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LA CONTRACRÓNICA

Dedicado a Lamine Yamal: sin el prodigio también gana el Barça

Fermín y Rashford sellan el primer triunfo en Getafe siete años después que disparan al equipo hacia el título, con 11 puntos de ventaja y 15 en juego

Fermín López celebra el 0-1 en la primera parte de Getafe.

Fermín López celebra el 0-1 en la primera parte de Getafe. / Valentí Enrich / SPO

Joan Domènech

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Barcelona
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Tarde. Sol. Sequedad. Getafe. José Bordalás. Nada podía salir bien. Nada salía bien en el Coliseum desde el 28 de septiembre de 2019, fecha de la última victoria del Barça (0-2). El efímero y olvidado Junior Firpo secundó el gol de Luis Suárez en la única aportación recordable de su breve carrera azulgrana. Una derrota y cinco empates después volvía el Barça a ese campo de ingratos recuerdos donde sólo había marcado un gol desde entonces, el de Jules Kounde el año pasado que apenas sirvió para arañar un 1-1.

Pero es otro Barça. Un Barça tan sólido que combate todos los inconvenientes que confluyen en Getafe. Tan resistente que ha adquirido 11 puntos de ventaja sobre el galáctico Madrid con 15 por disputarse.

"Estoy muy feliz por cómo se ha jugado con y sin balón, no es fácil ganar aquí", dijo Hansi Flick, sin valorar el abismo que separa a su equipo del perseguidor más próximo. "Sólo hemos celebrado la victoria, no el título. Tenemos el foco en el siguiente partido y al final de la temporada celebraremos el título si llega", añadió el técnico en una frase que habría repetido si sólo tuviera cinco puntos de ventaja.

"Sólo hemos celebrado la victoria, no el título. Tenemos el foco en el siguiente partido y al final de la temporada celebraremos el título si llega"

Hansi Flick

— Entrenador del Barça

Pedri da un pase durante el Getafe-Barça.

Pedri da un pase durante el Getafe-Barça. / Valentí Enrich / SPO

Siete de ocho

Fermín tomó el relevo de aquel lateral izquierdo que duró un año y dedicó el gol a Lamine Yamal, que se perdió la inolvidable experiencia de enfrentarse al equipo que menos juega y el que menos deja jugar. La ausencia del extremo flotó sobre el descuidado jardín de Bordalás. Primero por la participación de Roony Bardghji, su suplente, el recambio natural del joven prodigio; y después, por la dedicatoria de Fermín al compañero ausente al reproducir con los dedos el ya célebre 304 del código postal de Rocafonda.

Sin Lamine Yamal, el Barça gana igual. La lesión desató todas las alarmas por la influencia que tiene en el equipo. Es, de largo, el delantero más resolutivo de la plantilla, y en Getafe le sustituía el menos determinante. Ocho partidos habían afrontado esta temporada sin Lamine, y siete habían ganado. La excepción fue el 4-1 de Sevilla. El síndrome nació en la campaña anterior, cuando el Barça también jugó ocho partidos sin el genio y apenás venció en tres, uno de ellos ante el Barbastro en la Copa y otro en Valladolid con la Liga en el saco.

Hansi Flich sonríe con ironía tras ver una falta de Davinchi a Rashford en la segunda mitad de Getafe.

Hansi Flich sonríe con ironía tras ver una falta de Davinchi a Rashford en la segunda mitad de Getafe. / Valentí Enrich / SPO

Un abrazo desde Getafe

"Desde aquí le mando un abrazo", dijo sonriente Fermín a las cámaras de televisión. Feliz por el gol, gracias "al pase de locos que me ha dado Pedri", subrayó, feliz por la victoria y feliz por la racha que coloca al Barça a un suspiro de la Liga. Feliz de haber salido indemne y de haber aprovechado la oportunidad que se le presentó. "Hemos metido la que hemos tenido", resumió, aludiendo a la fiera defensa azul.

Un gol en Getafe tiene un valor incalculable por los pocos que se marcan (12 había encajado David Soria en su portería), algo que Flick conocía perfectamente.

Marcus Rashford celebra su gol, el 0-2, que sentenciaba la victoria de Getafe tras una larga escapada.

Marcus Rashford celebra su gol, el 0-2, que sentenciaba la victoria de Getafe tras una larga escapada. / Valentí Enrich / SPO

El técnico obvió reproducir en público todo lo que se avisa en un vestuario: el sopor de las 16.15 horas, el deslumbrante sol, la aridez de un césped alto, tan alto que ocultaba el agujero que por poco se lleva el tobillo de Gerard Martín por delante; el estilo del Getafe de tanto golpe y refriega. A falta de Lamine Yamal, que salvó los tres puntos del Celta, emergió Fermín para encarrilar un triunfo que remató Marcus Rashford con el mismo 0-2 de hace siete años. Tan inaudito como la asistencia que dio Robert Lewandowski a su compañeros desde el área azulgrana. Otro pase de locos.

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