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Baloncesto

El Spar Girona cierra una histórica participación en la Euroliga con una derrota ante el Zaragoza (66-63)

Cuarto puesto final para el equipo, que disfruta de hasta tres oportunidades de forzar la prórroga en la última jugada, pero los triples de Jocyte, Bibby y Quevedo no acaban entrando.

La base del Spar Girona Klara Holms (d) entra a canasta ante la escolta del Casademont Zaragoza, Laia Flores (2i).

La base del Spar Girona Klara Holms (d) entra a canasta ante la escolta del Casademont Zaragoza, Laia Flores (2i). / Javier Cebollada / EFE

Carles Rosell

Girona
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¿Qué habría pasado si hubiera entrado alguno de los triples que, a la desesperada, Jocyte, Bibby y Quevedo han intentado en la última posesión del partido? Seguramente, el duelo entre el Casademont Zaragoza y el Spar Girona, un partido que ha sido un verdadero tira y afloja, habría acabado en la prórroga. Pero hablar en condicional es jugar ahora al juego de las suposiciones: no tiene ningún sentido buscar en un futuro que nunca llegará. El presente explica que el Uni, a pesar de perder hoy, ha sido capaz de poner punto final a una participación histórica en la Euroliga. Es el cuarto mejor equipo del continente y ese privilegio, al menos hasta la próxima temporada, ya nadie podrá arrebatárselo. La tarde de hoy será agridulce, eso nadie lo podrá negar, pero las gerundenses han vendido muy cara su piel. Una y otra vez han luchado contra un Zaragoza que ha intentado escaparse en infinidad de ocasiones. Lideradas por Leite (20 puntos) y Hempe (14), las de Cantero han abierto brecha una y otra vez. Pero ahí siempre ha aparecido el Uni. Con una Bibby letal (17) y los empujes de Holm (14), la reacción ha sido una constante y hasta el último aliento ha podido decir la suya. Pero el balón no ha querido entrar.

Hasta el descanso, ha habido momentos delicados. Instantes en los que todo se ha torcido y los síntomas no invitaban al optimismo. Pero ninguna de esas situaciones ha sido, ni mucho menos, definitiva. Es cierto que cuando Leite y Fingall se han hartado de meter triples de manera consecutiva, el parcial de 11-0 en contra ha dibujado una máxima desventaja con el 17-9, que ha echado por tierra un inicio equilibrado y bastante serio por parte de las gerundenses. Pero si Zaragoza vivía del triple, el Uni lo hacía de los tiros libres; ha sido el recurso, aprovechado por Ainhoa y Holm, que ha permitido salvar este primer revés (17-15). Ha habido más, esta vez con Oma como principal protagonista. Su defensa feroz sobre Jocyte y algunos puntos seguidos han permitido volver a despegarse a las aragonesas, mucho más intensas y contundentes. Ingredientes suficientes para colocar el 30-23, de nuevo una pequeña brecha que obligaba a reaccionar. Le estaba costando al Spar Girona encontrar soluciones sobre la pista: huérfano todavía desde el triple, el rebote ofensivo era una asignatura pendiente y Coulibaly estaba tan bien defendida que no había manera de explotar ese recurso. Pero, como había pasado antes, el equipo encontró una grieta por la que volvió a pasar la luz. También a base de tiros libres (había lanzado 14 en los dos primeros cuartos), pero esta vez, por fin, encontrando fortuna desde la larga distancia. Bibby clavó un triple para volver a ajustarlo todo (30-28), mientras que Carolina Guerrero anotó dos desde lejos para darle la vuelta al resultado y mandar a las gerundenses al descanso con ventaja (34-36).

Jugando con fuego

La tónica se fue repitiendo a medida que avanzaban los minutos. Y jugar con fuego es peligroso. Tanto, que te puedes acabar quemando. Le pasó al Uni, que apareció y desapareció como quien enciende y apaga un interruptor. Hasta entonces, siempre que recibía un golpe, se levantaba y respondía. Pasó nada más volver de los vestuarios: parcial doloroso de 8-0 rubricado con un triple de Hempe, y reacción inmediata, con los primeros puntos de Coulibaly y un triple de Bibby que volvió a igualar el marcador (44-44). La enésima reacción. Pero no siempre sale cara. El siguiente golpe hizo más daño. Un nuevo parcial en contra, esta vez de 6-0. Íñiguez pidió tiempo muerto y, pese a la bronca a sus jugadoras, no fue capaz de encontrar la tecla. Hempe siguió haciendo daño en ataque, al igual que las penetraciones de Leite, mientras la defensa de Oma desactivaba a Jocyte. Se llegó a la máxima desventaja (55-46) e Íñiguez acabó recibiendo una técnica justo antes de que terminara el periodo.

Entre Pendande, Holm y un 2+1 de Bibby reavivaron al Spar Girona (59-55), que cuando lo tenía todo de cara para alargar la inercia positiva se enredó: a la infinidad de triples que no entraban se sumaron incursiones sin sentido y canastas teóricamente fáciles que no quisieron entrar. Pero así son las cosas. La historia se repitió una vez más. La de un equipo que nunca se rindió, que volvió a despertar y que fue capaz, pese al 65-57 en contra, de llegar con vida al último suspiro. Los triples, aquellos que se habían escapado una y otra vez, quisieron entrar en el momento oportuno: Bibby enchufó dos consecutivos y colocó el 65-63. En el ataque posterior de las gerundenses, Jocyte falló una bandeja clarísima y justo después Leite anotó un tiro libre. 66-63, pocos segundos por jugarse e Íñiguez sacó la pizarra. En la última opción, el Uni intentó forzar la prórroga y tuvo hasta tres oportunidades seguidas de conseguirlo. Pero, esta vez, no hubo manera. No quisieron entrar los triples de Jocyte, Bibby y Quevedo, este último sobre la bocina. Un final doloroso, que no evita una trayectoria increíble del equipo en la Euroliga. Derrota, sí, pero un histórico cuarto puesto continental en el bolsillo.

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