcelona.

'Lagarto' De la Cruz y Joan Laporta, en la gala de los 125 años de la fundación del FC Barcelona. / Valentí Enrich / SPO

¿Cómo vivió la rivalidad Barça-Madrid? Al final se encontraban siempre.

Nos llevábamos muy bien. Había muy buen rollo entre todos, nunca hubo problemas. Y eso que en la pista nos sacudíamos. En esa época había un componente político entre Catalunya y el centralismo de Madrid; ahora es una pugna económica, de presupuesto.

¿Tuvo la sensación, como los del fútbol, que hubo arbitrajes que les tangaban partidos?

Lo más recordado fue el problema grave de aquella Liga con las hostias entre Iturriaga, Mike Davis y Martín [1984]. Castigaron al que no tenían que sancionar. Y Núñez dijo que nos íbamos, que no jugábamos más.

Con la Liga en juego.

Habíamos perdido en el Palau y ganamos allí el segundo partido. Estábamos convencidos de ganar el tercero, también allí. Pero Núñez nos ordenó volver. Qui paga mana.

"En esa época había un componente político entre Catalunya y el centralismo de Madrid, pero nos llevábamos muy bien, había muy buen rollo entre todos, nunca hubo problemas"

El ciclista australiano Mathew Hayman, de Rabobank, recibe del ex baloncestista Juan de la Cruz, el trofeo de líder de la X Challenge Vuelta a Mallorca en 2001.

El ciclista australiano Mathew Hayman, de Rabobank, recibe del ex baloncestista Juan de la Cruz, el trofeo de líder de la X Challenge Vuelta a Mallorca en 2001. / OSCAR PIPKIN / EFE

"Lo más recordado fue el problema grave de aquella Liga con las hostias entre Iturriaga, Mike Davis y Martín. Habíamos perdido en el Palau y ganamos allí el segundo partido. Estábamos convencidos de ganar el tercero, también allí. Pero Núñez nos ordenó volver"

El mundo del deporte.

Aún hoy pasan cosas. ¿No vio el partido ante el Atlético? ¿Cómo se puede entender que nadie viera ninguna amarilla? Con el fútbol me cabreo mucho. Con el básquet, ya no. De hecho, veo poco básquet.

Ya dijo antes que era futbolero.

Con el fútbol, soy un ultra, ultra total. Me cabreo, digo cosas fuertes, me pongo de mala leche...

¿De qué equipo era en Argentina?

De Boca, evidentemente. Tengo cariño por el San Lorenzo, pero soy de Boca. De siempre. Iba a La Bombonera. El ambiente de ahí no lo ha vivido nadie en ningún lado.

En Barcelona coincidió con Diego Maradona.

Tuvimos relación. Primero con Jorge Czysterpiller, y después con él. Venía a partidos, cenamos algunas veces, alguna copichuela por la noche. Pero a él se le fue la olla, trató con gente que yo conocía de aquí que no era buena, y se metió en rollos malos. Me invitó a una fiesta de su cumpleaños y cuando vi todo aquello puse una excusa y me fui. Yo llevaba años aquí, tenía un nombre, familia, era respetado… Ni de coña.

"Con el fútbol me cabreo mucho. Con el básquet, ya no. De hecho, veo poco básquet. Con el fútbol, soy un ultra, ultra total. Me cabreo, digo cosas fuertes, me pongo de mala leche..."

Diego Maradona firma su contrato con el Barça en junio de 1982 junto con Josep Lluís Núñez, el presidente.

Diego Maradona firma su contrato con el Barça en junio de 1982 junto con Josep Lluís Núñez, el presidente. / Archivo EP

"Maradona venía a partidos, cenamos algunas veces, alguna copichuela por la noche. Pero a él se le fue la olla, trató con gente que yo conocía que no era buena, y se metió en rollos malos. Me invitó a una fiesta de su cumpleaños y cuando vi todo aquello puse una excusa y me fui"

¿Cuál ha sido el rival más duro con el que se enfrentó en las canchas?

Los rusos eran muy duros. El mundo hablaba de Tkachenko, pero le sacaba ventaja, le tenía comido el coco. Y luego Sabonis. Con los americanos, el más complicado fue Audie [Norris]. Era muy listo y muy duro, muy duro y no te perdonaba. Tenía mala leche.

Usted ya no estaba en el Barça.

En el Forum Valladolid jugué dos años. Y uno con el Manresa y otro con el Baskonia.

De la Cruz, con Julio Alberto y Andrei Xepkin, en un acto barcelonista en Mallorca (2006).

De la Cruz, con Julio Alberto y Andrei Xepkin, en un acto barcelonista en Mallorca (2006). / JOAN IGNASI PAREDES / EDECASA

¿La famosa canasta de Manresa?

Nunca me había visto en la situación de descender con un equipo, no era muy agradable para mi curriculum. El último partido del playoff frente al Tenerife. Perdíamos de un punto y George Gervin tiró a canasta. Falló, cogí el rebote y estaba de espaldas al aro. Pero veía enfrente el marcador. Vi lo que quedaba y tiré de espaldas. Entró, y se montó un pollo que no veas. Nos tiraron latas, de todo. Nos salvamos.

Volvió a jugar en el Barça.

El verano después de terminar con el Manresa. Aíto [García Reneses] era director deportivo, con [Bozidar] Maljkovic de entrenador. Me llamó Manolo Flores. Se había lesionado Epi y necesitaban un jugador para entrenar. Dio la casualidad que estaba de visita Magic Johnson y también se entrenó. Me puso con Magic. Al día siguiente vi declaraciones de Maljkovic que decía que si me ponía en forma me querría fichar.

