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Igualdad en el deporte

Las reacciones al nombramiento de Marie-Louise Eta: "Alguien tiene que hacer la colada"

La alemana Marie-Louise Eta rompe el gran techo de cristal del fútbol

Union Berlin's German head coach Marie-Louise Eta reacts from the sidelines during the German first division Bundesliga football match between Union Berlin and VfL Wolfsburg in Berlin, Germany, on April 18, 2026. (Photo by Odd ANDERSEN / AFP) / DFL REGULATIONS PROHIBIT ANY USE OF PHOTOGRAPHS AS IMAGE SEQUENCES AND/OR QUASI-VIDEO. DFL REGULATIONS PROHIBIT ANY USE OF PHOTOGRAPHS AS IMAGE SEQUENCES AND/OR QUASI-VIDEO

Union Berlin's German head coach Marie-Louise Eta reacts from the sidelines during the German first division Bundesliga football match between Union Berlin and VfL Wolfsburg in Berlin, Germany, on April 18, 2026. (Photo by Odd ANDERSEN / AFP) / DFL REGULATIONS PROHIBIT ANY USE OF PHOTOGRAPHS AS IMAGE SEQUENCES AND/OR QUASI-VIDEO. DFL REGULATIONS PROHIBIT ANY USE OF PHOTOGRAPHS AS IMAGE SEQUENCES AND/OR QUASI-VIDEO / ODD ANDERSEN / AFP

Begoña González

Begoña González

Barcelona
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El nombramiento de Marie-Louise Eta como entrenadora del Union Berlin abrió un debate que, en realidad, nunca debió existir. Más allá del resultado de su estreno en el banquillo, saldado con derrota, el foco no se situó en los aspectos futbolísticos, ni en el planteamiento del partido, ni en la gestión del vestuario, ni siquiera en el recorrido profesional de la técnica alemana. La conversación se contaminó desde el primer momento por una cuestión ajena al juego: su condición de mujer.

La llegada de Eta al banquillo del conjunto berlinés desató una oleada de reacciones en redes sociales en la que el análisis deportivo quedó rápidamente sepultado por comentarios machistas, despectivos y abiertamente sexistas. Parte de esos mensajes, recogidos por medios regionales alemanes, retrataban con crudeza el nivel del ataque recibido. “Alguien tiene que hacer la colada”, ironizaban algunos usuarios, mientras otros cuestionaban que una mujer pudiera dar instrucciones tácticas a una plantilla masculina. “Vete de donde vienes”, se podía leer también en publicaciones dirigidas a la entrenadora.

El problema no fue únicamente el tono, sino el fondo. Muchos de esos mensajes intentaban desacreditar su nombramiento presentándolo como un simple gesto simbólico o una maniobra de imagen, ignorando de forma deliberada su preparación, su experiencia y su trabajo dentro de la estructura del club. Otros incidían en una supuesta pérdida de autoridad o de masculinidad de cualquier técnico cuyo equipo pudiera caer derrotado ante uno dirigido por Eta. “El entrenador de la Bundesliga que pierde contra ellos queda desacreditado para siempre. No creo que haya nada más vergonzoso”, decía uno de los comentarios más difundidos en X. Otro abundaba en la misma idea con sarcasmo: “Cuando luego no cumpla y la ‘manden de permiso’, entonces vuelve a ser, por supuesto, culpa de la ‘masculinidad tóxica’”.

"¿Qué sabrá ella de fútbol?"

La batería de ataques no se detuvo ahí. También aparecieron mensajes que reducían su estreno a una burla estadística. “Marie-Louise Eta es la primera entrenadora y también la primera mujer en perder su primer partido en casa”, escribió otro usuario, en un intento de convertir un debut en una caricatura. En la misma línea, otros comentarios ponían en duda su legitimidad para dirigir en el fútbol profesional masculino: “¿Qué sabe ella de fútbol masculino? Los hombres juegan diferente” o “Dudo mucho que los jugadores acepten órdenes de una mujer en el vestuario”.

La propia entrenadora, sin embargo, optó por rebajar el ruido mediático y poner el foco en el respaldo recibido. Lejos de alimentar la confrontación, respondió con serenidad. “Sé que hubo comentarios llenos de odio. Pero también hubo mucha positividad. No se trata de mí personalmente, sino en general, y tengo serias dudas al respecto. Eso dice mucho más sobre la gente que los publica online que sobre los afectados”, aseguró.

El Union Berlin también salió al paso para proteger a su entrenadora. El club respondió en X a varios de esos mensajes y no dudó en señalar la naturaleza del problema: “Con todo respeto, eso es sexismo”. Además, defendió públicamente la autoridad de Eta frente a quienes insinuaban que una mujer no podría hacerse respetar desde el banquillo.

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