ENTREVISTA
Alejandra Betancur, entrenadora de rugby masculino: "Hay rivales que se niegan a darme la mano cuando les gano, lo toman como una ofensa"
Nacida en Medellín, dirige al equipo de hombres del Vallecas Rugby Unión y al de mujeres del VRAC tras una exitosa carrera en Colombia, donde fue la primera mujer en ganar desde el banquillo la liga masculina

Alejandra Betancur, entrenadora de rugby. / José Luis Roca

Alejandra Betancur (Medellín, Colombia, 1987) vive a caballo entre Valladolid y Madrid. Entrena al VRAC pucelano de mujeres y al Vallecas Rugby Unión de hombres. Y asegura que el segundo de sus trabajos es más sencillo que el primero. Olímpica en Río 2016, en su Colombia natal hizo historia en los banquillos ganando la liga masculina de rugby. Demostrando que, en efecto, una mujer puede triunfar en un mundo de hombres si recibe la oportunidad de intentarlo. Ahora, lo intenta en España.
¿Cómo fueron sus inicios como entrenadora?
Tenía 22 años y estaba estudiando la carrera de Entrenamiento Deportivo en Medellín. Empecé con un equipo de chicos, de hecho. Me lo propusieron y no me pareció nada extraño. Ese mismo año, en 2009, había empezado a trabajar como asistente del seleccionador nacional, como aprendiz, y para mí era un paso natural asumir un equipo, aunque hasta ese momento en Colombia no había mujeres entrenando equipos de hombres.

Alejandra Betancur, entrenadora de rugby. / José Luis Roca
¿No le intimidaba ser la única mujer, muy joven además, entre 60 hombres?
No, para nada.
¿Cómo la recibieron los jugadores?
Del grupo de chicos más jóvenes, que eran adolescentes, sentí mucha admiración. Yo era entonces jugadora de la selección colombiana y les hacía mucha ilusión tenerme allí. De los más veteranos, de los que tenían alrededor de 30 años, sí que percibí un poco de prudencia o recelo. De "¿qué nos va a enseñar?", o de "¿cómo va a ser?".
¿Eso le hizo vivir alguna situación incómoda con ellos?
Para nada. Mi primera situación incómoda la viví bastante tiempo después, en el año 2013. Tuve una discusión con uno de mis jugadores, que se enfrentó a mí como si yo fuese un chico. Vino a desafiarme. Yo estaba muy tranquila en realidad, pero la respuesta del grupo fue muy bonita y enseguida vino a apartarlo. No creo que hubiera una connotación machista en quien me desafió, pero sí pienso que el grupo habría sido más prudente a la hora de intervenir si el entrenador hubiese sido un hombre. Conmigo, vinieron enseguida y le apartaron.
Tuve una discusión con uno de mis jugadores, que se enfrentó a mí como si yo fuese un chico. Yo estaba muy tranquila, pero la respuesta del grupo fue muy bonita, enseguida vino a apartarlo

Alejandra Betancur, entrenadora de rugby. / José Luis Roca
Hablemos de lo deportivo. Le fue mejor que bien con su primer equipo.
Lo cogí en 2009 en la segunda división, en 2013 conseguimos el ascenso a primera y en 2014 jugamos las semifinales por el título. Después hice un parón como entrenadora porque tenía que prepararme para los Juegos Olímpicos de Río 2016 y me requería dedicación exclusiva. Más tarde, a raíz de los Juegos, recibí una oferta para jugar en Madrid y me vine. Durante la pandemia, volví a Colombia para preparar el Mundial y me pidieron que volviera a entrenar al equipo, ya con el objetivo de ganar la liga. Y lo conseguimos en noviembre de 2022.
¿Tuvo mucha repercusión en Colombia ese éxito?
Sí, pero la repercusión ya había existido antes, porque fui la primera mujer en entrenar en segunda división y eso alentó que hubiera muchas más entrenadoras de mujeres, aunque con chicos solo hubo una más, cuando yo regresé a España en 2022. De hecho, en la final que ganamos, yo era la entrenadora de mi equipo con tres asistentes hombres a mi cargo y ella era la asistente del entrenador del otro equipo.