Se quedó a cuadros.

No me lo podía creer. Iba a disputarse el Open McDonalds en el Sant Jordi. Maljkovic me invitó a jugar, con el dorsal 15. Yo pensé: veré el partido en primera fila. Pero me sacó a jugar y al quitarme el chándal la gente me ovacionó de una manera que flipé. Jugué al lado de Audie.

¿La canasta de Manresa? El último partido del playoff frente al Tenerife. Perdíamos de un punto y George Gervin tiró a canasta. Falló, cogí el rebote y estaba de espaldas al aro. Pero veía enfrente el marcador. Vi lo que quedaba y tiré de espaldas. Entró, y se montó un pollo que no veas"

Algunos de los componentes de la plantilla que conquistó la Recopa de 1985 de Grenoble, en la pista del Palau.

Algunos de los componentes de la plantilla que conquistó la Recopa de 1985 de Grenoble, en la pista del Palau. / Valentí Enrich / SPO

"Maljkovic me invitó a jugar el Open McDonalds, con el dorsal 15, de Epi, que se había lesionado. Yo pensé: veré el partido en primera fila. Pero me sacó a jugar y al quitarme el chándal la gente me ovacionó de una manera que flipé"

Y pensó que ahí se acabó.

Al acabar el torneo me llamó Aíto y me dijo que el yugoslavo me quería fichar. Él no lo veía bien. Pero me hacían una ficha, que no la iban a presentar, la mitad de las primas por títulos y una oferta que era casi lo mismo que la chica que barría.

Para no aceptarla.

Me habían llamado del Taugrés, pero supe que Aíto había hablado antes con Pepe Laso para que me fichara. Con Herb Brown me fue bien. Así que Aíto me echó dos veces del Barça.

Ninguna de buen gusto.

La primera vez fui a hablar con Núñez y me dijo que no me dejaba marchar ni de coña. Me doblaba la ficha. Salí de su despacho y me encontré con Marquitos Alonso, el padre de Marcos Alonso. Me aconsejó que nunca hay que irse del Barça, que te han de echar. Entré de vuelta al despacho de Núñez y le dije: “Jefe, me quedo”. Me quedé y me echaron, por supuesto. Porque si te vas, te cuelgan el sambenito de que te vas por pasta, como le pasó a Chicho Sibilio.

"Al acabar el torneo me llamó Aíto y me dijo que el yugoslavo me quería fichar. Él no lo veía bien. Pero me hacían una ficha, que no la iban a presentar, la mitad de las primas por títulos y una oferta que era casi lo mismo que la chica que barría"

De la Cruz defiende a Homicius, con Sabonis y Epi detrás, en la final de la Recopa ganada por el Barça al Zalgiris en Grenoble (1985).

De la Cruz defiende a Homicius, con Sabonis y Epi detrás, en la final de la Recopa ganada por el Barça al Zalgiris en Grenoble (1985). / Josep Maria Arolas

¿El momento más glorioso es el mate de Grenoble?

Lo tengo claro. Aquella Recopa [1985] fue lo más emocionante que he vivido. La medalla de plata de Los Ángeles, en realidad, es porque pierdes la final. Pero esa final la ganamos ante un Zalgiris buenísimo, con un ambientazo de narices y seis mil culés en las gradas. El regreso a Barcelona fue brutal nunca habíamos vivido algo así. Cada vez que lo veo me emociono, el mejor recuerdo sin duda. Entramos por la Meridiana. Seguro que mi padre postizo debió verlo.

Ahora vive en Mallorca.

Tengo un club, con seis equipos federados, de minibasket hasta juniors y una escuelita. Me divierte. Me rejuvenece. No quiero ser entrenador. Ya tuve la experiencia con Díaz Miguel.

Era uno de sus ayudantes.

Era un poco el intermediario con los jugadores, quería que me preocupara de ellos, que todos estuvieran bien. Hasta los Juegos de Barcelona. Muy mal. Hubo comportamientos que no me gustaron. En general, los jugadores somos un poco cabrones.

Aquella Recopa fue lo más emocionante que he vivido. La medalla de plata de Los Ángeles, en realidad, es porque pierdes la final. Pero esa final la ganamos ante un Zalgiris buenísimo, con un ambientazo de narices y seis mil culés en las gradas. El regreso a Barcelona fue brutal nunca habíamos vivido algo así"

Fotografía de la plantilla de España en el torneo de baloncesto de Los Ángeles en 1984.

Fotografía de la plantilla de España en el torneo de baloncesto de Los Ángeles en 1984. / RUBEN RUIZ / EPA

Eran como hermanos usted y Chicho.

Era mi hermano pequeño. Era más joven que yo. Llegó con 16 años. Vivimos un año con la misma familia y luego cogimos un piso los dos. Hacía unas cosas.. Por ejemplo, nos íbamos a cenar y me hacía probar la comida antes que él. Fuimos nuestros respectivos padrinos de boda.

¿El apodo de 'Lagarto'?

Viene de unas vacaciones de la selección española cuando acabamos los Juegos de Moscú. Turavia nos había prometido un viaje si lográbamos el diploma olímpico. Quedamos cuartos y nos fuimos todos a Miami. Me pasaba todo el día en la playa. Como un lagarto tumbado al sol? Lo supo un periodista, Lluís Canut, y se me quedó.

Suscríbete para seguir leyendo