Girona - Betis (2-3)
El Girona se complica la vida en un partido loco ante el Betis
El equipo andaluz se llevó los tres puntos de Montilivi en un duelo trepidante que no supo controlar el bloque de Míchel pese a adelantarse en el marcador.

Abde celebra su gol ante la desolación de Iván Martín. / JOSEP LAGO / AFP
Salió cruz. Como si alguien hubiera lanzado una moneda al aire, el Girona perdió un partido que podía haber empatado y también ganado. A la hora de la verdad, la eficacia del Betis castigó a los de Míchel, que deberán seguir remando para lograr la permanencia. El Girona no hizo un mal partido: se adelantó 1-0 muy pronto y quizá eso le confundió, haciéndole pensar que sería fácil. Y se equivocó. El Betis reaccionó, y de qué manera. Abde y Bakambu dieron la vuelta al marcador y tiñeron de verdiblanco un partido que Ounahi volvió a equilibrar de penalti. La locura colectiva la resolvió Riquelme con el tercer gol visitante que sentenció el encuentro.
El Girona lo intentó hasta el final, pero vio cómo un gol de Vitor Reis no subía al marcador por fuera de juego. En la semana en la que Míchel presumía de ser el tercer equipo que menos goles encajaba en 2026, su equipo recibió tres. Y claro, con tres goles en contra, es muy difícil puntuar. Salió cruz. Habrá que esperar para conseguir el billete definitivo hacia la salvación.
Tsygankov golpea primero
La gran semana que terminó con cuatro puntos ante el tercero, el Villarreal (1-0), y uno frente al segundo, el Madrid (1-1), permitió al Girona presumir durante varios días en el parón. Sin embargo, la tranquilidad definitiva en la clasificación seguía sin llegar. Con seis puntos de ventaja a falta de siete jornadas, tocaba seguir pedaleando para llevar el barco a puerto lo antes posible y evitar angustias innecesarias. La primera oportunidad era contra el Betis, un rival de primer nivel que llegaba a Montilivi tocado tras su eliminación en la Europa League ante el Braga y con una peligrosa racha de siete jornadas sin ganar.

Echeverri dispara ante Amrabat en el partido de este martes en Montilivi. / David Borrat / EFE
Para intentarlo, Míchel recuperó a Blind en un once en el que dejó fuera a Lemar, autor del gol en el Bernabéu, para dar entrada a Fran Beltrán. El Girona llegó bien al partido y lo empezó de forma fantástica con un gol cuando solo habían pasado cinco minutos. Y con suspense, porque tras deshacerse de todos los rivales que le salían al paso, Echeverri no se atrevió a rematar y tuvo que ser Tsygankov quien aprovechara el rechace de la defensa para enviar el balón al fondo de la portería.
El empate de Marc Roca
El partido pintaba muy bien. El Girona se animaba y miraba hacia adelante, encerrando en su área a un Betis que intentaba salir rápido por el carril central. Quizá demasiado entusiasmados estaban los de Míchel, que buscaban el segundo, pero lo que encontraron fue el empate: un rechace de Arnau en la frontal que recogió Marc Roca para fusilar a Gazzaniga tras regatear a Fran Beltrán. No sería tan fácil superar a un Betis que, a la primera, no perdonó.
La primera parte avanzó a buen ritmo, aunque sin más ocasiones claras salvo una incursión de Blind hasta el área pequeña que Bartra neutralizó. Lo hizo con el brazo extendido, y ni el árbitro ni el VAR interpretaron que fuera penalti pese a las protestas de Montilivi. El Girona había perdido la chispa inicial. Echeverri se apagó y Ounahi no aparecía. De hecho, el marroquí, muy pegado a la banda izquierda, desesperaba a Míchel con pérdidas impropias. El partido había tomado un cariz peligroso y los gerundenses acabaron agradeciendo el pitido del árbitro señalando el descanso.
Cambios de Pellegrini
Míchel no movió el banquillo, pero sí lo hizo Manuel Pellegrini, que introdujo más amenaza por la banda derecha con Riquelme, para aprovechar el poco sacrificio defensivo de Ounahi, y a Bakambu para explotar su velocidad. Quedaba claro que no sería fácil, y más después de que Bakambu interceptara un balón de Blind y lanzara un contraataque rapidísimo que terminó con asistencia a Abde para hacer el segundo.

Ounahi lanza el penalti del Girona que suponía el 2-2. / JOSEP LAGO / AFP
Tocaba arremangarse y saber sufrir, como el equipo había hecho ante el Villarreal y en Madrid, algo que quizá, envalentonado por el 1-0, le había llevado a confundirse. Míchel encontraría la tecla con la entrada de Joel Roca en busca de mayor profundidad por la izquierda. Dicho y hecho: en su primera intervención, el jugador de Camprodon forzó un penalti claro de Ruibal que Ounahi transformó. El Girona reaccionaba de inmediato y volvía a igualar el marcador.
El partido enloqueció y el Girona no supo controlarlo. El intercambio de golpes volvió a castigar a los locales en otra acción que culminó Riquelme, con el clásico gol del ex. Quedaban más de diez minutos y el Girona lo intentó hasta el final para encontrar el empate. Vitor Reis marcaría en posición de fuera de juego milimétrica, ante la decepción del estadio, que veía cómo se escapaba el partido. La salvación sigue viéndose en el horizonte, pero ha pasado un tren.
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