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Fútbol

Del anonimato al reconocimiento: el homenaje a Carla Wittig tras 27 años como utillera del Go Ahead Eagles

El club neerlandés rindió homenaje a su trabajadora tras 27 años con un tifo, camisetas y una ovación unánime antes del partido ante el AZ Alkmaar

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Homenaje a Carla Wittig tras 27 años como utillera del Go Ahead Eagles

Homenaje a Carla Wittig tras 27 años como utillera del Go Ahead Eagles / 'X' // @GAEagles

Jose Real

Jose Real

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El fútbol suele reservar sus homenajes para quienes marcan goles, para los nombres que ocupan portadas y resúmenes, pero esta vez el foco se desplazó hacia alguien que, durante casi tres décadas, se encargó de que otros pudieran hacerlo en las mejores condiciones. Carla Wittig, utillera y responsable de la lavandería del Go Ahead Eagles, equipo de la Eredivisie, la primera división del fútbol neerlandés, recibió un reconocimiento tan inesperado como poco habitual tras 27 años vinculada al club.

La escena tuvo lugar antes del encuentro frente al AZ Alkmaar. Wittig, de 53 años, fue invitada a saltar al césped en un gesto que ya apuntaba a una despedida especial, aunque lo que vino después superó cualquier previsión. Desde la grada, la afición desplegó un gran tifo con su rostro y un mensaje de agradecimiento, una imagen poco frecuente que terminó por desbordarla hasta hacerla llorar sobre el terreno de juego.

Un tifo para quien nunca estuvo en la foto

El homenaje no se quedó en la grada. Sobre el césped, los jugadores aparecieron con camisetas con el mensaje "Carla, gracias", un gesto poco habitual en el fútbol profesional, donde rara vez se reconoce públicamente a quienes sostienen el día a día del club lejos de los focos. En ese contexto, la trayectoria de Wittig gana peso si se tiene en cuenta que su llegada, en 1998, fue como voluntaria, en una etapa en la que el personal de equipación apenas tenía presencia dentro de la estructura deportiva.

En sus primeros años, ni siquiera tenía acceso a los espacios reservados a los jugadores ni formaba parte de la foto oficial del equipo, algo que muestra bien hasta qué punto ha cambiado la consideración de estos perfiles con el paso del tiempo. Con los años, y a base de constancia en un trabajo tantas veces invisible, Wittig acabó formando parte del vestuario y del día a día del equipo, hasta el punto de que los jugadores dejaron de ser figuras lejanas para convertirse en compañeros.

Wittig no marcó goles ni levantó títulos, por eso su despedida va más allá de la anécdota emotiva y deja una imagen poco habitual: la de un estadio reconociendo a quien nunca estuvo en el foco.

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