Alejandra Betancur, entrenadora de rugby. / José Luis Roca
En España empieza con equipos femeninos.
Sí, cuando vuelvo es para entrenar al Cisneros, un club histórico de Madrid que acababa de descender y con el que recuperamos la categoría en ese primer año. Antes de la pandemia, entre 2017 y 2019, había estado entrenando en Madrid a equipos juveniles de chicos. Mi primer equipo senior de hombres aquí es el Vallecas Rugby Unión, con el que empecé esta temporada.
¿Hay diferencias entre entrenar hombres en Colombia y en España?
No, realmente no, es muy similar. Son grupos muy sólidos, con personas muy competitivas que se prestan a los desafíos. De hecho, a nivel amateur, para mí es más fácil entrenar a hombres que a mujeres. Creo que los hombres rápidamente te evalúan si eres competente o no y te dan el lugar que mereces. Y creo que con las chicas, más allá de tu competencia, hay una parte muy emocional, muy de 'feeling', que no tienen los hombres.
Para mí es más fácil entrenar a hombres que a mujeres: ellos rápidamente te evalúan si eres competente o no y te dan el lugar que mereces
Llamativo.
Creo que los hombres tienen muy claro cómo funcionan los roles jerárquicos en la competición y, por mi experiencia, a los equipos femeninos les cuesta más interiorizar esas jerarquías. Ellas creen más en unos roles democráticos, en que todo el mundo en un equipo tiene su opinión, y les cuesta más entender que a nivel de competencia ese rol no se puede dar, que no es posible dirigir el barco cuando muchas personas quieren tomar la batuta.
¿Su rol despierta interés en otras mujeres que quieran entrenar a hombres?
Sí, claro que sí. Es importante tener a mujeres que sean referentes en espacios que habitualmente ocupan los hombres, que tengan roles aspiracionales. Hay chicas que han venido a participar en entrenamientos como asistentas, para aprender y ver cómo se maneja el grupo. Y muchas otras me escriben o se interesan por mi rol.

Alejandra Betancur, entrenadora de rugby. / José Luis Roca
Su directora deportiva es una mujer, Daida Chil. ¿Fue eso determinante para recibir la oportunidad de entrenar en el Vallecas Rugby Unión?
Creo que sí, tanto que sea mujer como que sea una persona joven. Lo que te sueles encontrar en el deporte es gente de edad más avanzada, muy arraigada en sus puestos de directivos, que quiere intervenir o influir mucho en las situaciones. Yo creo que tengo un perfil para entrenar a un equipo masculino a nivel nacional, un sub23 o un División de Honor B [segunda división], pero no eres una opción para clubs más arraigados, con más tradición, aunque estés capacitada para hacerlo.
Como mujer, no eres una opción para entrenar en clubs más arraigados, con más tradición, aunque estés capacitada para hacerlo
¿Se ha encontrado con comportamientos machistas en este tiempo?
Me pasa a veces con entrenadores rivales. Al final de los partidos es normal estrechar la mano del entrenador rival. Es muy habitual que, cuando yo gano, el entrenador rival no venga a saludarme. Me ha pasado muchas veces esta temporada. Que cuando tú le ganas a un entrenador hombre que tiene cierto nombre o cierta experiencia, no venga a saludarte. Se lo toma como una ofensa que una mujer le haya ganado.
¿Ve a la sociedad española preparada para que una mujer entrene al Barça o al Real Madrid de hombres?
La sociedad española en general sí lo está, pero creo que los aficionados al fútbol no. A un hombre se le permitiría más equivocarse, pero si la que se equivoca es una mujer, la iban a crucificar. Creo que el aficionado al deporte todavía no permite esos espacios ni asume bien esos roles de poder.
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